Tiene la palabra
Respuesta al debate educativo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* El mundo hoy está transitando un caos generalizado en sus sistemas políticos, económicos y sociales; obviamente entre ellos se encuentra el Educativo. Con esta situación es imprescindible un cambio de prioridades a encarar a la hora de educar, es necesaria la integración de todos los aspectos de la vida del niño, ya no sólo debe de atenderse su mente sino que deben de prevalecer sus sentimientos ya que de la manera que se está educando sólo vamos orientados a formar seres competitivos, egoístas y absolutamente dependientes del sistema. Hoy debemos de formar seres humanos, (no profesionales) solidarios, conocedores de su mente no de su capacidad sino de cómo funciona, responsables, comprometidos con la naturaleza y su medio ambiente.
Para preparar a los niños y atenderlos debemos tener docentes realmente comprometidos en el arte de enseñar, recapacitándolos para formar a los tales en una comunión de mente, corazón y físico; así como también padres y sociedad asumir compromisos frente a nuestros hijos que claramente reclaman más atención, amor y dedicación que un buen pasar. Vivimos en una sociedad llena de caretas y repleta de aparentes comprometidos con nuestra niñez y adolescencia, pero como no se muestra lo que se predica; ahí tenemos los actos de violencia la rebeldía y auto destrucción de nuestros chicos. Desde lo que puedo observar por mis hijos y sobrinos adolescentes los temas a tratar en los programas como ellos dicen «ya fueron». Lo que yo aspiro es a tener una educación que le permita desarrollar a mis hijos su lado más humano. Me encantaría que esta fuera básicamente creativa, alegre, participativa donde el docente aparte de enseñar tenga la oportunidad de aprender también de los chicos y su entorno.
Me parecería de una integridad absoluta que el sistema le permita a los padres elegir cuándo, dónde y en que momento iniciar la educación de nuestros hijos. Hoy estamos obligados en mi caso a una educación que no comparto, como tampoco su escala de valores ya que es totalmente ficticia, terminamos sometiendo a nuestros hijos a una violencia física y emocional totalmente destructiva para la alegre vida del niño. Un niño necesita alimentar su niñez de imaginación, sueños, aventura, investigación, narrativa, creatividad y música. Para nosotros que vivimos en un medio rural nos preguntan si nos parece el cultivo de una quinta, sería lo esencial que un niño pudiera plantar y cosechar sus propios alimentos, procesarlos y comprobar como con eso sustenta su vida. El eterno y repetitivo recordar los hechos históricos a lo largo de toda la etapa escolar a agotado el interés de los niños y del docente, me parece más productivo para un niño el experimentar con la tierra y elaborar sus alimentos, el descubrir el trabajo artesanal que con sus manos pueda lograr, las fantasías que la narrativa pueda traer a su vida, la paz que le puede brindar un instrumento musical, y en ese cotidiano disfrute seguramente podrán ir mezclando los conocimientos de ciencia, geografía, etcétera.
La educación necesita un nuevo enfoque para estar a la altura de las necesidades que traen los niños de este siglo. Si queremos niños íntegros y disciplinados debemos ser todos nosotros los adultos, cada uno desde su rol, íntegros y disciplinados, porque siempre se a sabido que los niños detectan las «caretas», pero ahora exigen que nos las saquemos porque si no van a jugar con nuestras mismas cartas. Debemos proveerles las herramientas necesarias y generar un ambiente armonioso para que puedan conectarse con su propia naturaleza y con su propia realidad. Como padres o educadores debemos estar abiertos para una comunicación real, escuchando todas las voces, señales y puntos de vista para lograr una apertura de conciencia.
Tanto los niños como los adolescentes necesitan un ambiente amable, contenedor, coherente en el que se dejen de lado los rótulos etiquetas y el doble mensaje, cualquiera de estas dos generaciones necesitan que la ayudemos a conectarse con sus sentimientos a reconocerlos, a sobrellevar algunos y a superar otros, pero es esencial que padres y educadores seamos totalmente honestos no sólo con palabras sino con hechos, para poder ayudarlos con sus temores y aquellas que creen sus limitaciones.
A mi entender, la rebeldía, la falta de interés y atención, la violencia, tanto en niños como adolescentes vienen de un reclamo del alma de estos seres que tienen tanto para decirnos y mostrarnos. La educación es para darnos riqueza interior no sólo para hacernos más informados, eso es muy primitivo ya que se basa en la conclusión que aquél que no es bien informado no sería capaz de sobrevivir, es violenta ya que forma seres competitivos ambiciosos preparados para un mundo «cortacabezas». Nos han estado educando para vivir una vida de lucha coartándonos nuestro legítimo derecho de celebrar la vida. La educación debería prepararnos para ser nosotros mismos no una imitación. Alguna vez leí esta reflexión y la verdad la asimilé enseguida «el veneno se llama comparar, la intoxicación se llama discriminar, la enfermedad competencia, la adicción obsesión por ganar». Esto en resumen es para lo que se nos está preparando.
Educación significa sacar algo que está en tu interior, actualizar tu potencial, como cuando sacamos agua del poso, sin embargo siguen vertiendo geografía ciencia e historia únicamente nos convierten en «loros» repitiendo siempre lo mismo. Una educación real extraerá lo que está oculto en cada uno, descubriendo nuestro tesoro para que sea un faro en el camino. Otro significado viene de la palabra «Educare», significa: «conducirnos de la oscuridad a la luz»; esta oscuridad nos mantiene inconsciente, irresponsables, egoístas, inhumanos; la humanidad no se anima a salir de esta oscuridad a causa de la presión social que nos lleva a ser conformistas, dependientes, mediocres, persiguiendo el bienestar material, la comodidad, el prestigio de un status, sin querer darnos cuenta de que el precio lo están pagando nuestros hijos. La educación actual no está al servicio de la humanidad, esta al servicio de los intereses creados, el conocimiento es estático y no permite el crecimiento. Ahora tenemos que enseñar inteligencia de modo que nuestros hijos sean capaces de vivir las cosas nuevas que irán a servirles en el futuro.
Tenemos que enseñarles a ser más inteligentes para que sean capaces de responder espontáneamente a las nuevas realidades que irán apareciendo. Bucay dice: «El sabio desnuda la verdad, el intelectual sin sabiduría la recubre, la empapela con palabras para que sólo la entiendan los que juegan su juego. El sabio dice lo más profundo del modo más sencillo. El intelecto hueco dice lo más simple del modo más complejo. El sabio acude a la razón como medio para articular y expresar lo que ve. El intelectual sin sabiduría se aferra a aquello que dice conocer pone toda su confianza en la razón e interpreta lo que ve para justificar lo que cree.
Un día un docente que se interesaba mucho por el alma de sus alumnos me dijo: «señora, nunca deje de disfrutar de la alegría que tiene de vivir su hija» y por eso hoy escribo esta carta para invitarlos a sacarle el mayor provecho a este debate educativo en el que está en juego el futuro de nuestros hijos. Yo estoy dispuesta a preservar esta alegría, ¿ustedes? Juntos como dijo Jesús: «haremos grandes obras» No dejemos que esto sea otro papelito de color. Atentamente
MIRTA DE SOUZA ROCHA –
FATIMA DE SOUZA ROCHA
RAUL CORREA
WILDER ACOSTA
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