En auto" de Daniel Veronese, en el teatro Cervantes

Del maravilloso mundo de los accidentes

«En auto» pertenece a la estirpe objetiva, neutra, que nos incita a buscarle significados al trasluz. Muchas cosas pueden suceder en un auto. Quizás demasiadas; pero con un solo accidente y lo que sigue, así como, por supuesto, con lo que no pasó, ya le es suficiente a Veronese. La trama, que pronto se hace olvidar, se refiere a un automóvil que cae en un precipicio. Nadie muere; hay una joven herida (Anna, por María Figueras) ; su taciturno amante (Len, por Claudio Quinteros o Sergio Surraco) la abandona en el hospital, seducido por la madre (Virginia, por Leonor Manso) de la víctima. Los nuevos amantes se separan, Anna se recupera. `El destino vuelve a tirar los dados: un encuentro casual del trío, en ocasión de un «casting» para dobles, al que concurrirá Anna, tan recuperada como para deslumbrarnos con su arte para el zapateado. Hay una víctima equivocada, el asistente (Carlos Bermejo), atacado por la joven, vidrio cortante en mano y confusos motivos en la mente. Sangre en el piso, en la pared, en la camisa blanca del asistente.

Veronese sabe ser misterioso con episodios simples e inquietante con la vida cotidiana. A todo le encuentra múltiples facetas, pluralidad de destellos y un ramillete de insinuaciones (los ingleses dicen bellamente «innuendos»). Hay en «En auto» algo de la violencia soterrada bajo la superficie civilizada de la vida cotidiana, algo de la desesperada y a menudo reprimida búsqueda del amor, algo de la mecánica brutalidad burocrática, algo de rebeldía, algo del deslumbramiento público por lo que se cree es el «mundo del arte», algo de la sensatez de la vida y algo de su desfachatada insensatez. Por supuesto, la acción ocurre donde no debería ocurrir, en un espacio indefinido que puede ser parte de un patio, el frente del edificio o una pared al fondo : nunca se ve el interior de la casa donde se realiza o se debería realizar el «casting», interior que resulta, por omisión, tan misterioso como la escalera metafísica de «Mujeres soñaron caballos».

La interpretación, de muy buen nivel general, tiene un punto brillante en Leonor Manso, que se mueve con seguridad en ese mundo intermedio entre la realidad y el sueño. *

EN AUTO, de Daniel Veronese, con María Figueras, Carlos Bermejo, Leonor Manso y Sergio Surraco. Iluminación de Daniel Veronese, vestuario de Marianela Gómez, escenografía de Norberto Laino, dirección de Daniel Veronese. En teatro Nacional Cervantes, Libertad esq. Córdoba, Buenos Aires.

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