
Los directores debutantes Khlebnikov y Popogrebsky despliegan un asombroso sentido visual en esta historia sobre la dificultad de reconciliar amor e independencia. El relato sigue a un padre y su hijo que viajan desde Moscú y a través de Rusia y Ucrania hasta Koktebel, en la costa de Crimea. Aunque el viaje los hace cada vez más dependientes el uno del otro, cada uno de ellos tiene su propia idea acerca del camino que deben tomar. Descartando las intensas confrontaciones dramáticas para optar en cambio por tomas evocativas de la vida de todos los dÃas, los realizadores construyen un lÃrico retrato de la relación entre los dos personajes, recortándolos sobre un abundante paisaje en el parecen casi perderse.
La trama de la pelÃcula cuenta que tras la muerte de su esposa, el hombre mayor ha comenzado a beber y pierde su apartamento. Nada le queda en Moscú, y por eso elige irse con su hijo de once años, en pos de la remota hermana que vive en Crimea. El chico tiene la cabeza llena de fantasÃas y la aventura lo entusiasma: quiere que esas fantasÃas se cumplan lo antes posible. El padre, por su parte, se conforma con viajar al azar de las circunstancias, manteniéndose con algunos trabajos ocasionales y sin importarle mucho la velocidad ni el tiempo de llegada. El hijo se adapta hasta cierto punto a los tiempos del padre, pero en determinado momento, y mientras el anhelado destino se posterga una vez más, la impaciencia lo embarga. A partir de ahà coquetea con la idea de seguir por su propia cuenta.
La gente que esos personajes encuentran a lo largo del camino está cuidadosamente descrita, evitando todo romanticismo. Los directores registran unas existencias sin raÃces con enorme sutileza, con un sólido apoyo en dos intérpretes (Chernevichm Puskepalis) que construyen con gran riqueza de detalle los sentimientos que unen a sus personajes, su amor, sus dudas y frustraciones. La quÃmica establecida entre los actores es muy visible, y acompaña un viaje fÃsico que es también una experiencia emocional, a través de una mágica sucesión de imágenes que conduce a sus criaturas (y al espectador) hasta la costa y el poder regenerador del mar.
La crÃtica internacional ha visto el filme como la auténtica revelación de dos talentos. Se sabe que Boris Khlebnikov estudió teorÃa del cine en Moscú, hizo el corto documental Mimochod (1997) junto a su colega Popogrebsky, y también dirigió otro corto llamado Tricky frog (2000). Por su lado, Popogrebsky, estudió psicologÃa en la Universidad del Estado de Moscú, antes de interesarse por el cine. Su pelÃcula fue galardonada con el Premio Especial del Jurado (San Jorge de Plata) en el Festival Internacional de Moscú 2003. *
CAMINOS DE KOKTEBEL (Koktebel). Rusia 2003. Directores: Boris Khlebnikov, Aleksei Popogrebsky. Libreto, Boris Khlebnikov, Aleksei Popogrebsky. FotografÃa, Shandor Berkeshi. Montaje, Ivan Lebedev. Diseño de producción, Gennadi Popov. Productor, Roman Borisevich, para PBOUL Borisevich R.U. Elenco: Igor Chernevich, Gleb Puskepalis, Agrippina Stelkova, Vladimir Kucherenko.
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