El amor, la mujer y la muerte: 4.48 Psicosis
Ante esta obra se tiene la sensación de invadir un suelo sagrado, de llegar de incógnito a un sancta sanctorum que no debemos profanar, aunque no creamos en el ritual que contiene. «4.48 Psicosis», es la tragedia de la mujer en el mundo de hoy, sin más victimarios que ella misma, o el mundo que entre todos les hemos introyectado y que cada tanto, con un desagradable chasquido como de una sierra mecánica que llega al fin de una tabla, cobra una víctima inocente y frágil. Demasiadas muertas nos contemplan.
La puesta en escena del director argentino radicado en nuestro medio Juan Tocci es fiel al texto original y trata de variar los puntos de vista de la escena, a diferencia de la puesta en escena de Cáceres que postulaba una Leonor Manso inmóvil en el aire, como en un peligroso y seguramente mortal trapecio.
Es una dirección lógica y coherente; pero en el escenario de ElKafka teníamos más cerca la muerte y la locura. Esta versión no deja de lado ni los detalles clínicos ni la aspiración a la muerte; pero tenemos la certeza de que la succión de la vida por la idea del suicidio, que tan brillantemente describió, en parte a sus expensas, Alfred Alvarez en «The savage god», tiene otro contenido, una mezcla de cumplimiento de un destino con una lúcida reivindicación del libre albedrío más algo de juego mortal, que no vimos en ninguna de las versiones rioplatenses.
Alejandra Cortazzo, que tiene antecedentes tan valiosos como «Criatura» de Eugenio Griffero y sobre todo «Mal de amores» de Angeles Mastretta, cumple una buena labor en esta difícil obra y su actuación debe merecer, hasta por la elección de un texto tan noble y comprometido, los mejores plácemes. La actriz es sensible, sobria, contenida en sus gestos, discretamente intensa. Pero aún admitiendo como perfectamente válida la interpretación de Cortazzo, se nos ocurre que la exacta interpretación de Sarah Kane, porque ella es la heroína, es algo más íntimo y difícil que lo que vimos en el Stella; también es más silenciosa, si cabe decirlo, que la interpretación de Leonor Manso.
En los prolegómenos del suicidio hay un gran silencio. El mundo está vacío: no conocemos ya amantes, esposas, maridos, hijos, padres.
Todo esto está reducido a polvo y ceniza. Queda una estrecha línea en espiral que nos sacará de este mundo; y de pronto estamos ya dentro de la espiral, rígida y fatídica como el dibujo interior del caño de un arma de fuego. *
4.48 PSICOSIS, de Sarah Kane, con Alejandra Cortazzo. Escenografía de Alejandro Fleitas, iluminación de Elías Pereira, vestuario de Paula Villalba, música de Alejandro Fleitas y Nicolás Paciello, dirección de Juan Tocci. Estreno del 12 de octubre, teatro Stella, sala 2.
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