Cachondeos
Acumular horas de televisión conlleva encontrarnos envueltos en absurdos, burradas y algunas humoradas involuntarias. Por ello, esta vez repasaremos algunos descuidos, otras macanas, copias o casualidades creativas. De todo un poco, pero poco.
El maldito 0,1%
La humanidad resulta cruel cuando está indefensa. Humanidad que por más que se esfuerce no logra atrapar a un germen que sigue vivito y coleando para la desgracia de todos. Esto se puede saber si usted compara los avisos de Lysoform y Agua Jane. Los dos productos tienen bien ganado un mercado en el área de la limpieza. Pero sus científicos productores tienen que estar enloqueciendo con un fulano desconocido al que no pueden capturar. Debe ser alucinante perder el sueño, dejar a la familia abandonada, ser un solitario sin amigos, un paria sin destino, todo por ese 0,1%.
Es que tanto Lysoform como ahora Agua Jane rematan sus comerciales afirmando que «eliminan el 99,9% de los gérmenes». Uno debe asustarse porque ese 0,1 puede andar por cualquier lado y si los que saben no lo conocen menos puede encontrarlo. Usted, común humano, y quizás en este momento esté justo-justo frente a ese germen que se le ríe de su ignorancia. ¿Cómo será? Sin duda, estará disfrazado de terrorista o de periodista desquiciado. Como para asustarse…
Otros sustos
El de por lo menos cuatro periodistas. Estos señores han creído que el «Goyo» Alvarez es un hombre bondadoso, amable, gentil. Todos lo vieron al dictador, no es «ex», siempre tendrá sobre sí el calificativo de dictador, en ese homenaje al coronel suicida. Cuando lo vieron quisieron preguntarle algo y allí mostró su impavidez y su mal talante de siempre, con esa furia que siempre deja escapar y molesto por la imprudencia de los informadores, paró su caminar y les respondió muy iracundo, mirándoles a los ojos, con solo una señal de su dedo índice derecho, marcando a usted, a usted, a usted y a usted, algo que tenía sabor a amenaza. Cuando uno de ellos se atrevió a querer saber qué significaba eso, el mayor responsable de la peor época, de los años negros, dijo: «Interprétenlo como quieran». Cabe pensar que los indicados, los señalados, ya presentaron renuncia a sus trabajos en los informativos y andarán buscando refugio en algún país que no admita la extradición.
Otros desnorteados
Los libretistas televisivos suelen perder sus exámenes de geografía. Los uruguayos tenemos varios ejemplos de cómo pueden vernos desde afuera. Recuerde cuando en «Maratón de la muerte» mostraban al nazi malo andando en canoa en medio de una selva tropical y eso era Uruguay. Uno, de cualquier manera, siempre tiene la esperanza de que con la globalización, con el uso de Internet, con lo fácil que es encontrar hasta su calle y ver de cerca su casa –como sucede en el sitio «Google Hearth»–, ya todo está al alcance de las neuronas. Pero la pasada emisión de un capítulo de la serie «Alias» nos mostraba parte de la acción transcurrida en la ciudad de Sao Paulo y para ubicarnos bien, para que la reconociéramos nos mostraban un magnífico océano, con una rambla majestuosa, sus playas, en lo que debería ser quizás Santos pero nunca la ciudad paulista que está rodeada sólo por tierra.
Otro ataque de estos días a la ingenuidad de los televidentes la tuvimos con «El Padrino 1″, en AXN, en una versión digitalizada, espléndida, sin cortes groseros como casi siempre se le hacen, pero que llegó a la pacatería de un censor tonto en este siglo XXI y que cuando Al Pacino se casa con la siciliana y en la noche ella comienza a desnudarse se le ven los senos. Pues aquí se produjo la bobería de esfumar el desnudo para que nadie se entusiasmase. A estas alturas, donde todo se ve es casi escolar ese tipo de tretas para cuidar la decencia de algún distraído que podría enfermar por esa visión de segundos de una escena llena de un clima de entrega y ternura, más que nada.
Otras casualidades
Alguna vez alguien sostuvo que era más fácil copiar que crear. Ahora es difícil rastrear quién juega sucio. Por ejemplo, una yerba nuestra, calmadora de nervios, hizo un comercial con un uruguayo que jugaba al Mikado (¿sería Mikado?), y de sus amigos pasó al barrio, del barrio al campeonato nacional y luego a una final con un japonés, donde los nervios lo traicionan y pierde su título por temblores. Ahora está viéndose el aviso de un celular en el que un adolescente juega a poner el pulgar encima del de su contrincante ya sí, del barrio pasa al campeonato nacional y luego al mundial. Y gana. O aquel en el que la actriz de «Friends», Jennifer Aniston, la ex de Brad Pitt, busca en un supermercado una cerveza Heineken y está muy arriba, en el estante más alto y viene un muchacho muy solícito, para ella, a alcanzarle el pack, pero resulta que no se lo da y se lo lleva él. Ahora, en otro comercial, estamos viendo a dos mujeres que recorren un supermercado, vigilantes, hasta que llegan a la estantería donde queda un solo paquete de yerba Silueta Ideal Cabral. Cuando ambas extienden sus brazos para ver quién se queda con ella, viene un muchachote malo que les gana de mano y se lo lleva. ¿No es la misma idea? ¿No juega a lo mismo? ¿Será casual? ¿O será que estamos ante un creativo que por Internet vende su idea cambiando apenas el final?
Saque la lengua
En ese avasallante mundo de publicidad de Colgate y sus pastas dentales no hay que olvidar al cepillo. Lo han creado para todos los gustos. En los últimos están los que tienen bordes de goma para masajear las encías, los que ofrecen un botoncito que les imprime una velocidad increíble para no dejar nada de restos de comida y sin duda tampoco de dientes. pero en estos días apareció otro milagroso, el Colgate 360, que tiene la ventaja de tener varios movimientos en sus cerdas interiores y exteriores pero además, aquí está la novedad, les ofrece una parte hasta ahora virgen del cepillo, la trasera, que trae una cubierta aparentemente gomosa que sirve para limpiarse la lengua. Así no temerá al doctor cuando en medio de su consulta por una infección en las amígdalas le pida que saque la lengua. Podrá hacerlo orgulloso. Estará rozagante, lustrosa y vencerá en esa guerra psicopolítica con su médico.
Memorias flojas
El 11 de setiembre fue un buen ejemplo del manejo de la información. para las generaciones de ahora, claro que ese día refiere a un tremendo, loco atentado contra los estadounidenses. Para un canal, Teledoce, hasta mereció el envío de Martín Sarthou a Nueva York. Para Canal 4 Monte Carlo sirvió para pasar un especial comprado en la Argentina con Gastón Pauls como periodista. El Diez tuvo una cobertura también importante. Para muchos, sin embargo, quedó en el debe la mínima mención o el olvido de que el 11 de setiembre de 1973 en Santiago de Chile asesinaban a Salvador Allende. Para iniciar otra dictadura, la de Pinochet, ese viejo que tanto se parece a nuestro Alvarez en su desprecio por sus compatriotas. *
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