"Crónica de una fuga" conmovió en San Sebastián
Crónica de una fuga que podría convertirse en la candidata de Argentina a los Oscar y que llegó al Festival de Cine de San Sebastián acompañada por su director, Israel Adrián Caetano, no sólo es un viaje al terror sino una «convocatoria» para los jóvenes. «Siempre es difícil mostrar este tipo de películas en Argentina o las películas sobre la guerra de Argelia en Francia o sobre la Guerra Civil en España porque hay gente que no quiere volver al pasado, a este pasado nuestro», afirmó en rueda de prensa Oscar Kramer, uno de los productores de la cinta proyectada en el Festival de San Sebastián. Casi treinta años después de aquel episodio verídico, la única fuga real constatada en un campo clandestino de detención y tortura de la dictadura argentina (1976-83), Crónica de una fuga, presentada en mayo pasado en la sección oficial del Festival de Cannes, se impone como un ejercicio de memoria, dirigida especialmente hacia los más jóvenes que desconocen la represión de las dictaduras que en los años 70 reinaron en varios países sudamericanos. «Desgraciadamente, la juventud en Argentina o en Uruguay está bastante adormecida, a diferencia de los años 70 cuando había una búsqueda, errada o no», opinó Caetano, que admitió que el «desafío» que le planteó la película fue convocar a los jóvenes. Exhibida fuera de concurso como una de las «perlas» de otros festivales, esta última realización de Caetano, que será estrenada en Francia a principios de 2007, está basada en el libro Pase libre de uno de los sobrevivientes de la Mansión Seré, Claudio Tamburrini, actualmente profesor de filosofía en Suecia. «Hace poco presentamos la película en Toronto y en Nueva York y había gente de 30 años que nos preguntaba si realmente todo esto era real», explicó Kramer antes de admitir que también «en Argentina, hay gente de 20 años que no tiene ni idea» y «por esa razón creemos que es necesario que se sigan haciendo este tipo de películas». En su opinión, el «aporte» de su largometraje, que se está exhibiendo en escuelas de secundaria en Argentina, reside en «la mirada generacional: no vivimos aquella época ni como militantes ni como adolescentes». «Tiene una mirada bastante pudorosa y a la vez abordamos temas que hasta ahora no se habían tocado como la delación», consideró Caetano. *
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