Arte

Esculturas de Julio González en el Museo

La exposición es la de mayor envergadura que se ofrece en Montevideo durante la cumbre de presidentes iberoamericanos en una ciudad que no aprovechó debidamente el campo cultural y perdió una oportunidad única para dar a conocer a los visitantes sus creadores de ayer y de hoy.

Las esculturas de Julio González provienen del prestigioso IVAM Centro Julio González, Valencia, dirigido por Consuelo Císcar, y posee la mayor colección del artista con una sala de exhibición permanente. Es la primera vez que el público uruguayo podrá apreciar a uno de los escultores más significativos del arte moderno, como en años anteriores desfilaron por el mismo museo, Rodin y Alexander Calder. El Museo del Parque Rodó culmina así, una temporada anual de singular brillo.

Considerado pionero en el uso del hierro en la escultura, Julio González (1876-1942), nacido en Barcelona, aprendió a trabajar los metales en el taller de su padre, escultor y orfebre, realizando numerosos trabajos de joyería. Frecuentó el cabaret Els Quatre Gats a fines del siglo XIX, el centro intelectual catalán, amistando con Picasso, parroquiano asiduo y expositor en el lugar, asistió a los cursos nocturnos de la Escuela de Bellas Artes de la Ciudad Condal, interesado en la pintura. Luego, con su familia y su hermano Joan, se marchó a París en 1900: reencuentro con Picasso ampliando el círculo de amistades con el paso del tiempo: Modigliani, Juan Gris, Pablo Gargallo, Constantin Brancusi, Maurice Raynal, el músico Edgar Varèse. Realizó envíos a los salones de arte de pintura y orfebrería, su mujer y sus hermanas se dedicaron a la confección de ropa y bordados para vender en una boutique, mientras se dedicó a la pintura en un estilo que prolongó el modernismo catalán.

La muerte de su hermano Joan lo afectó intensamente. Abandonó la pintura por largo tiempo para trabajar en la fábrica de automóviles Renault donde aprendió la técnica de la soldadura autógena que luego aplicará en obras solicitadas por Picasso. Con relativo éxito en sus obras de orfebrería y pintura, en contacto con los protagonistas de la vanguardia histórica (Joaquín Torres García y Círculo y cuadrado, Abstracción-Creación), pero sin participar en las exposiciones, Julio González estrechó su colaboración con Picasso. A partir de 1930 modificó sustancialmente su orientación estética. Se distanció del propio Picasso, del surrealismo y del constructivismo, de la figuración y la abstracción, para lograr una síntesis peculiar entre las diferentes concepciones escultóricas imperantes: hacer del ensamblado en hierro de diversos elementos y de las estructuras lineales de superficies lisas los factores esenciales de su escultura, martillando y forjando, en una sola varilla, con referencias al espacio y a la representación.

Los últimos quince años de su vida y en especial los que transcurren entre 1932-39, los más productivos y originales que lo condujeron a crear un repertorio de formas (abstractas, semi abstractas en la serie de los Hombres cactos y figurativas como La Montserrat, exhibida en el pabellón español de la Exposición Internacional de París de 1937, al lado del célebre Guernica de Picasso) que influirán poderosamente en todos los escultores contemporáneos, desde el propio Picasso al estadounidense David Smith o el británico Reg Butler. Por eso, la importancia fundamental de Julio González en la escultura contemporánea, cuya obra, está siendo revalorada en estos momentos en ámbitos internacionales: la muestra que recalará en Montevideo estuvo en Nueva York (con gran resonancia en el New Yortk Times), Los Angeles, Chicago y Miami. Uruguay es el primer punto de un periplo sudamericano. Permanecerá habilitada hasta el 24 de noviembre.

Al Museo Nacional de Artes Visuales se agregan otras actividades. El miércoles, a las 17.30 horas continúa el curso El secreto de la pintura enfocando el análisis del cuadro Retrato de Carlota Ferreira de Juan Manuel Blanes, pintura mayor del artista, ejecutada en 1883, y objeto de numerosas interpretaciones posteriores, plásticas y teatrales. El sábado y domingo, también a las 17.30, prosigue el ciclo de video Personalidades del siglo XX proyectándose una entrevista al arquitecto brasileño Oscar Niemeyer que hoy, a los 99 años, mantiene una envidiable actividad.

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