FILME ITALIANO RODADO EN CHINA DISPUTA EL LEON DE ORO EN EN LA MOSTRA DE VENECIA

Un certamen con filmes que muestran eventos históricos del pasado reciente

El filme, protagonizado por un magnífico Sergio Castellito, entre los actores italianos más renombrados de la península, es ante todo un viaje profundo al corazón mismo de China. El lento descubrimiento de esa nueva potencia mundial, en pleno cambio y llena de contradicciones, resulta una obra delicada, en la que resaltan las diferencias culturales, éticas, gastronómicas, técnicas y morales de dos mundos lejanos. A través de los ojos y los sentimientos del técnico en mantenimiento italiano Vincenzo Buonavolontá, quien acaba de perder su empleo porque la fábrica en la que trabajaba fue desmontada, vendida y trasladada a China, se desarrolla un largo recorrido dentro del gigante asiático y dentro de sí mismo. El viaje de Buonavolontá para sustituir una pieza defectuosa del alto horno que puede provocar graves accidentes, es también un viaje dentro del alma y los principios de un obrero occidental del siglo XX. «Vimos cosas muy impactantes en ese país. La eficiencia empresarial de una ciudad de ciencia-ficción como Shanghai y al mismo tiempo la terrible pobreza rural», comentó Amelio, quien pasó varios meses en China para filmar la película. «Es un país enorme, donde todos tienen el mismo horario pese a las diferencias geográficas. Así que todos cenan a la misma hora aún si es de día o está amaneciendo», comentó impresionado Castellito. «Les interesa la economía. El mundo no lo conquistan, lo compran», agregó. A la proyección del filme, el primero de los tres italianos seleccionados para el concurso, asistió el ministro de Cultura, Francesco Rutelli, mientras la víspera el jefe de gobierno, Romano Prodi, visitó el Lido veneciano y se comprometió públicamente a apoyar la Mostra, cuyo futuro resulta cada vez más incierto por la rivalidad con la nueva Fiesta del Cine de Roma, programada para octubre. «Aportaremos fondos para construir el nuevo Palacio del Cine», anunció Prodi, quien considera clave la edificación de una estructura nueva y moderna para el festival. A cuatro días de la conclusión del certamen, dominado por filmes que reconstruyen eventos históricos del pasado reciente, otra cinta en competición con la misma idea conmovió a los espectadores: Bobby del actor y director Emilio Estevez. La reconstrucción de las horas que precedieron el asesinato del senador Robert Kennedy en el Hotel Ambassador de Los Angeles el 5 de junio de 1968 fue realizada a través de personajes imaginarios, interpretados por un grupo de actores célebres. La película, con Anthony Hopkins, Sharon Stone, Demi Moore, Helen Hunt y Harry Belafonte, entre otros, retrata los prejuicios sociales y raciales de los Estados Unidos de entonces. Filmado dentro del mismo hotel donde ocurrió el asesinato antes de que fuera derruido, la muerte de Kennedy representó para el cineasta el final de una época. «Estamos todavía de duelo. Con la llegada de los republicanos, de Nixon y demás enterramos toda esperanza y decencia», comentó Estevez. La Muestra rendirá homenaje hoy al director y guionista de cine estadounidense David Lynch, de 60 años, uno de los pocos realizadores de Hollywood que ha introducido la estética vanguardista en el cine comercial, quien será premiado con el León de Oro a la Carrera. El autor de El hombre elefante (1980) y Mulholland drive (2001), cuya atracción por la locura y las deformidades físicas lo convierten en uno de los realizadores más originales del panorama mundial, presentará su última creación tras cinco años de silencio: Inland empire, cinta que suscita gran interés y de la que nada se conoce por ahora.

Por otra parte, los cantos tristes y melancólicos de la provincia argentina de Entre Ríos, con su ritmo lento y amargo, invadieron la sala Volpi del festival de cine de Venecia gracias al filme Amarillo de Sergio Mazza, presentado este martes en la Semana de la Crítica. El filme, que participa junto a seis películas en la histórica sección paralela del festival italiano, narra el encuentro entre dos personajes solitarios, un joven desempleado y una cantante desapacible de burdel pobre. «El cine de Mazza es un cine de frontera, que retrata a gente sufrida pero no vencida, que cuenta con inesperados recursos», escribió la crítica de cine italiana Silvana Silvestri. «Amarillo» es el bar de un pueblo perdido de Entre Ríos, cerca del río Paraná, donde nace una curiosa historia de amor, ambientada e impregnada del paisaje silencioso, los sonidos y los colores de lugar. Los protagonistas (Gabriela Moyano y Alejandro Baratelli) se van acercando lentamente uno al otro, se seducen con pocas palabras y algunas canciones, transmitiendo al final el ritmo parsimonioso de la vida rural y al mismo tiempo el estado del alma de los dos personajes. *

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