"BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE": UN FILME QUE DENUNCIA LA "CAZA DE BRUJAS" CONTRA LA PRENSA LIBRE

El conflicto entre la ética y el poder

En el pasado reciente, nuestro país tuvo una aciaga experiencia en materia de restricciones a los derechos individuales que se retrotrae a mediados de la década del sesenta del siglo pasado, cuando el régimen de la época gobernó mediante medidas prontas de seguridad y suspensión de garantías individuales.

Esa auténtica «caza de brujas» anticipó los atropellos perpetrados en el período autoritario, durante el cual se abolió el disenso, mediante flagrantes violaciones a los derechos humanos, persecución, cárcel, deportación, torturas, asesinados y desapariciones forzosas.

El derecho a la información fue groseramente vulnerado, mediante la censura previa y el cierre compulsivo de medios de prensa, algunos de los cuales desaparecieron definitivamente.

El estreno de Buenas noches y buena suerte, que tiene seis nominaciones al Oscar que otorga anualmente la Academia de Hollywood, reactiva el debate en torno al esencial rol de los medios de comunicación como formadores de opinión y garantes del derecho a la información, recurrentemente amenazado por fuerzas y poderes oscurantistas.

El filme, que es dirigido, actuado y libretado por George Clooney, fue acogido con beneplácito por la crítica y el público norteamericano, por su honestidad en el abordaje de un tema sin dudas espinoso y controvertido.

No es casual que la película haya generado más de una polémica, en momentos en que la libertad de prensa atraviesa un momento crítico en ese país, a raíz de las limitaciones existentes para informar en torno a las agresiones militares perpetradas por la Casa Blanca contra Afganistán e Irak, luego del cruento atentado contra las hoy desaparecidas Torres Gemelas.

Rodado en blanco y negro y mediante técnicas de filmación que emulan a las de la época, el filme se ambienta en la década del cincuenta, durante la cruzada anticomunista emprendida por el ultraderechista senador Joe Mac. Carthy.

Esa suerte de inquisición contemporánea se transformó en un auténtico tormento, particularmente para intelectuales, artistas y periodistas, entre otros personajes afectados por la plaga autoritaria. La propia industria del cine padeció el flagelo de la delación, la persecución y la marginación.

Narrada con un ritmo deliberadamente moroso, la historia transcurre casi siempre dentro de los estudios de una conocida cadena televisiva, donde un grupo de periodistas se propone desafiar al poder para cumplir con su deber.

George Clooney, que además de actuar también dirige, reproduce la frenética atmósfera de ese ámbito cerrado y hasta claustrofóbico, en el que se procesa cotidianamente el parto informativo.

Casi todo sucede en espacios físicos acotados, donde se «cocina» la noticia y se celebran permanentes conciliábulos para resolver cuál es la mejor estrategia para denunciar los atropellos perpetrados por el medieval parlamentario, sin reparar en ulteriores consecuencias.

El tema vertebral de la narración no es el maccarthismo en sí mismo sino la vulneración de los derechos civiles, seriamente amenazados por la censura y las presiones del poder entre bambalinas y de los propios anunciantes.

La historia pone sobre el tapete la ética periodística, la manipulación informativa y la asfixia del disenso mediante maquiavélicas estrategias disuasivas.

El filme, que está inspirado naturalmente en hechos reales, denuncia -sin ambages ni eufemismos- la conspiración de silencio recurrentemente promovida desde los centros de decisión.

Sin embargo, la película renuncia a todo propósito discursivo o eventualmente panfletario, limitándose a exponer con crudeza la evolución de los acontecimientos, que ya de por sí resultan reveladores.

La incorporación de profuso material de archivo de la época permite visualizar  aún con mayor contundencia- que en la crucial confrontación lo que realmente estaba en riesgo era la libertad de conciencia.

Buenas noches y buena suerte no es ciertamente una película histórica ni una mera crónica de los tiempos de intolerancia del maccarthysmo. Es sí un elocuente alegato en defensa de los derechos civiles inherentes al sistema democrático, que asume un fuerte valor testimonial y ciertamente muy contemporáneo.

En un reparto actoral muy profesional, sobresale la actuación protagónica de David Strathairn, en el papel del periodista que enfrentó a Mac. Carthy. *

 

BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE. Estados Unidos 2005. Dirección: George Clooney. Libreto: George Clooney y Grant Heslov. Reparto: David Strathairn, George Clooney, Robert Downey Jr., Patricia Clarkson , Frank Langella y Ray Wise.

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