Un clásico que retorna a las disquerías
El álbum, cuyos artífices son Sir George Martin, el legendario productor de los Beatles, apodado «el quinto Beatle», y su hijo, Giles Martin, contiene las canciones más conocidas de la mítica banda, entre ellas «Penny Lane», «Eleanor Rigby» y «Strawberry fields forever», pero como hasta ahora nunca se oyeron.
El nuevo álbum, que se convertirá seguramente en un éxito mundial, fue creado para un espectáculo del Circo del Sol, Love, basado en historias y personajes de las canciones de los «Fabulosos cuatro», que se presenta en el Hotel Mirage de Las Vegas en los Estados Unidos desde junio pasado.
Los Martin contaron para Love, que dura casi ochenta minutos, con la autorización de Paul McCartney, Ringo Starr y las viudas de John Lennon y George Harrison, Yoko Ono y Olivia Harrison. Se concentraron esencialmente en los discos posteriores a 1965, caracterizados por numerosas experimentaciones en estudio. Recurriendo a las cintas originales almacenadas en los estudios de Abbey Road, de EMI, los dos Martin osaron recomponer las veintiséis grabaciones originales, utilizando fragmentos de más de cien canciones.
Por ejemplo, tomaron un tema y le colocaron guitarras o baterías de otra canción, explicó McCartney. «Tomaron un tema y le incluyeron baterías de otra canción, empezaron a traer guitarras de aquí y cosas de por allá. Y nos quedamos alucinados de lo bien que funcionó todo», afirmó Sir Paul. Ringo Starr canta por ejemplo «Octopus’s garden» con la música de «Good night», mientras que el sitar de Harrison acompaña las voces de «Sun king», cuya banda pasa al revés, y «Get back» se aúna con «Glass onion». Y en «While my guitar gently weeps», el solo de guitarra de Eric Clapton es reemplazado por cuerdas.
Las canciones de los Beatles son un tesoro protegido celosamente y que sigue siendo rentable, más de tres décadas después de la separación del conjunto: Apple Corps, que administra su catálogo, pagó en 2005 la suma de 1,85 millones de euros a Paul McCartney, Ringo Starr, Yoko Ono y Olivia Harrison.
«Las obras originales de grandes escritores amarillean y se arrugan en los museos. El material de los Beatles se está poniendo más brillante, más nuevo, más limpio. Es mágico», resumió Paul McCartney. *
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