Literatura, cultura, sociedad en América latina
En «Literatura, cultura, sociedad en América latina», Pablo Rocca compila catorce artículos y ensayos del emblemático pensador uruguayo Angel Rama, fallecido en el exilio en 1983. Esta antología constituye un fermental legado, cuya lúcida perdurabilidad trasciende al tiempo y al espacio.
El primer trabajo incluido en este libro, intitulado «Generación va generación viene (1)», es una visión frontalmente crítica en torno a la confrontación entre dos escuelas literarias, que representan el pasado y el presente.
Rama fustiga esa estéril guerra entre generaciones, en aras de la construcción de una identidad cultural que para nada reniegue de las fuentes.
El autor desestima la controversia dominante, aludiendo explícitamente a la permanente metamorfosis de la producción artística nacional, permeada por las culturas hegemónicas de una realidad en dinámica mutación.
En este recordado texto que fue publicado en 1948, en la revista «Clinamen», el autor critica ácidamente la penetración imperialista en progreso, que pretendía recrear todo a su imagen y semejanza.
No es casual que este artículo haya sido escrito durante el período de la post guerra, cuando Europa yacía en escombros luego de la gran tragedia colectiva provocada por la segunda gran conflagración bélica que estremeció al siglo XX y Estados Unidos emergía como el paradigma dominante.
En «Generación va generación viene (2)», Angel Rama se enzarza en una dura polémica periodística con un connotado colega que escribe desde otra trinchera.
Como en el texto anterior, también aquí se advierte una fuerte pugna entre visiones antagónicas sobre la marcha de la literatura nacional.
En este caso, la acidez del planteo también trasciende al debate intelectual instalado en la escena cultural, que, a menudo, se agita entre disquisiciones baladíes en torno a una identidad aún en controversia.
El artículo, publicado en 1962 en el emblemático semanario Marcha, cuya sección literaria por entonces dirigía el propio Rama, recrea el fisonómico paisaje de un Uruguay fermental y en plena ebullición intelectual, que precedió a un agudo proceso de polarización política y social.
En un breve artículo sobre la enseñanza de la literatura, publicado también en Marcha en marzo de 1960, el conceptuado escritor critica la escasa o nula presencia de la producción nacional en los programas de estudio de educación media, que conspira contra el conocimiento del estudiante.
En tal sentido, reclama la atención de las autoridades, con el propósito de generar una corriente de interés en nuestra literatura y un afianzamiento de la identidad cultural uruguaya.
En un brillante escrito titulado «La construcción de una literatura», que fue publicado en diciembre de 1960, el pensador estremece los cimientos de la reflexión colectiva, al reclamar la construcción de un itinerario que permita a las letras nacionales visualizar un nuevo horizonte.
En ese contexto, Ãngel Rama cuestiona al elitismo instalado en el paisaje literario uruguayo, que divorcia al autor del acontecer de su tiempo y de sus propios lectores, huérfanos de referentes y lazos vinculantes.
El crítico no soslaya referencias al terremoto histórico provocado por la revolución cubana, sus repercusiones locales y sus consecuentes realineamientos.
Rama descalifica a los intelectuales del oficialismo y también a parte de la izquierda, cuya adhesión a la flamante Cuba castrista no se compadecía con ciertas actitudes prescindentes ante el creciente deterioro económico y social que ya comenzaba a demoler las esperanzas en nuestro país.
En dos aportes consecutivos publicados en 1961 y 1964, Ãngel Rama penetra la epidermis de un continente en explosiva mutación.
Tanto «Nuestra América» como «Literatura vigente en Hispanoamérica», corroboran el fuerte compromiso del emblemático autor con su tiempo histórico y la dinámica contemporánea.
El pensador observa, con atención, esa persistente búsqueda de una identidad cultural construida a partir de la producción artística y de la removedora agitación que comienza a despertar las adormecidas conciencias.
Por su parte, en «El servicio público del crítico», artículo publicado en «Ãltimas noticias» de Caracas en 1976, el eminente ensayista analiza la actividad crítica como una suerte de apostolado que trasciende a lo meramente profesional, partiendo de la tesis que la propia literatura debería ser un diálogo permanente entre autor y lector.
El articulista analiza la ineludible responsabilidad del crítico, que, sin ceder a eventuales actitudes complacientes, no debe renunciar a su rol de orientador e intérprete de una obra.
En la segunda parte de este libro, que también recoge textos rescatados de la profusa producción del pensador, se aborda diversos aspectos de la cultura y la literatura latinoamericanas.
En «Temas tradicionales», Rama construye un ensayo crítico en torno a la acendrada tradición literaria latinoamericana, la cual aborda desde un ángulo que desestima toda mirada complaciente.
En cambio, valora a la tradición como un proceso necesariamente dinámico.
En un extenso aporte publicado en 1962 en Marcha, titulado «Los caminos de la crítica, literatura y sociedad», el articulista reflexiona acerca de las diversas relaciones de causalidad que imbrican la evolución de la literatura y la crítica.
Este discurrir por los territorios de la reflexión es una atenta mirada a las visiones históricas del quehacer creativo y sus diversas inflexiones sociales.
El autor vincula estas particulares circunstancias a coyunturas espaciales y temporales, como la revolución francesa que barrió con el antiguo régimen y el marxismo, sistema de ideas que nació como reacción a la injusticia social y la explotación laboral del capitalismo.
Por su parte, en «Sistema literario y sistema social en Hispanoamérica», el agudo pensador postula la crítica a la historiografía literaria, a la luz de la construcción de los imaginarios nacionales como elementos nutrientes de la producción artística y la articulación social.
El analista no soslaya, obviamente, la determinante influencia de los legados culturales que permearon las tradiciones y las improntas locales.
En otro relevante ensayo intitulado «Un proceso autonómico: de las literaturas nacionales a la literatura latinoamericana», Rama ensaya una visión crítica de la propia crítica, cuestionando la subordinación de la producción a los modelos hegemónicos europeos.
Partiendo de la tesis que en otras disciplinas del conocimiento se ha logrado una unidad de discurso, este texto, cuya publicación data de 1974, aboga por la ruptura de los corsés nacionalistas y la construcción de una voz abarcadora de proyección continental.
Otro trabajo titulado «Literatura y sociedad», que se conoció en 1976, pone la lupa sobre el crecimiento de la producción artística del continente en el decurso del siglo pasado, que pasa de las iniciales expresiones de signo cosmopolita a la afirmación de una identidad cada vez más nacionalista.
Ãngel Rama propone una aventura intelectual de integración, que aún hoy es una asignatura pendiente, en un continente balcanizado y fracturado por persistentes conflictos.
Estos once trabajos ensayísticos, que son reunidos por primera vez en un volumen único, permiten al lector descubrir o redescubrir a uno de los más eminentes intelectuales compatriotas del siglo pasado.
En estos textos, aflora el crítico agudo y sensible, que desafía a sus interlocutores a reflexionar en torno a la identidad cultural latinoamericana, desde una dimensión q
ue transita los territorios de la historia, la sociología y hasta la antropología.
Rama se revela como un atento testigo del discurrir literario del continente americano, que está intrínsecamente asociado a los grandes acontecimientos contemporáneos que marcaron a fuego el derrotero emancipador.
El descollante pensador despierta las conciencias lúcidas pero a menudo adormecidas de los protagonistas del fenómeno cultural, convocándolos a buscar el camino adecuado que permita la construcción de un discurso único integrador, que debe, a su vez, nutrirse de la diversidad.
En un tiempo histórico frívolo y huérfano de debates, este libro constituye una inapreciable materia prima para el análisis de los procesos culturales y su insoslayable correspondencia con las transformaciones sociales. *
(Edición de Trilce)
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