Arte

Un festín de genios

Lo que podía desembocar en una triple celebración espectacular orientada a satisfacer las frívolas apetencias del turista accidental, se convirtió, por la agudeza intelectual de los curadores españoles Carmen Giménez, del Guggenheim Museum de Nueva York y Francisco Calvo Serraller, fugaz ex director del Prado y crítico de arte de El País de la capital española, en un enfoque múltiple y complejo del genial malagueño.

No hubo necesidad de recurrir a la mega exhibición con centenares de obras, que signó en anteriores ocasiones, convertidas en gran espectáculo para multitudes inducidas por el poder propagandístico de los medios. Todo lo contrario. Pocas obras, extraídas de una producción enorme, confrontadas con los maestros que Picasso admiró y saqueó sin ningún escrúpulo, al igual que Miguel Angel en tiempos renacentistas.

Casi todos los pintores de la historia del arte están reunidos en las dos cercanas y célebres instituciones, a pocos metros de la Estación de Atocha, en reconstrucción después del atentado terrorista. La exposición cobra así, un significado añadido y actual.

La entrada a esos museos ahora es más severa en medidas de seguridad, similar a la de los aeropuertos, y acaso se deba atribuir a esa circunstancia la inhabilitación (en el Prado) de todos los carnés de libre acceso, incluso de los especialistas, que deben tramitar la solicitud con una semana de anticipación por Internet. Cuando se viaja diez mil kilómetros y sin aviso previo, la molestia se transforma en irritación, además de soportar largas colas al sol tórrido del verano boreal, irritación que pronto se disuelve ante la grandeza (y grandiosidad) de lo que ocurre en el interior de esos espacios museísticos.

 

Picasso en el Museo del Prado

La forma de celebrar los tres aniversarios picassianos transcurre en dos escenarios, amparados en un único título Picasso, tradición y vanguardia. En el Museo del Prado (visitado por medio millón de personas en los dos primeros meses, previa oblación de seis euros, se puede ver hasta el 10 de setiembre), se reúnen obras provenientes de colecciones y museos privados de diferentes países, de Europa a Estados Unidos, es un empresa difícil. Cuadros conocidos por reproducciones, fundamentales en la trayectoria de Picasso, fueron cedidos para la muestra: del período azul, La vida, 1901 (Boston) y La planchadora, 1904 (Guggenheim), del período rosa, Muchacho conduciendo un caballo, 1906 (MoMA), del precubismo y cubismo analítico, Autorretrato,1906, Mujer con abanico, 1906 (San Petersburgo) y El aficionado, 1912 (Basilea), del cubismo sintético, Tres músicos, 1921 (Filadelfia), para citar algunos que integran la exposición en la pinacoteca de Madrid, en una antología sintética, relacionada con obras escogidas de los maestros del museo, que se extiende hasta sus últimos años, en la década del setenta.

El inteligente guión curatorial condujo a desalojar la enorme galería central del Museo del Prado y enfrentar los cuadros de Picasso, colgados, significativamente, en las paredes del museo que dirigió a la distancia, con los cuadros de sus venerados maestros que canibalizó con increíble sutileza (y otras no tanto), colgados en paneles provisorios, cambiando lo permanente en provisorio y lo provisorio en permanente. Picasso, así, ingresa al primer círculo del Olimpo de los dioses del arte por la puerta principal de la célebre pinacoteca española.

De esta manera, se codea con los iguales que tanto amó. La influencia o apropiación de El Greco se revela desde la Santísima Trinidad para el período azul (La vida, La planchadora), en la tonalidad que da nombre al período y en el alargamiento que impone a las figuras, así como la intromisión de Degas, inevitable. Una Naturaleza muerta de Zurbarán encuentra su correspondencia en Garrafa y tres cuencos, Rembrandt está presente en el período del cubismo analítico, en el impresionante despliegue de ocres rojizos que apresan una intensa emotividad de dinámicos contrastes propios de esos dos gigantes. Y así siguiendo. En otros, Tiziano, con sus venus recostadas, remite a Desnudo tumbado, al Rubens de El rapto de las hijas de Leucipo, al Delacroix de La matanza de Quíos (además de Poussin y David) circulan por El rapto de Europa, 1963. Velázquez, desde luego, en las versiones irónicas de Las meninas, el idolatrado Ingres dialoga en el período neoclásico y otra vez Delacroix y Manet, donde las alusiones son más transparentes e identificables desde los títulos: Mujeres en Argel y Almuerzo campestre.

La deslumbrante experiencia es ver, enfrentadas, las telas de Velázquez y Picasso, integrando visualmente dos salas separadas: desde la sala de Velázquez se observa a Picasso y desde la versión de Las meninas de Picasso, el original de Velázquez. Una ocasión única, inolvidable. Sucede una vez en la vida.

 

Picasso en el Reina Sofía

El impacto es aún mayor, si es posible, en el Museo Reina Sofía, con obras provenientes de gandes museos del mundo. Porque contemplar al mismo tiempo y en el mismo lugar Guernica,1937, Los fusilamientos del 3 de mayo, 1814, de Goya, El fusilamiento de Maximiliano (1868-69) de Manet (procedente de Manheim, Alemania, un cuadro discreto pero emblemático, a pesar de los argumentos invocados por Michel Foucault), El osario, 1945 (sensacional, procedente del MoMA) y Masacre en Corea, 1951 (del Museo Picasso de París, de escasa aceptación en su época, aunque mantiene su energía), ambos de Picasso, rodeados de una cincuentena de trabajos preparatorios de Guernica (la pintura que memoriza la historia del arte) y numerosos grabados (Minotauromaquia, Sueño y mentira de Franco) es asistir a un diálogo entre titanes de la pintura comprometidos con la realidad de su época y, al mismo tiempo, disfrutar una lección suprema de la creación artística y de ética, al denunciar las atrocidades de la guerra, todas las guerras, de ayer, de hoy y de mañana, en un encadenamiento incesante de históricas invenciones formales. Como dijo Goya al grabar Los desastres de la guerra, «lo hago para enseñarles a los hombres que no sean bárbaros». *

(Séptima de una serie de notas sobre un reciente viaje a España y Portugal)

.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje