Acontecimiento cultural: Agua;m /dEspacio
En tiempos de saturación informativa, la comunicación de lo esencial suele pasar inadvertida si no se tienen las neuronas bien alertas. Sucedió con la aparición de la Editora Agua;m. No tuvo, desde su aparición a mitad de 2004, la difusión merecida. No sólo se trata de la irrupción de excelencia en el terreno editorial sino de excepcional creatividad en el diseño gráfico y tarjetas de comunicación. Ya era notorio en las monografías de los arquitectos Leborgne y Loriente pero los dos primeros números de la revista dEspacio (julio 2004, agosto 2005) son altamente gratificantes. En varios sentidos. Por un lado, el formato tipo libro, no muy común en las revistas. Por otro, la formidable diagramación, inventiva en la tipografía, en la distribución de los textos, en la compaginación fotográfica (inclusive los avisos, únicos en color) absolutamente inédita en el país. La sabia dosificación de blancos y negros, siguiendo un montaje deconstructivo que rechaza la lectura lineal y la rutina secuencial, ya que cada página es diferente a la anterior, manteniendo un ritmo dinámico de sorprendente magnetismo, mientras la última página anuncia la próxima entrega con el número cortado. Un acierto.
La producción, coordinación general y editorial pertenece a la arquitecta Mónica Galain, acompañada de Miguel Fascioli y Carla Ribas, el diseño gráfico es compartido por Marcelo Gualano (también fotografía), Andrés Gobba y Horacio Todeschini (ausente en la segunda entrega), un trío formidable que impone un estilo original.
Al placer visual se agregan los textos. Marcelo Danza en Ciudad oculta indaga la exploración urbana de los tupamaros, en una aproximación a la ciudad subterránea con notables observaciones. No queda atrás Emilio Nisivoccia en sus apuntes contra la metafísica en arquitectura y a favor de lo inútil en La cama hasta el living , con agudas reflexiones sociopolíticas sobre la arquitectura (dEspacio 01). Ambos confirman, en dEspacio 02, ya bilingüe, en sendos artículos (Baldíos y Les Uruguayens, respectivamente) la riqueza conceptual que los caracterizan. Hay lugar, también, para la obra arquitectónica de Héctor Vigliecca, un uruguayo de trayectoria internacional o del brasileño Paulo Mendes da Rocha. Pero un balance de fin de año no puede internarse en comentarios detenidos, aunque sí hay que destacar el Espacio disponible, muy sugerente en su aprovechamiento. En la sección T.A.N.G.O. rechina el proyecto peatonal Sarandí, muy admisible en teoría pero de lamentable realización, al lado de otras valiosas (Casa de Turell, LOGO).
La revista dEspacio constituye el hallazgo cultural de la temporada. Hay que conocerla de inmediato para comprobar su inventiva y experimentar uno de esos raros placeres, visuales e intelectuales, inteligentemente comprometido con la realidad del país y del mundo. Desaparecidas las editoras Dos puntos y Doble eme, así como la revista Elarqa (cumplieron honestamente su ciclo), la Editora agua;m y la revista dEspacio, las sustituyen con mayor imaginación y rigor, con una visión totalizadora y energizante de la arquitectura y el medio. Hay que estar muy atentos a los próximos emprendimientos. *
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