ARTE

Desaparecidos, notable muestra en el MNAV

Al acto inaugural no asistieron autoridades oficiales y de organismos gremiales y ONG en número significativo como era de esperar. Tampoco integrantes de los distintos medios parecieron interesarse en un tema al que suelen dedicar amplios espacios. Uno de esos inexplicables misterios de la sociedad uruguaya.

Organizada por el Museo de Arte de North Dakota, Estados Unidos, con apoyo de diversas fundaciones de ese país, Los desaparecidos enfoca un único tema a través de múltiples visiones y lenguajes. Los recursos visuales de 25 artistas suramericanos son variados: desde el color en toda su potencia de saturación a la severidad del blanco y negro, del plano al volumen, de la fotografía a la instalación y el video, nutridos por diferentes estéticas que incluyen el realismo, el conceptualismo, el pop, el cinetismo y el expresionismo.

La idea de la curadora Laurel Reuter surgió de la lectura de la revista The New Yorker en artículos escritos por Lawrence Weschler, quien introdujo el tema de los desaparecidos en Brasil y Uruguay durante los años 1987-89. «Rápidamente descubrí  escribe Reuter  que la historia latinoamericana se aprende mejor a través de sus poetas y novelistas. A medida que leía sobre esta «historia» me sentí decepcionada y luego avergonzada sobre el papel que jugó mi país en esos tiempos oscuros. A mediados de la década del 90 empecé a observar obras elocuentes, poderosas y directas sobre los desaparecidos. De manera gradual, la idea de crear esta exposición se fue desarrollando». Un largo camino recorrió la curadora hasta concretar Los desaparecidos, con itinerancia por varios países latinoamericanos y ciudades estadounidenses.

Un documentado catálogo-libro de 112 páginas, editado en Italia, recoge textos de Lawrence Weschler y Laurel Reuter y breves declaraciones de los artistas participantes. Desde el jardín del museo se ve de inmediato una estructura fragmentada que, a medida que se desplaza el observador, construye y deconstruye un rostro, el del abuelo del artista argentino Nicolás Guagnini y el significativo título 30.000, número de desaparecidos en ese país. En el interior, Cildo Meireles, figura mayor del arte brasileño, presenta Inserción en circuitos ideológicos: proyecto Coca Cola, 1970, consistente en tres botellas de esa bebida, retiradas de circulación vacías, a las que pegó el rótulo Yankee Go Home y las devolvió a la embotelladora para que las volvieran a llenar.

Identidad es un trabajo colectivo de 13 conocidos artistas argentinos militantes de los derechos humanos, reunidos para componer fotos de parejas desaparecidas y un espejo en el lugar del hijo que falta. El colombiano Oscar Muñoz propone la interacción en Aliento, seis discos de acero con fotos serigráficas impresas que aparecen cuando el espectador sopla sobre la superficie. El chileno Arturo Duclos dibuja una bandera con fémures humanos, facilitados por estudiantes de medicina, emblema de la barbarie pinochetista. Otro chileno, Iván Navarro, tiene tres obras: Escalera criminal, hecha de tubos fluorescentes, con los nombres de militares, policías y torturadores procesados por violación a los derechos humanos, aunque unos pocos han ido a prisión; una mesa de bar con la forma de la esvástica nazi y Maletín, una valija con los nombres en tubos de neón de Orlando Latelier, asesinado en Washington junto a la investigadora estadounidense Ronni Moffit. Entre los uruguayos se hacen notar Antonio Frasconi y sus admirables, golpeantes xilografías, uno de los envíos más emocionantes de la muestra, y Luis Camnitzer con De la serie de la tortura uruguaya, 35 fotograbados de 1983, en la línea del conceptual político.

En resumen, el encuentro del arte y el compromiso político, sin bordear el panfleto y un montaje inteligente, enormemente persuasivo. Un tema, los desaparecidos, que proporciona elementos significativos para la reflexión, en la mirada de los otros y con mayor convicción que las muestras que se realizan por estas latitudes, por la soberbia inventiva de los artistas participantes aunque alguno de aquí podía enriquecer la muestra. Se puede visitar hasta el 21 de enero, de miércoles a domingo entre las 15.00 y las 19.00 horas. *

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