
Venecia, (ANSA)
Dos veteranos de 75 y 92 años y un joven de 30 a su tercer largometraje no podÃan haber presentado obras más variadas.
Altman presentó su caracterÃstico fresco-mosaico en Dr. T. and the Women (El doctor T. y las mujeres) canto a la belleza y el aburrimiento de las ricas texanas de Dallas.
De Oliveira, trajo Palavra e utopia, un homenaje al “emperador de las letras portuguesas” (palabra de Fernando Pessoa), el jesuita de siglo XVII Antonio Vieira con algunos de sus más famosos sermones, y Kim Ki-Duk con su extraño Seom (La isla) donde se mezcla el erotismo y el sadismo.
Aunque Robert Altman ha hecho del fresco multiepisódico una marca de fábrica Dr. T. and the Women, adolece del mismo defecto de su filme anterior, Cookie’s Fortune: un guión endeble de la misma Anne Rapp, en el que la acumulación de personas no corresponde a la de historias y la trama principal es demasiado tenue como para sostener las secundarias.
Richard Gere en el papel del ginecólogo Dr. T., rodeado de mujeres y esclavo de ellas, no tiene los hombros suficientemente fuertes como para sostener el armazón de un filme poblado de señoras más o menos histéricas y aburridas. El filme es un picadillo de personajes que no alcanza a convertirse en plato digerible.
El jesuita Antonio Vieira, por la belleza de sus sermones en varios idiomas y sus libros proféticos, es uno de los prÃncipes de la literatura portuguesa. Defensor de indios y esclavos en el Brasil, donde fue seminarista y donde morirá muy anciano, Vieira es una figura fascinante de la que de Oliveira se ha enamorado.
Formalmente, el filme se presenta como un simple rosario de escenas en las que Vieira (interpretado en sus diferentes edades por tres actores), recita sus sermones y lucha a lo largo de su vida con la Inquisición y con la CompañÃa de Jesús para poder escribir y publicar sus obras.
El viejo de Oliveira, que fÃsica y mentalmente aparenta veinte años menos de los que realmente tiene, se confirma como poseedor de un cine clásico y medido, cuyo secreto parece perdido para las nuevas generaciones.
La isla es una pelÃcula parsimoniosa que cuenta la historia de un prófugo de la justicia que se oculta en un archipiélago de islas artificiales donde los coreanos van a pescar, emborracharse y hacer el amor, atendidos por una joven muda y enigmática que además de anzuelos y café se vende a sà misma. Entre ella y el prófugo se instaura una pasión arrolladora que desembocará en tragedia con la llegada de una prostituta, enamorada del desconocido, y su protector, que desencadena escenas terribles. También el humor es impalpable y algunas escenas de rara belleza vuelven a La isla un filme singular y digno de figurar en los premios finales.
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