Les Luthiers: los aplausos de ayer
Ya la ceremonia de los premios Oscar, de los Grammy, de los Globos de Oro, de los Grammy Latinos son suficientemente cómicas por sí mismas. Pero no ocurre así. Lo único chistoso de los premios «Mastropiero» es que están acomodados, de forma que ganará siempre el hijo del dueño del canal de televisión. Escasa puntería para tanta perdiz volando.
La falta de profundización en el tema de los premios condujo a la repetición de los demás esquicios. Siempre hubo, entre premio y premio, un número musical, cuya conexión con los premios se reveló inexistente, y los musicales conspiraban contra los chistes de los premios y viceversa.
Los esquicios, del primero al último exhibieron la impronta habitual en «Les Luthiers», sin asomo de renovación o de fresca inventiva.
Todo pareció congelado allá por 1980 y descongelado en el momento: retruécanos verbales, calembours picarescos, juegos de palabras, punto este último que llega a ser exasperante con la insistencia de Rabinovich en decir «Terpíscore» por «Terpsícore», que a Les Luthiers pareció producirles gracia, en tanto la platea se aburre. Al fin, pero no lo menos, la «colaboración creativa» nada menos que de Fontanarrosa, revela que Les Luthiers, si no están agotados, están muy cansados.
Aún se hicieron visibles otras fallas. En los comienzos «Les Luthiers» se empeñaban en actuar: hoy, con la única excepción de Mundstock, siempre impecable y el tono de lo mejor de la historia del grupo, ninguno puede pretender que actúa, y los más no hacen ni siquiera el intento.
Cuando lo hacen, como tuvo que hacerlo Rabinovich en «Ya no te amo Raúl», canción que exige auténticas cualidades de interpretación, el resultado fue muy incómodo para la platea. El actor – cantante aparecía encorsetado, sin gracia ni soltura.
Una luz roja se ha encendido en el horizonte de «Les Luthiers». Han creado un público, que hoy los sigue por la diversión de ayer, a la que recuerdan y simbolizan. Pero los aplausos de los espectadores fueron reticentes, y «Les Luthiers» debieron recurrir a uno de sus mejores fragmentos musicales, la muy variable cantata de Mastropiero al doctor Schmerz von Utter (que también se estiró mucho más allá de lo conveniente) para reecontrarse con los aplausos; pero lo que se oyó este año fue sólo un eco de las ovaciones de ayer. *
LOS PREMIOS MASTROPIERO, de Les Luthiers, por Les Luthiers, con Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna y Carlos López Puccio. Colaborador creativo Roberto Fontanarrosa, iluminación de Sandro Pujía. Episodios: «El desdén de Desdémona» (madrigal caribeño), «Amor a primera vista» (bossa libidinossa), «Tienes una mirada» (rock de alabanza), «Los milagros de San Dádivo» (Cantata 0800 Dádivo), «Ya no te amo Raúl» (bolera), «Ella me engaña con otro», Juana Isabel» (canción con forma de merengue), «Ya no eres mía» (ex rock) «Valdemar y el hechicero» (comedia musical infantil para adultos). En el Hotel Conrad, Punta del Este.
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