Guía de lo que no se debe dejar de ver
El Festival está organizado en varias secciones: Programación central, Muestra-descubrimiento de Kiyoshi Kurosawa, Monográfica del cine de Irán, El cine como testimonio, Truffaut + Antoine Doinel y las mujeres. Pero puede ser útil saber que algunos filmes se destacan como revelaciones. Como una guía de ayuda a quienes, por diversas razones, deban seleccionar rigurosamente qué película ver, a continuación ofrecemos una lista selecta de las obras de gran calidad.
Hermano (Brodrer, Dinamarca, de Susanne Bier) tiene la marca de un cine joven
escandinavo, explora en un estilo premeditadamente impreciso, ambientes cotidianos y populares, comportamientos espontáneos, sentimientos y relaciones de pareja inestables. Con cierto parentesco con el cine del sueco Lukas Moodyson y varios premiosinternacionales.
Capturing the Friedmans (Estados Unidos, de Andrew Jarecki) fue premio en el
Sundance. El centro del filme consiste en descubrir las fronteras de la verdad. Para eso
sigue el proceso e investigación sobre dos integrantes de la comunidad judía de clase
media alta acusados de delitos sexuales que hay que probar. Es documental pero la trama se asemeja a la de un drama con interrogantes y suspensos.
Tape (Estados Unidos, de Richard Linklater) coloca en el centro a tres actores (Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, Uma Thurman), los escruta inqusitivamente mientras recuerdan los penosos tiempos de la secundaria, un pasado al que nadie quiere volver. El resultado es tan convincente y comunicativo como el de sus anteriores Antes del amanecer y Antes del atardecer. Poderoso, percutante ejercicio con mínimos recursos formales.
Estación desierta (Istgah-Matrouk, Irán, de Alireza Raisian) parece un filme de Abbas Kiarostami, que sólo hizo el libreto. Como antes con la primera película de Panahí, Kiarostami está claramente detrás de esta película donde los grandes espacios, los desiertos, los caminos que se pierden en ese paisaje árido, en pueblitos de poca gente, con pocos diálogos, son las formas de capturar lo humano con sensibilidad poética.
Circuito (Kairo, Japón, de Kiyoshi Kurosawa) es varias cosas a la vez: un filme clave del moderno cine de terror japonés, la obra que convirtió al joven Kurosawa (nada que ver con Akira) en un cineasta de culto. Una webcam de Internet se comunica con los muertos, luego siguen suicidios en serie. Lo que muestran las imágenes es tan elusivo como sugerente, en un efecto muy cinematográfico que libera la imaginación cómplice del espectador.
Dog days (Austria, de Ulrich Seidl) confirma la sospecha de que el director es una de las revelaciones del cine europeo reciente. Aquí se mete en el patio trasero de una de las sociedades más ricas del mundo, donde más gente de la prevista está alienada y hace cosas muy extrañas y a veces inquietantes. Está estructurado como un drama pesimista, con personajes que se aíslan, incomunicados y con un estilo distanciado, crítico.
Mondovino (Mondovino, Francia-Argentina-Estados Unidos, de Jonathan Nossiter) parece ser un documento a lo ancho de todo el planeta sobre la producción de vino, pero no es eso. La tesis que demuestra es que con la globalización los gustos de los consumidores son manipulados por los grandes productores. Para llegar a esa confirmación, hay mucho cine.
Hay otro montón de propuestas en el Festival, donde los socios de Cinemateca y Socio Espectacular tienen acceso libre. *
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