Mujeres en el armario: allegro moderato
Se mantiene visible el don de observación, en particular en lo que se refiere al lenguaje, pese a algunas irrelevantes actualizaciones verbales, lo que le adjudica de inmediato una cómoda relación con la platea. Hay también una clara percepción de los temas que importan, como el exilio y el regreso, el conflicto generacional y las ideas hechas a propósito de qué es una buena hija; hay una acción por la que ambas protagonistas van revelándose y revelándonos poco a poco su personalidad y quizás hasta su destino; hay hasta un esbozo de enigma policial sobre cómo y por qué muere el padre de Sara.
Es posible que Sarlós, cuya amplitud de intereses es notoria, haya tenido demasiados temas al mismo tiempo; lo cierto es que pudo componer con todas esas ideas un ramillete amable, bien escrito, con los toques de humor que su espíritu ocurrente y elíptico ponía en toda su obra y hasta en su vida.
La obra se llamó en un principio «Allegro suave»; pero el tiempo, más que suave, moderado, es el paso de Sarlós, su marca de fábrica.
La dirección de Hugo Blandamuro es eficaz y con la suficiente agilidad como para mantener la atención del espectador sobre algo que, si bien se mira, es una sola y larga conversación. En la actuación Nelly Antúnez e Isabel Schipani lucieron sus reconocidas cualidades, en un dúo grato y convincente. *
MUJERES EN EL ARMARIO, de Eduardo Sarlós, con Isabel Schipani y Nelly Antúnez. Escenografía de R. Echave y C. Waitkuvic, vestuario de Haydée Segui, iluminación de Antonio Ruiz, dirección de Hugo Blandamuro. En Teatro Alianza Uruguay-Estados Unidos, sala 2.
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