De diferentes orígenes y con distinto tiempo desde su estreno, los ocho filmes del Festival presentan un muestrario variado:
El Padre
(Pedar), del iraní Majir Majidi, muestra la sencillez y calidez humana que caracterizan el cine de Irán. La historia es muy simple: el padre ha muerto en un accidente de tránsito y el hijo, de catorce años, va a trabajar a la ciudad para ayudar a su familia. A la vuelta encuentra a su madre casada de nuevo. Uno de los mejores cineastas iraníes, de quien en Uruguay se ha visto, solo en video, Niños del cielo.
Luna Seductora
(Feng Yue) atravesó una muchedumbre de problemas, prohibiciones, cambios de nacionalidad (finalmente se exhibió como producción de Hong Kong), algo que es normal para el cineasta chino Chen Kaige casi un disidente. Aún para la occidental Taiwan, que primero se asoció a la película y después la rechazó en mitad del rodaje.
J.L.G./ Godard por Godard
(JLG) es un autorretrato desde el cual Godard. Contra toda presunción esa mirada no es complaciente. Quien fuera protagonista clave de la Nouvelle Vague, mira hacia atrás. Al mismo tiempo que realizaba una «historia del cine» muy personal, Godard, hace casi cinco años, filmaba ésta su propia historia.
–Silvia Prieto
De Martín Rejtman. En Argentina ya provocó cierta polémica entre críticos y espectadores tradicionales, y la crítica y el público más jovenes, que se identificaron con la metáfora que el filme propone sobre los desalientos y las dificultades de una joven generación argentina, a la vuelta del autoritarismo y de la democracia formal. El autor se llama un nombre a seguir.
Ahora o nunca
(Come tè non c´é nessuno) es una buena oportunidad para descubrir a Gabriele Muccino, un realizador joven. La película es italiana pero podría provenir de cualquier país latinoamericano en vías de privatización.
Bure Baruta
Del director ex yugoslavo Goran Paskaljevic. Multiproducción entre Francia, Grecia, Macedonia, Turquía, Yugoslavia, etcétera, que muestra una noche en Belgrado, poco antes de los acuerdos de Daytona que desmembraron Yugoslavia.
Los matadores
(Os matadores), ejemplo de la solvencia del nuevo cine brasileño, resurgido de cinco años a esta parte, que llama la atención sobre el director Beto Brant. Podría ser cine negro si no fuera tan brasileño, violento y vigoroso. Buen ejemplo de las búsquedas de comunicación con el público,del nuevo cine de Brasil.
–Carretera perdida
(Lost Highway), el título menos novedoso de la muesta, bien en el estilo de su director David Lynch. Una historia bizarra, sobre músico de jazz sospechoso de la muerte de su esposa, tal vez infiel. Estética y música industrial a cargo del calculadoramente enfermo Trent Reznor y su Nine Inch Nails.
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