Crónicas del mal humor y otros convites

En una sociedad recurrentemente canibalizada por el culto al mal gusto, la chabacanería y la frivolidad como estrategia de evasión de una realidad social y económica angustiosa, además de la inseguridad producto de la globalización del terror, el ser humano pocas veces se permite un espacio de introspección y reflexión crítica.

Las nuevas tecnologías, algunas cada vez más accesibles a casi todos los estratos socioeconómicos y el modelo de antivalores impuesto desde otras latitudes como una forma de homogeneizar conciencias y conductas, nos han llevado a vivir cada vez más a impulsos, dejándonos convencer de que la tecnología es la solución absoluta a la satisfacción de necesidades que el propio mercado nos ha creado.

Estamos sumidos en una sociedad que rinde un verdadero culto a la fugacidad, a la superficialidad, una sociedad de videoclip en la cual la información suele ser fragmentada y perecedera, en un mundo crónicamente enfermo de frivolidad.

El hombre se está quedando huérfano de conciencia crítica, en un escenario en el que, paradójicamente, convive cotidianamente con la soledad de las multitudes.

Esta suerte de permanente angustia existencial es el origen de una dramática ruptura vincular entre pares, que contrasta radicalmente con el espectacular avance tecnológico contemporáneo, el cual nos permite comunicarnos con casi cualquier parte del mundo, a bajo costo y en cuestión de segundos.

El reconocido autor argentino Carlos Lucena, que está radicado en Montevideo desde 1998, en su ultimo libro «Crónicas del mal humor y otros convites», nos propone una invalorable y bienvenida oportunidad de echar una mirada sobre nuestra cotidianidad tanto a nivel social como a nivel individual, acercándonos elementos que pueden alimentar un posible debate tan ausente como indispensable.

Lucena nació en Buenos Aires en 1957. Publicó sus dos primeros libros en 1993 y 1994: «El presente de los otros» (novela) y «El adivino y el verso siguiente» (poesía).

Asimismo, estudió retórica en la Universidad de Morón, realizó un curso de guión televisivo con María Inés Andrés y participó de los talleres literarios organizados por el talentoso escritor uruguayo Napoleón Baccino.

Si bien también incursionó en otras artes como la música y el teatro, en la actualidad trabaja en la radiofonía, desarrollando, además, una exitosa actividad profesional en el ámbito de los recursos humanos y las técnicas de efectividad organizacional.

En esta obra, Carlos Lucena nos ofrece una novela breve y doce relatos cortos.

Tanto la novela que da nombre a la obra como las narraciones que le siguen, no tienen exactamente una temática en común. Sin embargo, igualmente se establece un hilo conductor que las hace conformar un mismo corpus literario.

El estilo del autor argentino se caracteriza principalmente por una visión agudamente crítica y por momentos ácidamente sarcástica, sobre los males que nos aquejan en este convulso siglo veintiuno, ya sea como sociedad o a nivel individual.

«Crónicas del mal» humor es una obra a medio camino entre la novela epistolar y la biografía. El relato narra las percepciones de un escribano que, luego de su retiro profesional, comienza a tomar dolorosa conciencia del resquebrajamiento de un modelo social, económico y moral y se reencuentra con sus propias miserias.

Además, este atribulado personaje comparte una entrañable amistad con su sobrino, con el cual se establece una relación de mutua confianza, pero también un vínculo en el que ambos se permiten enseñarse y cuestionarse.

La descarnada visión de este antihéroe que pone en tela de juicio conductas e ideologías, es la mirada de un individuo hastiado de la banalidad y la hipocresía de una sociedad que se depreda a sí misma, en una suerte de «suicidio» colectivo.

Las demás historias que componen la obra nos ofrecen también un amplio abanico de emociones humanas, como el dolor, el deseo y la tristeza, en un ejercicio crítico dotado del trazo de fino sarcasmo que caracteriza a Carlos Lucena. *

(Doble Clic Editores)

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