Tiene La Palabra

Islamismo y terrorismo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quisiera distinguir dos movimientos árabes que están conmocionando al mundo, en un enfrentamiento armado con el Estado de Israel. Se trata de el movimiento Hizbulá y de Al Fatah, cada uno de ellos deben ser distinguidos entre sí.

Hizbulá o Hezbolá, en árabe, Partido de Dios, es un grupo islamista libanés con un brazo civil y un brazo armado, fundado en 1982 como forma de combatir la ocupación israelí del sur del Líbano.

Aunque en el Líbano es un partido político reconocido, a causa de sus ataques contra civiles en Israel y de su apoyo ideológico a organizaciones como Hamas o la Jihad Islámica es considerado por Estados Unidos y otros países occidentales una organización terrorista.

Europa considera terrorista únicamente su brazo armado. Hezbolá sigue la ideología islamista chiíta que preconizó el ayatolá Jomeini, líder de la Revolución Islámica iraní: implantación de un Estado islámico en el Líbano con el consentimiento de la población libanesa.

Además de su brazo armado, el movimiento cuenta con una infraestructura civil que provee a la población de servicios sociales, sanitarios y educativos, con un programa de reconstrucción, desarrollo económico y de infraestructuras en el Líbano.

Hezbolá cuenta con el apoyo explícito por parte de Siria, no reconoce la legitimidad del Estado de Israel y su retórica apunta a la destrucción de dicho Estado. El máximo líder de este movimiento es Hassan Nasralá.

A partir de un cierto cambio ideológico admiten hoy la existencia del Líbano pero siguiendo las ideas de Jomeini, tiene como principal objetivo establecer una república panislámica, encabezada por líderes religiosos.

Hizbulá ha impulsado abiertamente una segunda Intifada: a través de sus emisiones radiales promueve la lucha contra la «entidad sionista».

El origen de Hizbulá está en directo vínculo con Irán: a fines de 1982 este país envió combatientes del grupo la Guardia Revolucionaria de Irán para establecer un movimiento revolucionario islámico en el Líbano que pelearían una Jihad (Guerra Santa) contra Israel.

Estas fuerzas fueron la esencia de la organización Hizbulá libanesa.

Esta ideología se radicaliza en el uso del terror para alcanzar sus fines; desprecian la existencia de Israel afirmando que «el pequeño Satán» constituye una amenaza para el Islam y los musulmanes.

La destrucción de Israel y la liberación de Jerusalén es, por tanto, considerado deber religioso.

Al Fatah, por otra parte, es una organización política y de resistencia palestina fundada en 1959 conformando la Organización para la Liberación de Palestina (creada en 1964). Su ideología está basada en la liberación de Palestina sin depender de los demás Estados árabes buscando la formación de un Estado palestino de carácter democrático, secular, multiconfesional y nacionalista.

Como se puede observar, ambas organizaciones son extremadamente diferentes entre sí. La primera promueve la conformación de un Estado panislámico, mientras que a la segunda le interesa únicamente la conformación de un Estado palestino.

 

Los crímenes de los poderosos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El conflicto del Medio Oriente nos llama a la reflexión a nosotros los humanos, a nosotros que vivimos una paz relativa, ellos no pueden, por ahora.

El Sr. Yoel Barnea no ayuda a la reflexión, único camino hacia la paz, al decir: «Israel prefiere vivir y ser condenado a morir y ser lamentado».

Esta frase lamentable no pertenece a la sabiduría del pueblo judío, corresponde a la de un guerrero que quiere más guerra. Israel no va a ser condenado por querer vivir, ha sido, es y será condenado por las masacres que ha cometido contra sus vecinos, sólo recordar Shabra y Chatila, el campamento de refugiados o el Líbano destruido en 1982, hoy otra vez el Líbano y Gaza por enésima vez.

Resultado de tanta masacre, más crímenes y más odio. Se me acusará de ver un solo lado de la guerra, pero las masacres y los crímenes los cometen los poderosos contra los débiles, los que sojuzgan contra los sojuzgados, los que controlan contra los controlados. También se me puede acusar de antisemita por críticar la política militarista y no de buen vecino que practica la élite gobernante de Israel.

Se acusaba de anticomunista a todo aquel que criticaba a la Unión Soviética o de antinorteamericano a quien critica la administración Bush, pronto se dirá que somos antiargentinos por defender los emprendimientos celulósicos. Los nacionalismos son enemigos de los pueblos y si son de origen religioso producen odio y más terror.

Acá en nuestro país tomamos medidas para mantener la seguridad de las instituciones israelitas, embajada, colegios, sinagogas frente a cualquier ataque terrorista por parte de fanáticos integristas musulmanes, esperamos que los fanáticos sionistas no quieran emularlos.

Mantenerlos a raya es suficiente para que no suceda lo que allende el río (AMIA), pero no lo es para acercarlos a la paz.

Deberíamos provocar debates democráticos y profundos sobre los orígenes del conflicto, no sé qué obtendríamos, por lo menos escuchándolos aprenderíamos lo peligroso que es el nacionalismo y las religiones, cuánto odio y terror han sembrado en la historia de la humanidad.

GASTON – C.I. 973.097-7

 

Uruguay es un gran país

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ante todo agradecer, como uruguayo con «exilio económico» en Argentina el poder desde aquí recibir y mantener informados a tantos que como yo no se resignan a no poder vivir en Uruguay.

Desde sus páginas he leído al filósofo Sanguinetti con total identificación, pero nunca tanta como en su editorial de ayer que desde el titulo «Aprendizaje de la decepción «me pareció absolutamente revelador.

Con una claridad que desembota la maraña de pensamientos que tengo en mi cabeza me traduce la realidad incomprensible en que vivimos, y me dice lo que yo, y creo que usted, y la mayoría de quienes nos revelamos a esta realidad estúpida, intuimos.

Desde el Uruguay podría producirse el cambio, hoy lo creo más que nunca, si se diera lugar a mentes claras como lo es la del filósofo Eduardo Sanguinetti al pensamiento puro en pos de la justicia social y a algo tan simple como que los dirigentes se rodeen de personas idóneas en cada «puesto «.

Uruguay es un gran país capaz de emerger triunfante en el primer mundo, aunque creo que mejor sería emerger al «nuevo mundo «Â¡primeros! sería una victoria a la uruguaya ¿por que no?

Nuevamente gracias por darnos la posibilidad de seguir creyendo pero con ideas concretables y no como una utopía, al gran filósofo Eduardo Sanguinetti todos mis respetos y… ¡Arriba Uruguay!

ALBERTO SILVA

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