Nacidos para consumir

El sistema de acumulación capitalista, modelo cada vez más dominante desde la consolidación de la unipolaridad planetario liderada por el hemisferio norte, propone una suerte de subcultura de convivencia.

El tema, siempre complejo por sus diversas implicancias, trasciende a lo meramente económico para proyectarse al escenario de lo social, lo psicológico y lo sociológico.

Desde los grandes centros de poder, se digitan subrepticiamente las pautas y las rutinas de los habitantes, tanto de los países desarrollados como de las naciones emergentes y aún de las que padecen una suerte de subdesarrollo crónico e irreversible.

Este fenómeno responde a la cultura hegemónica impuesta por los bloques y las alianzas que aglutinan a las economías más fuertes, las multinacionales y, naturalmente, los organismos multilaterales de crédito, que extorsionan y monitorean permanentemente a sus clientes más endeudados. La globalización de las comunicaciones y particularmente de las transacciones financieras ha contribuido, en forma determinante, a fortalecer las estructuras de subordinación contemporánea, en una nueva modalidad de dominación.

Sin embargo, el meollo de la cuestión es el consumo, concepto firmemente arraigado en el imaginario colectivo, que suele desarrollar diversas e imaginativas estrategias de seducción.

El propósito de esta relación de causa efecto, es generar un irrefrenable deseo en los destinatarios de la oferta de un determinado producto, que, a menudo, es un artículo superfluo

e innecesario.

En «Nacidos para comprar: los nuevos consumidores infantiles», la autora norteamericana Juliet B. Schor elabora una minuciosa investigación de campo de nivel académico, destinada a determinar las características de la ofensiva mediática que se ejerce para capitalizar la adhesión del multitudinario mercado de los niños.

En el transcurso de su extensa y compleja pesquisa, que encontró múltiples obstáculos y resistencias en los operadores económicos y del mundo del marketing comercial que se sintieron observados, la escritora realizó numerosas entrevistas a chicos y también a padres. Este trabajo de campo le permitió arribar a importantes conclusiones, que son prolijamente sintetizadas en este libro.

Tomando como escenario a la propia sociedad de su país, Schor identifica y decodifica las técnicas de publicidad que emplean habitualmente las empresas especializadas, con el propósito de permear la voluntad de los niños y obtener sus objetivos.

En esta reveladora obra, la investigadora evalúa  mediante modelos estadísticos- el impacto de la cultura de consumo en varios parámetros de tipo psicológico, entre ellos la depresión, la ansiedad y la autoestima, así como la calidad de la relación entre los niños y sus progenitores.

Para permitir una mejor visualización y comprensión del lector, Juliet B. Schor condensa el resultado de algunos de estos perjudiciales efectos masivos en gráficas, las que van acompañadas de la correspondiente interpretación.

En este libro, la autora advierte a padres y maestros sobre las consecuencias de la presión consumista que se ejerce sobre los niños, que atañe directamente a su bienestar emocional y social.

(Ediciones de Paidós)

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