Concierto sin presidentes

El concierto ofrecido el sábado en el Estadio Centenario por la XVI Cumbre Iberoamericana, resultó, pese a la excelencia artística y a la ovación del público, un fiasco debido a la ausencia imprevista de los jefes de Estado. Si bien la comunión entre la tribuna y los intérpretes, así como la calidad de los mismos, rubricaron un espectáculo formidable desde su contenido, no fluyó el canal de comunicación entre los presidentes y la sociedad, trazado como objetivo por los propios organizadores. Cerca de 20.000 espectadores colmaron la tribuna Olímpica del histórico coliseo del fútbol para ver al uruguayo Jorge Drexler, el brasileño Arnaldo Antunes y el chileno Joe Vasconcellos, junto a los grupos Amaral de España, Arbol de Argentina, Colectivo Nortec de México y No te va a Gustar de Uruguay. La propuesta resultó tentadora para el público, que respondió de forma masiva y vibró con cánticos, ovaciones y múltiples expresiones de aprobación al concierto. En cambio, no cautivó a los gobernantes que le dieron la espalda a la única actividad que se proponía quebrar el protocolo de la Cumbre. Previendo su asistencia, se montó un exagerado dispositivo de seguridad para un espectáculo artístico, y lejos de la gente, al borde del campo de juego, se instaló un palco VIP para los ilustres ausentes, cubierto por una lona negra de forma de impedir todo contacto visual con los mismos. «La idea fue prevenir y evitar que desde la tribuna y edificios de los alrededores, puedan visualizar su ubicación y movimientos», explicó uno de los guardias de seguridad encargados de la vigilancia de ese sector. Finalmente la platea preferencial sólo terminó por albergar al secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, al ministro de Exteriores de España, Miguel Angel Moratinos, al intendente Ricardo Ehrlich, y el ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto. Claro que a los aficionados poco les importó, y lejos de empañar su clima de fiesta, disfrutaron del reencuentro con el cantautor Jorge Drexler y estallaron de euforia durante la puesta en escena del grupo de rock-pop No te va a gustar, reflejando un idilio pocas veces visto en Uruguay. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje