Las benevolentes, anatomía del nazismo
Les bienveillantes, la novela de Jonathan Littell laureada ayer con el Premio Goncourt, ha tenido un éxito espectacular en Francia desde su aparición a fines de agosto pasado, y parece estar en camino de convertirse en un ‘best seller’ mundial. El libro, de más de novecientas páginas, escrito en francés por un norteamericano desconocido en el mundo de las letras y sobre un tema más que complejo, sedujo tanto a los críticos como a los lectores. A fines de 2005, Jonathan Littell envió primeramente un manuscrito de 1.500 hojas a Andrew Nurnberg, el agente literario londinense de su padre (el escritor Robert Littell). Pocos meses después, Nurnberg lo envió a cuatro editores parisinos. Tres lo rechazaron, pero Gallimard se mostró interesado inmediatamente. Las benevolentes es el relato en primera persona de la vida de un ex SS, Max Aue, que participó metódicamente en el exterminio de judíos. Aue cuenta sin remordimientos cómo se convirtió en un monstruo: «Soy un hombre como vosotros. ¡Os digo que soy un hombre como vosotros!» Littell combina en su libro la dimensión sicológica y administrativa del nazismo, con sus engranajes y sus ejecutantes. El título se inspira en Esquilo: los antiguos griegos llamaban «benevolentes» o «bienhechoras», para no ofenderlas, a las divinidades vengadoras de su mitología. La novela salió a la venta el 21 de agosto con un tiraje de 12.000 ejemplares. La prensa la elogia casi unánimemente: «Audaz y deslumbrante» (L’Express), «una novela asombrosa» (Le Monde), «Obra maestra de la temporada» (Le Nouvel Observateur)… En cambio, en el periódico Journal du Dimanche, el cineasta Claude Lanzmann, autor de «Shoah», se muestra reacio ante esa «venenosa flor del mal» y se interroga sobre la manera como el libro puede ser recibido. «Podemos legítimamente interrogarnos sobre ese tema improbable. El autor de Les bienveillantes dedica su libro ‘a los muertos’, pero el héroe que él crea es un asesino de judíos», escribió. «Fundamentalmente opuesto a la polémica a la francesa», Littell limita las entrevistas y prefiere reunirse discretamente con sus lectores. Su éxito, al que ahora se añade el prestigioso Premio Goncourt, despierta celos en el mundo de la edición.
Poco más de dos meses después de la aparición del libro, el fenómeno Littell ha sobrepasado las fronteras francesas.
La prensa anglosajona se interesa por ese norteamericano cosmopolita, que vive en Barcelona, escribe en Francés y tiene el mismo editor que «Jean-Paul Sartre, André Malraux y Antoine de Saint-Exupéry» (The New York Times). *
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