Tiene la palabra
Agradecimiento a empresa Maico
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Por intermedio de su diario quiero hacerle llegar mi agradecimiento al señor Daniel Kupfeischmidt (director de la empresa Maico) como al personal. Soy sorda. Fui víctima de un arrebato. Como no llevaba dinero, el delincuente me arrancó el audífono. La empresa tuvo la bondad y gentileza de donarme el audífono, de otra forma no tendría la posibilidad de acceder a uno.
Sin más saluda a usted, atentamente
GRACIELA GOFERMAN / C.I. 1.419.829-1
Sobre las Plantas de celulosa
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Durante estos últimos días leo con preocupación en LA REPUBLICA como diferentes personas opinan sobre las conflictivas plantas de celulosa que se construyen en Fray Bentos. Casi de forma unánime, ya sea periodistas, colaboradores o simplemente lectores de este diario, manifiestan, como si fueran verdaderos especialistas en el tema, todas las ventajas que las mismas tendrán para el país. Leo asombrado una contratapa del periodista Antonio Ladra donde escribe que prácticamente todos los uruguayos están de acuerdo con la implantación de estas enormes fábricas. Yo me pregunto: o no soy uruguayo o con las personas que hablé sobre este tema son marcianas, porque prácticamente no encontré persona más o menos bien informada que estuviera de acuerdo con estas verdaderas máquinas de polución.
También leí en Llamadas al Director que una frenteamplista de ley criticaba duramente a nuestra compatriota Natalia Oreiro por su postura comprometida por el cuidado del medio ambiente, tanto de Argentina como de Uruguay. Olvida esta lectora que justamente el FA siempre fue muy crítico de estos modelos de desarrollo, donde siempre al final pasa los mismo: pan para unos pocos uruguayos y mucha ganancia para los inversores extranjeros. Pero lo que más me llamó la atención fue la manera de expresarse de varios dirigentes del MPP sobre la organización ambientalista Greenpeace: «Pitucos», «por qué no se van a joder a Europa», «organización imperialista», «por qué no se preocupan por los niños pobres», «no jodan con los pajaritos», «están llenos de guita» (sic), etc.
No pertenezco a esta ONG pero respeto profundamente la lucha que durante años vienen desarrollando, no solamente en estas latitudes, sino en todo el mundo por la defensa de nuestro planeta.
También sé que no recibe dineros ni de organizaciones políticas ni de empresas, sino que se financia con el aporte desinteresado de miles de personas que se sienten comprometidas con la defensa del medio ambiente. Que Greenpeace se manifieste en contra de verdaderos atentados a la naturaleza no significa que no le preocupe la pobreza en el mundo. No olvidemos que es una ONG ambientalista y no una organización de caridad.
Es más, quieren como yo, que nuestros hijos y los de todos crezcan en lugares sanos y limpios, y no al lado de enormes fábricas contaminantes.
Hasta nuestro Presidente calificó a estos activista como patoteros. He visto manifestaciones de Greenpeace en todo el mundo y puedo asegurar que la violencia siempre vino «del otro lado».
No olvidemos que hace años el entonces gobierno de Francia hundió el barco insignia de esta organización simplemente porque manifestaba pacíficamente en contra de pruebas atómicas francesas. Pero yo me pregunto: ¿estos activistas que muchas veces ponen en juego su vida en defensa de algo que consideran justo para todos, se los puede calificar de esta manera tan grosera? ¿Los empresarios y gerentes de Botnia y Ence no son pitucos y no están llenos de guita? ¿Les interesan grandes ganancias de nuestro país? Estas expresiones realizadas por «compañeros» duelen por lo que manifiestan pero mucho más por quien las dice. Si fueran palabras de Lacalle, Sanguinetti, Batlle, Larrañaga o el propio Igorra hubiera sido más lógico, es más, ni siquiera me hubiera molestado en escribir estas líneas.
ANDREA SOSA / C.I. 2.803.198-8
Algunos apuntes sobre una nota de Di Maggio
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En primer lugar, quiero felicitarlo por la decisión del Tribunal de Apelaciones, al afirmar que «el derecho a la información se configura como una libertad situada más arriba del cielo de los conceptos jurídicos». Mi enhorabuena.
En segundo lugar, y aunque han pasado varios días, le ruego me permita comentar (y si le parece bien, publicar) algunos de los puntos que en su primera nota crítica acerca de la pasada temporada artística, publicó en LA REPUBLICA Nelson Di Maggio, en página 36, segunda sección, edición del 26 de diciembre.
Dejemos de lado el error de iniciar el párrafo segundo con estas expresiones: «Hubieron intervenciones urbanísticas, claro». Lo correcto es no «hubieron», sino «hubo», aunque se trate de sujetos u objetos plurales.
Pero frente a ese error gramatical, en el uso del «hubieron» en lugar de «hubo», no exclusivo del señor Di Maggio, quiero sí subrayar otros que estimo errores conceptuales. Los voy a numerar, para mayor claridad.
1- «Con la mayoría en contra, el Presidente progresista aprobó un libreto a favor de la colocación de la estatua del Papa en Tres Cruces». Si se hubiera efectuado una consulta plebiscitaria, no me extrañaría que la colocación de la estatua de Juan Pablo II hubiera obtenido mayoría en la opinión ciudadana.
De lo contrario, si incluso fuera verdad lo de «la mayoría en contra», eso sólo demostraría la amplitud de criterio del doctor Vázquez. Además habría que exigir la misma mayoría ciudadana para estatuas como las de Confucio, de Iemanjá y para algunos otros monumentos, recordatorios u homenajes.
2- «Mediocre escultura». Estimo que no se la puede sin más conceptuar de «mediocre» porque, sin llegar al estatuto de obra genial, es al menos medianamente hermosa y expresiva, estéticamente superior a muchas de las esculturas o seudoesculturas que pueblan Montevideo.
3- «Afirmativa de la deliberada alteración de laicidad», escribe Di Maggio. Todo lo contrario. Es la afirmación de laicidad. Lo opuesto hubiera sido afirmación de laicismo.
El respeto de la diversidad es lo que laicidad defiende; el laicismo define la imposición antidemocrática de un dogma.
4- «En notorio desequilibrio del entorno y la afectación al rítmico diseño neoclásico del Hospital Italiano».
Pregunto: ¿Es tan impositivo, valioso y excluyente ese «rítmico diseño neoclásico» del Hospital Italiano? Con ese criterio habría que suprimir el propio Obelisco (de ascendencia egipcia, no neoclásica) del fondo del hospital, los edificios que lo enfrentan sobre el bulevar Artigas y prohibir la torre en construcción en lo que era el Centro Automovilista del Uruguay, en la Esquina de la calle Eduardo Víctor Haedo y la avenida 8 de Octubre. Y no sé qué pasaría con el shopping Tres Cruces.
Finalmente, sí estoy de acuerdo en que el pavimento de la peatonal Sarandí quedó hecho un adefesio, y no se le imprimió el color, las líneas, el movimiento que ofrecían y merecían los espacios de su calzada y los edificios enfrentados. Para el Registro del Estado Civil debiera haberse elegido un color verde (esperanza) o rosado (ilusión) y no el gris-negro, triste y casi premonitorio, que eligieron los directores de la obra.
Y lo peor, es que han construido una superficie plana de pared a pared, sin los canales de la Peatonal vieja, y cuando llueve toda la calzada es una laguna
: terrible disparate e incomodidad.
Reiterando mis felicitaciones y agradeciendo su hospitalidad, lo saluda atentamente
GREGORIO RIVERO ITURRALDE / C.I. 2.534.207-9
Promesas y urgencias en nuestro interior
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Gracias a LA REPUBLICA, hoy me entero que la pequeña localidad de Plácido Rosas en Cerro Largo, que hace casi un mes sufriera el peor embate de granizo registrado en la historia del Uruguay, aún no ha recibido el material de construcción prometido por el gobierno para reparar sus techos y que la mitad de su población sigue durmiendo en la escuela en condiciones muy precarias.
También faltan medicamentos y comestibles.
Los uruguayos pretendemos ser un ejemplo en Latinoamérica y mejorar el nivel de vida de todos, estén donde estén, pero lo más concreto e inmediato es que en este puntito del país la gente no tiene ni antibióticos ni colchones.
Esta no es una catástrofe con 300.000 damnificados como el tsunami del Océano Pacífico, sino una catástrofe para tan solo 300 personas, pero es igual de trágica y mucho más nuestra.
¿Qué espera el gobierno para hacer una pequeña demostración de solidaridad y eficiencia?
Sería interesante saber cuáles son las instituciones públicas y privadas que prometieron ayuda y cumplieron. Aquí a todos siempre nos gusta decir que somos solidarios, pero, ¿no será puro verso?
GLADIOLO
Salud de Montevideanos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Habría que sugerirle al intendente de Montevideo, doctor Ricardo Ehrlich, que aproveche la proyectada modernización del sistema de transporte público para bajar el nivel de contaminación aérea y acústica actual, principalmente en el centro de la ciudad y en áreas densamente pobladas, mediante un amplio sistema de trasbordos que permita la reducción del número de buses y el traslado de las nuevas terminales de plaza Independencia hacia lugares más periféricos.
Esto no solo evitaría la concentración de ruido y gases sino que permitiría ahorrar combustible (boleto más barato) y además contribuiría a tener finalmente un tránsito más seguro y ágil.
Estoy convencida que la ministra de Salud Pública, doctora María Julia Muñoz y el propio presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, quienes han promovido el combate al tabaquismo, estarían también de acuerdo con estas medidas, dado que ayudarían a la prevención de enfermedades pulmonares e inclusive a disminuir el estrés.
REINA
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