Cine de horror con un final diferente
Sin embargo, esta propuesta cinematográfica de Dave Payne intenta tomar distancia de los clisés habituales sin dejar de rendir tributo -claro está- a las convenciones del cine de horror. Dichas guiñadas suponen, entre otras cosas, un reencuentro con lugares abandonados, pesadillas en medio de la noche y sombras asesinas que acechan a sus víctimas solitarias. (Pregunta: ¿Cuáles son las últimas palabras de un personaje a punto de morir a manos del monstruo? Respuesta: «Johnny ¿Eres tú?»; las otras variables también pueden ser: «¿Quién anda ahí?» o «¿Qué fue ese ruido?»). Lo diferente es que la anécdota (grupo de muchachos que se quedan sin combustible en una estación perdida y sufren los ataques de «algo» que los va exterminando uno a uno) no se cierra totalmente en los códigos terroríficos sino que mezcla cierto surrealismo absurdo donde quedan algunos cabos sueltos que (se supone) el desenlace articulará a su debido tiempo. Esta transgresión explícita puede confundir a una platea acostumbrada al susto de golpe y porrazo porque, en realidad, «Noche diabólica» apuesta a algo más aunque no reniega de las clásicas apariciones fuera de cuadro y cierta truculencia gore en su relato. Lo que quizás falla un poco es el denominado suspense; ese ritmo preciso que va de la intriga al clima ansiógeno y que, en este caso, se atora en un clima relativamente circular y claustrofóbico que gira en falso. Por momentos, el filme impresiona como empantanado en un clímax que termina atosigando al espectador; sin que se introduzcan mayores novedades en esa suerte de limbo espacio-temporal donde la muerte parece asumir una espectral tangibilidad. (Hay momentos en donde la anécdota parece tan varada como los propios personajes y esos datos que no encajan en la lógica del género, terminan desvirtuando la tensión). En esta supuesta intencionalidad de confundir límites entre lo supuestamente real y la fantasía limítrofe «Noche diabólica», hace lo que puede y queda a medio camino, sin dejar de resultar interesante.
De todas maneras, cabe el reconocimiento a Dave Payne (guionista y director del filme) que, por lo menos, pretende introducir cierta dosis de originalidad en un producto tan trillado como el cine de horror. Como dato margen podría pronosticarse que, con este final insólito, no existen mayores posibilidades de secuelas para la taquilla. Algo es algo. *
Noche diabólica (Reeker; Estados Unidos; 2005).
Escrita y dirigida por Dave Payne. Con Devon Gummersall, Derek Richardson, Tina Illman, Scott Whyte, Arielle Kebbel y Michael Ironside.
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