Los misterios de una ciudad
En lo que se supone es la calle Yacaré, «Putas, navajas y gargantas» revivirá el Caoba, un asesino serial de mujeres, una especie de Jack el Destripador de la milicia: Till Silva lo hace suave y hasta sedoso, y por ello más inquietante y hasta temible. La entrada del Palacio Salvo nos recordará el crimen de Artigas Guichón y la figura entre patética y trágica, de Ricardo Bonapelch (Rubens Motta) y del presunto intermediario, Gajas (Till Silva); «Psicosis maníaco depresiva», interpretado por Noelia Campo y Rubens Motta, relatará un crimen atroz, como los otros extraído de la vida real y cometido en época relativamente reciente (1989), donde las causas aparentes del crimen no logran explicar la dimensión de la matanza, y donde por ello el relato adquiere un sombría aura de misterio.
«Montevideo oculto» pone en escena episodios que sucedieron en nuestra ciudad, pero está muy lejos de pertenecer a la crónica o al drama pasional. Es posible que el vehículo –apropiada expresión– del efecto que produce sea el ómnibus y el viaje en la noche por un mundo de imaginación. Se siente inquietud ante el desconocimiento de pasiones que crecieron y murieron a nuestro lado, asombro, por lo novelesco de la vida, nueva percepción de nuestro pasado al reconocer que apenas sabemos en qué ciudad vivimos. Esta mezcla de aprensión, perplejidad y sorpresa es la indebidamente ajetreada «Verfrendumg» que se atribuye a Brecht, tan mal traducida por «distanciamiento» y que Flaubert llamó la necesaria «falsedad de perspectiva», por la que hechos y personas que suenan a reales aparecen en la escena fantásticos, soñados. Se intenta que el espectador reconozca y no reconozca lo que sucede; que comprenda y a la vez se inquiete e interrogue; que aquello le resulte raro, no común, curioso; que perciba lo que ve como enigmático, pero no indescifrable; que asista a lo que ocurre con prevención, sospecha y toda clase de dudas. Sobre todo, el espectador debe comprender a los personajes, pero no debe dejarse convencer por ellos.
El libreto, bien escrito, es conciso y sin adornos. No desdeña el rasgo de humor, a veces macabro; recoge con precisión el habla ciudadana. Va a lo esencial, con energía y músculo. Los actores parecen haber extraído fuerza de las dificultades de actuar en el pasillo de un ómnibus, con mínimas posibilidades de desplazamiento y con una nada cómoda cercanía del espectador. Con buen criterio, la dirección de la obra, que parece ser el producto conjunto de actores, directores de episodios, Marcos Zarzaj, a quien se debe la idea y Roberto de Paula, ha marcado un estilo apremiante, de vidas en peligro, como si estuvieran al borde de su ruina, familiares del crimen, adictos a la droga pero más aun a las emociones fuertes; algo como el Dostoievsky de «Crimen y castigo», el Céline de «Viaje al fin de la noche» o el Ricardo Piglia de «Plata quemada». Así fue brillante el desempeño de Noelia Campo tanto en «Extraños frutos negros» como en «Psicosis maníaco depresiva», y la harto convincente versión del Caoba por Till Silva, también de acertada labor en «Un profanador de tumbas» y «El crimen de Salvo». *
MONTEVIDEO OCULTO, sobre una idea de Marcos Zarzaj, textos de Marcos Zarzaj y Rubens Motta, con Noelia Campo, Rubens Motta y Till Silva. Dirección de Rubens Motta («Extraños frutos negros», «Psicosis maníaco depresiva» y «María»), Marcos Zarzaj («Putas, navajas y gargantas», «El crimen de Salvo» y «El profanador de tumbas»), coordinación general de Marcos Zarzaj y Roberto de Paula. En un ómnibus, salida del Bar «Tasende» en San José y Ciudadela, viernes y sábados a las 21.00 hs. domingos a las 21 hs. Entradas: tel. 9016462,o en el bar «Tasende» una hora antes del comienzo.
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