EXPOSICION DE OBRAS DE "CHITA" TOURREILLES EN EL CIRCULO DE BELLAS ARTES

"A favor de la existencia cultural"

Las obras que integran la exposición fueron donadas por su nieta Ximena Brum Baset quien cobrase notoriedad hace algunos días cuando debió abandonar nuestro país junto a su pareja, el artista e intelectual argentino Eduardo Sanguinetti, quién en su calidad de crítico y teórico del arte y a los efectos de la presentación de dicha exposición escribió un prólogo titulado «Persistencia en la pintura» (María Angélica «Chita» Tourreilles 1910-1984) en el cual expresa que «no he conocido a Chita Tourreilles, pero a través de crónicas, diario íntimo y relatos fui construyendo en mi imaginario un perfil bastante nítido de esta notable artista.

Tourreilles fue exactamente, puntualmente, estrictamente lo contrario de una superficial. Inquiridora acicular de los eternos problemas del hombre. Chita Tourreilles posee un estilo en el sentido que el gran Benedetto Croce llamaba estilo a la personalidad que se conjuga con la obra, que la retratan, que la radiografían admirablemente en su obra carente de ningún tipo de concesiones, donde no puede haber nada indeterminado, hasta lo menos definible debe adquirir concreción, contornos nítidos, fisonomía específica. En su pintura conviven sentimientos de fondo, impulsos elementales viven de manera intensa y no admiten el vago juego de las alusiones y los esfumados.

Sobre todo se revela en la obra de Chita el deseo de no permanecer prisionera de esquemas que sólo formalmente den la impresión de una unidad de visión que no existe.

Trasciende en Chita Tourreilles su valentía como mujer y como artista quien con valor supo darse la alternativa de desacreditar la distancia arte-vida-realidad. Esto significa que el arte no debe ser tanto testimonio de los tiempos, como del modo en que las personas lo sienten, usan y piensan. Pues la academia siempre es una, tanto si dice hablar en nombre del pasado, del presente o del futuro.

Frente a ella el arte servirá a las personas, no a los tiempos, ni a los espacios, ni a los lenguajes.

Tal la consigna con que Chita Tourreilles emprendió la «aventura» y la tarea de construir su vida-obra con entusiasmo, talento y dedicación, respondiendo a la complejidad de la realidad, pero también a un deseo renovado, instalándose más allá de la sumisión y la rebeldía. No a favor o en contra de la realidad, sino siempre a favor de existencia cultural». *

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