Tiene la palabra

Jubilaciones, la Previsión Social y el ahorro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ruego a usted tenga la amabilidad de publicar estas consideraciones de las que soy autor, pero trasmite el pensamiento y el deseo de muchísimas personas.

La previsión social intenta un ahorro de los haberes de cada ciudadano para cuando los años vayan corriendo ya sea necesario, conveniente o decidido por otros motivos, dejar la actividad rentada.

Yo, usted y aquel, entregamos mes a mes durante años un porcentaje de los ingresos personales. Los países obligan a que esos ahorros sean obligatorios y sean administrados por el estado (Banco, Caja, AFAP, etcétera).

Ya no se estila más guardar monedas en cajas o tesoros -algunos han aparecido en antiguas estancias con monedas de oro o plata… y ¿por qué no puede usted, guardar o invertir esa pensión con sus fondos bajo su responsabilidad? No se olvide, es su plata.

Los gobiernos aprueban leyes y decretos, con el control y administración, mis fondos. Puede ser porque usan su dinero. Atento a esto que digo: su dinero, y conviene manejarlo, ellos tal vez razonan así si no se hace obligatorio el ahorro social, la mayoría de los habitantes se lo gastan, no tienen pensión. Entonces el Estado tendría que sacar de otros fondos para cubrir las necesidades de los imprevisores.

¡Pero despierte vecino! Ese dinero es suyo. El Estado cobra por su administración ¡Impuesto a la renta! Se proyecta gravar las jubilaciones, se da cuenta usted que la jubilación no es una renta, se dijo bueno, es cuestión de palabras será un ingreso. Renta e ingreso, no son sinónimos. Pero en el caso de las jubilaciones, no es cuestión de palabras, es diferente concepto.

Lo de la Previsión Social, lo que usted ahorra es suyo. El Estado debe devolverlo cuando corresponda según la ley. Y como es suyo no se lo puede gravar.

¡Analice!, al revés de cobrarle impuesto habría que pagarle por el uso de ese dinero.

Esto es esencial. Hay otros motivos, además de justicia de lealtad. Usted se da cuenta que ahorró miles y millones de pesos, que tuvo en depósito el Estado, pensó en usted cuando con menos fuerza, más problemas, más seres queridos que podrían necesitarlo, a su plata, poca o mucha le sacan parte a través del Impuesto a la Renta.

Injusticia sí, además, cada gobernante, electo por usted, del partido A, B, C es un mandatario, 3.000.000 de personas no pueden hacerlo así, que ellos lo representan a usted; son responsables de lo que usted les encomienda. Jugando votan o deciden A o B, que persona jurídica, que intereses justos. Deben rendirle cuenta. Si actúan contra usted hacen algo indebido.

Le dirán, si no se cobra renta sobre las jubilaciones el Estado recaudará menos, no podrá cumplir otras funciones.

Argumento: es como si Pedro, le dice a Pablo que le de X pesos porque sino no puede cubrir su presupuesto. Unos aportaron muchos, otros aportaron menos, cada uno recibirá en proporción a lo que aportó, a lo que dejó mes a mes en manos del gobierno.

Si a usted le devuelven mucho y quiere ayudar a terceros, tiene su derecho, es su generosidad, o si desea compensar a los jubilados que cobran miseria -porque aportaron miseria- pero eso es voluntario. Legalmente nadie puede gravar la jubilación. Y no se engañe nadie en las escalas. Hasta tanto… no hay una renta, luego va subiendo la escala del impuesto. Hemos leído y oído la preocupación de los que tienen poca jubilación, no paguen renta, el que cobra más paga más. Parece justo, pero es un sofisma. Ni el que ganó y ahorró más Previsión Social, ni el que le corresponde menos debe pagar. Es cuestión de justicia, no de confundir: no importa que jubilación cobra, es su dinero y se lo deben devolver todo, siendo responsables del uso del mismo… No es cuestión política ni de celos, ni de partidarismo, es una realidad que no se puede cambiar ni escatimar.

Esto es claro y transparente, no permita (sin violencias, ni críticas, sólo con la razón) que dejen de devolver, parte de lo que usted guardó para su futuro- que llegó o está por llegar.

ARIEL GUTIERREZ – C.I. 640.467-4

 

¿Y si mandamos un blanco a Burkina?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los blancos no quieren cargos en los organismos del Estado (aunque en algunos están y nadie los mueve). El Dr. Larrañaga es uno de los más tenaces en esa tesitura. Aunque por otro lado, «lloran» que no pueden controlar la marcha de los mismos.

A nivel de la diplomacia, hay algunos que no dudamos se «prenderían» a una que otra Embajada si les dieran la oportunidad.

Pues bien, yo propongo que hay un país ideal donde nos puede representar un nacionalista: Burkina, el ex Alto Volta que desde 1984 dejó de ser una colonia francesa. La razón es sencilla. Burkina quiere decir «tierra de los incorruptibles». Y aunque Ud. no lo crea, entre los blancos, todavía puede quedar alguno!

ANITA E. – C.I. 2.167.889-6

 

De la que se salvó el Vaticano con Juan Martín Posadas y Bornatciuk de la 36

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Las crónicas lacrimógenas de gente de la oposición, a lo cual hay que agregar las intervenciones televisivas de Abdala, con gestos tragicómicos que dan risa, siguen a la orden del día. Quienes madrugaron el domingo y escucharon la «36», no pudieron menos que amargarse para todo el día, escuchando los comentarios de Guillermo Bornatciuk en la radio de los radicales. Si tras cartón ojearon los editoriales del matutino caganchero, fundamentalmente la nota «Ofendidos y humillados» de Juan Martín Posadas, debieron consultar a su psicólogo de cabecera o tomarse dos o tres whiskies para olvidarse de la realidad. Que según uno y otro comentarista, es francamente alarmante o poco menos que apocalíptica.

Hubo muchos uruguayos que pasaron por alto ambas opiniones. Sencillamente porque no pierden tiempo en escuchar «la radio que nos da ánimo» ni leer el periódico cada vez más «achicado» de los Beltrán, Rodríguez Larreta y otros «grandes». Por lo demás, la juventud dormía luego de la fiesta X, otros se preparaban para la maratón de la tarde, no pocos rumbeaban para la costa y algunos se ponían las mejores pilchas para asistir al «Derby» en Maroñas.

¿Hasta cuándo señores «lanzabajones»? ¿No se dan cuenta que precisamos una inyección de optimismo y no tanta «mala onda»?

Un cura amigo me dijo a media mañana comentando el asunto, que tanto el periodista de la «36» como Posadas, hace años tenían una gran vocación religiosa y a punto estuvieron de colgarse los hábitos. Cuando el comentario había culminado y me despedía del párroco amigo, no pude menos que exclamarle: ¡De la que se salvó el Vaticano!

W.PIRES – C.I. 1.567.34-5

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