El hombre sin sombra

Experimento peligroso

Desde Roger Rabit demostró un nuevo método para que los actores puedan interactuar con efectos de computadora. Podía esperarse una nueva versión de El hombre invisible de H. G. Welles, novela que ya había conocido versiones para cine y TV en las que el personaje más bien parecía La Momia. Efectivamente, el productor Douglas Wick confiesa que fue en 1989 que tuvo la idea de «realizar una película acerca de la invisibilidad y sus ramificaciones».

El guión está firmado por Andrew W. Marlowe sobre historia de éste y Garry Scott Thompson, sin mención a Welles. Sin embargo, la trama incluye al científico que investiga la invisibilidad, que prueba en sí mismo sin autorización, que no puede revertir el procedimiento y queda invisible, que desarrolla una paranoia criminal y es perseguido por gente que no lo ve, lo que aumenta el suspenso, etc.

La dirección es de Paul Verhoeven (Bajos instintos, RoboCop). Encabezan el elenco dos actores solventes: Kevin Bacon (Footloose) y Elisabeth Shue (Adiós a Las Vegas). Los efectos especiales más promocionados son la aparición y desaparición de los cuerpos en capas, que revelan distintos órganos.

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