Cantos de Venezuela en la voz de Soledad Bravo
El sello Sansueña, que en nuestro país representa y distribuye a Buda Musique, de Francia, lanzó al mercado otro disco imprescindible. Se trata de Cantos de Venezuela interpretados por Soledad Bravo. Este compacto, que contiene 21 temas tradicionales del folclore venezolano, forma parte del catálogo «Música del mundo», una suerte de colección de música étnica representativa de diferentes partes del planeta.
El trabajo reúne a los célebres «Polo margariteño», «Flor del cacao», «Allá viene un corazón» y «Pajarillo verde» junto al famoso «Zumba que zumba» con varias malagueñas y fulías que alternan con otras canciones profundamente telúricas como «Cantos de Pilón», «Mi tripón», «Caramba», «Cantos de trabajo» , «Cantos de ordeño», «Canto de trapiche», «Sabana blanca», «Llamado de San Juan», «Galerón margariteño» y Punto margariteño», casi todos con textos y músicas cuyos autores son desconocidos y que pertenecen a lo más profundo de las tradiciones de la patria de Bolívar.
El cuatro, la bandola y el arpa son los instrumentos que tienen mayor protagonismo en polos, fulías, golpes y joropos; instrumentos éstos que alternan con guitarras, mandolinas, varios elementos de percusión y tambores de Barlovento.
La música tradicional venezolana tiene elementos de tres distintas procedencias: la indígena, la negra y la hispánica. Esta última es notable en el galerón, el corrido, el polo y la guaracha. Las danzas más conocidas son el tono llanero y el joropo costero o llanero, de compás ternario.
Soledad Bravo es una de las voces mayores de América Latina. De hecho, es la voz femenina más importante (junto a Mercedes Sosa, Violeta Parra, Chavela Vargas y Chabuca Granda) de los últimos treinta años en este continente americano al sur de todo.
Aunque nacida en Logroño, España en 1943, cuando contaba 7 años de edad en 1950, sus progenitores emigraron a Venezuela perseguidos por la dictadura franquista.
Este compacto, que puede adquirirse en las principales disquerías de nuestro país, es de una belleza superlativa: aquí se unen la calidad estética y la ética. Lo del principio, un disco imprescindible para melómanos y para quienes quieran disfrutar el canto de una región de la patria grande americana que soñó Simón Bolívar.
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