"Un campo", en Arteatro

Louise Bombardier es una actriz y dramaturga canadiense; la aproximación a Michel Marc Bouchard surge de inmediato, y no sólo por su común nacionalidad. «Un campo» tiene algo de la «Historia de la oca», en cuanto contrapone dramáticamente el mundo de los adultos con el infantil o el animal y en cuanto muestra el paso, cruel y doloroso, de la infancia a la madurez, iniciación temible. «Un campo», como Bouchard, aspira ambiciosa a la trascendencia, pero a través de una historia simple que contiene un abismo.

Un niño llega, en medio del fragor de una guerra, a un lugar, un campo, que parece una chacra o quinta. Encuentra a un hombre que, armado de un fusil, rechazará intrusos a cualquier precio. El niño no puede comunicarse, ni con el hombre, que muy poco intenta hablar y cuando lo hace emplea un lenguaje que funciona como una barrera, ni con un gnomo, que aparece muy pronto. Más tarde el hombre mostrará rasgos de dulzura y de piedad: atiende animales enfermos y los entierra cuando mueren y, secretamente, intenta aprender a leer. Al fin, la guerra llega al campo, pobre pero edénico, y el hombre es muerto por unos soldados. La conclusión flota en el aire, sin decirse. La autora parece preguntar si aún es posible vivir; y aún si sobrevivir no sucede a costa de algún género de muerte, preguntas difíciles de contestar. Bombardier ha hecho algo original, sin caer en la extravagancia o la arbitrariedad; su texto tiene una escritura fina y firme, y una claridad de exposición que no excluye el misterio.

La puesta en escena de Carina Trías es aplicada y suficiente. La directora, dentro del espacio, casi comprimido, de Arteatro, ha logrado sugerir un ambiente, una atmósfera y hasta una acción exterior tan considerable como una batalla y la banda sonora es cuidada y eficaz. La escenografía ha debido avanzar algo sobre la platea, para mostrar los dos planos o los dos mundos en que se desarrolla la acción: el primero donde generalmente están el niño y el gnomo, un segundo donde está la casa y, por lo general, el hombre del fusil. Los intérpretes, Jacqueline González (el niño), Adrián Rodríguez (el hombre) y Marcelo Magallanes (el gnomo) actúan con seguridad y fuerza de expresión en sus difíciles papeles. *

UN CAMPO, de Louise Bombardier, por «Mutanteatro». Con Jacqueline González, Adrián Rodríguez y Marcelo Magallanes. Música y efectos sonoros de Alvaro Fenocchi, vestuario, escenografía y luces de Lucía Dorrego, títeres de Nuris sosa y Luis Suárez, dirección y puesta en escena de Carina Trías. Arteatro, Canelones 1136.

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