Manu Chao alzó su voz contra Bush
Allí, escenario de protestas contra la política estadounidense, el cantante franco-español, quien se reencontró con la isla tras catorce años de ausencia, se enfrascó en una guerra de mensajes con la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA). «Bienvenido a Cuba, Manu Chao, todo es mentira en este mundo y por eso muchos cubanos esperan la última ola», se leía en la pantalla de luminosas letras rojas, que desde hace un mes transmite noticias y mensajes políticos desde el quinto piso de la SINA. El mensaje, leído con dificultad porque las banderas negras de estrellas blancas obstaculizaban la visibilidad de la pantalla, hizo referencia a dos temas del cantante, quien, sin embargo, no se quedó atrás. «Señor Matanza» fue dedicado por Manu Chao «al hombre más peligroso del mundo y enemigo de nuestros hijos: el impresentable presidente de Estados Unidos» y «a todos esos del primer mundo que se esconden detrás de la palabra democracia». Ataviado con un pañuelo negro en la cabeza, una camiseta roja en que se leía «todos tenemos derecho a ser felices» y un pantalón corto, Manu Chao y su sexteto Radio Bemba Sound System llenaron de energía la tribuna, ubicada frente al Malecón de La Habana, en una noche estrellada y fresca. Durante dos horas y media, el músico, francés de nacimiento pero hijo de un gallego y una vasca, enloqueció a miles de jóvenes y no tan jóvenes, que saltaron y corearon sus canciones, sobre todo las antológicas «Clandestino», «Desaparecido», «Me gustas tú», «Welcome to Tijuana» y «El viento». «Esta tribuna significa mucho para nosotros los centroamericanos, es un espacio de expresión», dijo a la AFP Ana Marín, una salvadoreña de 54 años que asiste en la Habana a un congreso de desarrollo rural. Señalando el edificio de la SINA, su amiga, la vasca Eli Lanta, de 40 años y quien vive en El Salvador, manifestó que «ante una grosería, un insulto, era necesario colocar las banderas negras», que representan a víctimas de actos de terrorismo promovidos por Washington. Más joven, de cabello largo y gafas al estilo John Lennon, Marcelo Morales, de 29 años, destacó los «enfoques sociales que tiene Manu Chao, a pesar de que vive en el primer mundo». «Manu Chao hace una fusión de música callejera y tradicional. Su mensaje, que se identifica con los latinoamericanos, nos inspira a seguir adelante, a no cansarnos», manifestó Agnelis Noriega, estudiante de diseño de 18 años, que exhibía en su camiseta negra el rostro del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara. Al concierto asistieron el ministro de Cultura, Abel Prieto, el presidente del Instituto Cubano de la Música, Abel Acosta, y el actor Jorge Perugorría. Luego de su actuación en Cuba, Chao, quien sobresale por la experimentación y búsqueda de fuentes musicales autóctonas (como la africana, latinoamericana y caribeña), seguirá su gira por Venezuela, Bolivia, Colombia, Chile y Argentina. «Tuvieron que pasar catorce años para regresar a esta querida isla, pero pronto nos volveremos a encontrar. Hasta siempre», gritó Manu Chao, poco antes de cerrar el concierto con el clásico mexicano «Volver». *
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