Tiene la palabra
Contestación al senador Fernández Huidobro (I)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me refiero a su artículo publicado en La República el 22 de Diciembre de 2005.
Con menos cogote se hace más puchero pero con todo el suyo no se disimulan contradicciones a las cuales me referiré. ¿O usa el cogote para soportar la cara, que en su interior se le está cayendo de vergüenza?
Y es que las contradicciones a esconder no son ni más ni menos que las que se relacionan con el haber apoyado las operaciones Unitas y ahora el Tratado de Inversiones con los Estados Unidos, que en poco difiere con el firmado con Finlandia y que da lugar a que se instalen las fábricas de celulosa. Y la estrategia consiste en divagar sobre izquierda y derecha que viaja por el mundo o va a China o viene de Hong Kong, como haciendo un camino subliminal para decir: si otros cambian nosotros también. Y ahora descubre que en el mundo hubo comunistas y que Chávez existe (¿cuándo se convertirá en cholulo?) y acusa a compatriotas haberse pasado al bando de los porteños. No Huidobro, no. No juegue con lo que usted sabe que no es verdad. Usted no es nabo y sabe que es una nube de humo decir que el problema de las plantas de celulosa existe por los argentinos y si tanto leyó y «disertó» en LA REPUBLICA sobre energía, también debe saber lo que significa en Europa el problema planteado por la producción de celulosa. Y usted no puede venir con el cuento de que las plantas no contaminan, porque sí sabe que lo hacen, por que usted conoce el problema producido en Galicia, pero también en Chile. Pero lo cierto es que su estrategia es decir ahora que sí a lo que antes de las elecciones dijo que no. Y eso porque el jefe le está indicando, que él ya en julio de 2004 había ordenado a Gonzalo Fernández que, en la sede del FA le asegurara a Botnia que, aunque hubiera oposición, se les daría el permiso de instalación. Con seguridad usted lo leyó en Brecha. Se le hizo entonces un nudo en el intestino y se fue a tomar la vaselina que está recomendando a otros. Y así poco a poco va entrando en el tema, como quien no quiere la cosa; aparece el «ALCA en crecimiento» y luego en «Gran Finale» afirma que Venezuela «…está de hecho en el ALCA por que todo lo que vende se lo compra EEUU desde hace añares». Si esto lo dijera cualquiera podría hablarse de desconocimiento. Pero usted no desconoce y sabe que exportar a EEUU no es lo mismo que firmar un contrato de inversiones con un gigante, con el principio de la «nación más favorecida» en donde las ventajas se las lleva el «inversor» que, por definición es siempre el extranjero, en donde nada de éste es confiscable, en donde nada de sus movimientos de capital pueden ser controlados por el país en donde se realiza la inversión (léase Uruguay), en donde hay cláusulas que limitan la acción sindical, en donde hay otras que prevén el pago por el Estado uruguayo de ganancias perdidas durante muchos años por no producción en caso de algún embargo, en donde los juicios en caso de diferencias son tan costosos (y ya ni hablo de la forma de elegir el tribunal) que el Uruguay no se podría hacer cargo de ellos (recordemos los gastos de 25.000.000 de U$S en el juicio perdido por 100.000.000 de U$S contra los propietarios del Banco Comercial), en donde los EEUU pueden penar al Uruguay por comerciar con Cuba o Irán o Siria, o cualquier país «terrorista», según definiciones del Tío Sam (perdón por lo anticuado), que usted acata, «porque hay otros tratados similares», claro que nosotros en contraposición podemos exigirle a EEUU que no comercie con Australia por habernos «robado el campeonato mundial»..
Y no sigo pues el diario no alcanzaría. Y si usted sabe todo esto, ¿en qué consiste la «nueva estrategia» a usar? ¿Es ésta acaso la del continuismo con el mismo verticalismo del que antes hacían gala colorados, blancos y rosados? ¿Y no había hablado nuestro Presidente de que si era necesario iba a gobernar con plebiscitos (es decir con consultas al pueblo) y ahora ni se oye a las bases del propio partido? Entiendo que sus tripas les duelan, pero no le creo que este dolor haya llegado hasta las neuronas, ciertamente ya algo envejecidas, para hacernos creer que el cambio de estrategia debe ser aceptar lo anterior.
Esto me hace recordar a una caricatura de Marcha: (creo que era de Roberto) un fotógrafo le dice al Mariscal Tito que se dé vuelta para fotografiarlo y éste le pregunta: «¿Otra vez?» ¿Tendremos que cambiar Tito por Fernández Huidobro?
Y, por último, si «…EEUU viene perdiendo (hasta por paliza) la guerra comercial…». ¿Qué ventaja le ve el señor senador a una asociación con dependencia de esta nación? ¿Será para que su déficit lo exporte al Uruguay? Muchas veces los políticos hablan de «nosotros», para sustituir al «yo», por eso cuando usted dice: «Se trata de constatar que carecemos hoy día de conciencia nacional», puedo afirmar que en eso sí, estamos de acuerdo.
Ah! Perdone mi impertinencia. ¿No le llama la atención que blancos y colorados lo hayan apoyado con tanta vehemencia? ¿O esa es la «estrategia» a que se refiere?: ¡Ganamos sus votos! Tiene razón. Me doy por vencido. Ahora entendí.
DR. I.Q. IGNACIO STOLKIN – CI. 612.040-2 – [email protected]
Contestación al senador Fernández Huidobro (II)
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Si Enrique Santos Discépolo viviera, seguramente escribiría otro tango, sería Cambalache II, o «Cambalache Recargado», si viviera… se daría cuenta que podía haber llegado hasta senador, lo que equivale a un buen sueldo y algún privilegio que no viene al caso.
Casi setenta años después de escribir Cambalache, Eleuterio el Cenador descubre «que el mundo fue y será una porquería», claro, ahí uno se explica por qué lo querían cambiar, aunque » aquella» estrategia murió, y nació «ésta» que parece que también murió, porque como dice el iluminado: «Las estrategias mueren cuando demuestran que son erróneas o cuando consiguen sus objetivos.», quizá un error de imprenta decidió que estrategia supliera a la palabra estratagema, porque si el ilustre pide cancha para quitarse la ropa y mostrar su humanidad desnuda (perdón, su impunidad desnuda) uno podría entender el despeine de los/ las senadores/as tupamaros/as.
Después de una serie de disquisiciones alimentadas por algún buen champán francés o un Brut de Catalunya (porque ahora el que no toma champán y come pan podrido…¡adivinó! es un nabo) donde apenas se salvaron Bush y Sanguinetti, ¡Paradoja!, el iluminado siguió su errático deambular, y nos dice que «la cosa» es mucho más grave y complicada, y que peor era haber ido a la guerra (sic) el felices fiestas de la despedida sustituyó al ¡hic! que seguramente existió.
Del desierto del medio Oriente al mar Caspio, ganó Morales, perdió Chiapas y empató, los chinos de Hong Kong son chinos pero no comunistas, y tampoco fuman en pipa como el subcomandante Marcos, este es asunto para nietos, algo así «como vivimos revolcados en un merengue y en un mismo lodo todos manoseados».
El pobre Che Guevara seguramente nunca existió, era un yuppie neoyorquino que apostaba en la bolsa, no era asmático, fumaba porros y usaba barba porque no se había descubierto el pasamontaña», eso dicen mis amigos ex comunistas libaneses que viven en el barrio judío (Reus) y odian a Vietnam porque Ho Chi Min nunca les reveló cual era la senda ¡que falta de respeto, que atropello a la razón!».
Y así están las cosas, setenta años después este Discepolín uruguayo se nos manda a sermon
ear, y nos dice bobetas, cholulos planetarios, amantes de los pajaritos, que las ballenas blancas, en fin, honestamente a mí me pueden las ballenas azules, no sé si será algún resentimiento ideológico o qué, pero yo de los blancos paso.
Hubo una época cuando yo era chico que los tupamaros estaban de moda, yo tenía quince años y aquella cosa deslumbraba, todo el mundo conocía algún «tupa» o que se creía, ¡bah!, en realidad uno siempre andaba buscando héroes, no como ahora que «cualquiera es un señor», pero había esos que la sabían lunga, como el Cenador, que la tiene clara, y decía, ese no es tupamaro, ese es un Bocamaro; «hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor».
Ahí me di cuenta del principio del principio, que no quiere decir que Eleuterio El Cenador no tenga principio, todos tenemos un principio y un fin, nacemos y morimos, lo que hacemos en el medio «es historia«, y El Cenador parece estar más cerca del fin, de su fin, que no es el fin del fin o de la muerte misma, la parca digamos, sino que es lo que siempre ansió, masticó calladito, soñó, allá abajo en un aljibe, peladito, diciendo sí señor, todo el tiempo y comiendo pan podrido, ahora sí puede decir sórdidamente que es lo mismo el noveno miembro del Politburó Chino (uno de los nueve hombres más poderosos de la tierra agrega, ¡ah!, como les gusta el poder, si hay poder me reverencio, que no es lo mismo que me arrodillo) que Lagos que no es socialista y Kirchner que no se sabe qué es. «Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldad insolente, ya no hay quien lo niegue», y ahora manga de gilunes la «cosa brava», donde hay que estar si querés estar es en la «Orga», no, no!, esa «orga» no, la «Orga con mayúscula, bobeta!, ahora la pelea se da en la Organización Mundial del Comercio, ahí es «donde se libran las grandes y verdaderas batallas» ahí se ven los guapos!
A falta de una varita mágica, sólo os puedo dar mi mejor consejo: tened la mente abierta, sed valientes, tened ánimo», aseguró Pascal Lamy (Representante de la Comunidad Europea y presidente de la «Orga») en su discurso inaugural de diciembre de 2005, dando por inaugurada la gran batalla programada para este año, y esperada por El Cenador, y claro, cuando llegó Uruguay se armó la tole-tole, porque sí, porque somos pesados, y ¿qué?, si la estrategia no existe, murió, feneció, que podemos hacer, los agarramos a las piñas y tá.
«Las estrategias mueren cuando demuestran que son erróneas o cuando consiguen sus objetivos», se acabó la estrategia, siempre hubo poca, hay que reconocerlo, por eso es cara (la estrategia) porque vive poco. «No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao».
Al final me quedé pensando en lo que dijo mi amigo, ¡vó!, éstos que están ahora son los tupamaros o los bocamaros?
Discepolín «el verdadero», escribió el tango Cambalache en el año 1934, y cuando Gardel le preguntó si el personaje era un hombre bueno, Discépolo le contesta, «Sí, es un hombre que ha vivido la bella esperanza de la fraternidad durante 40 años, y de pronto un día se desayuna con que los hombres son unas fieras, no esperarás que diga cosas divertidas un hombre que esperó 40 años para desayunarse».
HECTOR MAGNONE
Compartí tu opinión con toda la comunidad