Syriana: la corrupción al desnudo
A partir de aquí está todo dicho, aunque cabe señalar que el soborno apenas es alguna de las armas que un gobierno de corte imperial utiliza diariamente según la mirada de Syriana, reciente estreno de la cartelera local.
En realidad, a esta altura del partido, el tratamiento del tema no debería sorprender a mucha gente pero no está de más repasar este universo de hostilidades encubiertas que la realización del escritor-director Stephen Gaghan resume sabiamente en un friso multicultural con formato de trhiller. Quizás el secreto del filme radica en que su acontecimiento no parece despegarse demasiado de las realidades que diariamente nos atosigan través de los noticieros.
La clave estaría, precisamente, en que Syriana ¿Siria, Irán? nos ofrece la otra cara de esa noticia partida por la mitad, donde un país petrolero del Golfo Pérsico pretende cambiar su política nacional e internacional, convirtiéndose en una amenaza para los ya mencionados intereses de Bush and Company.
Detrás de este nudo crítico, los hilos de las multinacionales – además de la CIA y otros etcéteras – tejen su entramados, con devastadores efectos colaterales incluidos, por el bien de la nación, claro está.
El asunto, que no deja títere con cabeza desde las altas esferas del gobierno, pasando por agentes dobles, compañías petroleras, empresarios, fundamentalistas y carne de cañón, encuentra en el filme un ritmo adecuado – de vértigo, si se quiere – para relatar este mundo entrecruzado por licitaciones adulteradas, atentados terroristas, torturas y crímenes.
Es una cruda fotografía, por cierto. Genera, por momentos, cierto rechazo y bastante indignación, por lo que puede decirse que el cometido fundamental de la película puede considerarse logrado. Es que resulta difícil salir indemne de una propuesta que nos pone de cara frente a un espejo y traduce buena parte de esa información algo digerida y bastante alivianada que nos llega cotidianamente.
El hecho de que la producción esté en la pasarela del Oscar también ofrece su cuota de reflexión a partir de un país que parece, por momentos, estar asumiendo una severa y valiente autocrítica sobre su política exterior, aunque sea en la pantalla grande. Vale la pena a pesar de que, en algunas escenas, nos sintamos incómodos en la butaca.
Syriana. Escrita y dirigida por Stephen Gaghan. Guión basado en la novela «See no evil» de Robert Baer. Producida por Jennifer Fox, Michael Nozik y Georgia Kacandes. Fotografía: Robert Elswitt. Diseño de producción: Dan Weil. Música: Alexander Desplat. Con George Clooney, Matt Damon, Jeffrey Wright, Mazhar Munir, William Hurt, Tim Blake Nelson, Amanda Poeet, Christopher Plummer y Alexander Sidig. *
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