Escándalo por unos fondos entre cineastas brasilenos

Algunos de los principales cineastas brasilenos están protagonizando un encarnizado enfrentamiento, con intercambio de acusaciones sobre el uso de los recursos de patrocinio privado a la industria cinematográfica brasilena.

El ex actor y actual director Guilherme Fontes ha sido intimado a prestar cuentas sobre el uso de 8.000.000 reales (hoy, unos cinco millones de dólares) que recibió entre 1995 y 1999 para su filme Cható, sobre la vida de Assis de Chateaubriand, un magnate de la prensa brasilena en la primera mitad del siglo, informa DPA. Fontes ha afirmado repetidamente que la «polémica» sobre el destino de los recursos ha sido alimentada por los «tiburones» de la industria cinematográfica brasilena.

Según afirmó el anterior fin de semana al diario Jornal do Brasil, habría otras producciones en dificultades y la «polémica» estaría alimentada por «intereses» en lo que considera una «persecución».

El productor Luiz Carlos Barreto –director de la principal industria de producciones cinematográficas de Brasil, responsable por O cuatrillo (Siempre queda la pasión) nominada al Oscar en 1998 y estrenada en Montevideo hace algunos meses– se sintió aludido y salió al paso de Fontes exigiendo que «diga el nombre de las manzanas podridas».

Según Barreto, Fontes tiene que explicar mucho más que el destino de los ocho millones de reales que recibió, sino también de lo que ese dinero ha rendido en el mercado financiero, donde la inflación del período se acerca al ciento por ciento.

El empresario afirmó asimismo que «toda la industria cinematográfica de Brasil se ha convertido en rehén de Cható, pues nos ven a todos como bandidos por causa de ese filme».

En realidad, no ha sido solamente por Cható. La también ex actriz y hoy directora Norma Benguell ha sido cuestionada por las irregularidades en las cuentas de su único filme, El Guaraní, mediante el supuesto uso de «fantasmas» para justificar el gasto de 1.300.000 reales (unos 700.000 dólares de hoy).

Según el ministro de Cultura, Francisco Weffort, el problema no es grave. «Desde la aprobación de la ley que protege filmes y audiovisuales se han hecho 114 películas y sólo hemos tenido problemas con estas dos», dijo. No obstante, los recursos de inversionistas privados fueron menores en 1999 debido a la crisis económica y, en los últimos meses, por las dudas sobre el uso de los recursos para Cható.

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