Omara Portuondo piensa morir cantando
A sus 74 años, la diva de Buena Vista Social Club, Omara Portuondo, está en lo más y mejor. Aunque dolida por la muerte de algunos veteranos del proyecto, alista maletas para ir a Suramérica, Europa y Asia como lo que es: una embajadora de la música cubana que piensa morir cantando.
Su voz es como ella misma, portentosa, fuerte y segura. Omara luce con energía y le brillan los ojos cuando cuenta de planes que tiene para los próximos meses y lo bien que la siguen acogiendo los escenarios más cotizados del mundo. «Me siento bien, llena de energía, de entusiasmo», dice mientras, coqueta, cruza la pierna y acomoda la cartera en sus regazos para conversar con la AFP en un salón de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), en La Habana. Allí llegó ataviada con un vestido azul claro, largo, sencillo, holgado y fresco por el calor, su cabello atado con un pañuelo del mismo color, para engalanar esta semana la celebración del 44 aniversario de la Uneac, fundada por el poeta Nicolás Guillén.
No acaba de llegar de una gira por Europa, que la llevó a Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Suiza y Holanda, cuando ya está por salir a otro periplo a mediados de setiembre por Perú, Brasil, Chile y Argentina, a fines de año a Asia y principios de 2006 a España. Su repertorio privilegiará las canciones de su álbum Flor de amor, nominado esta semana a los premios Grammy en la categoría de categoría de música tropical, y en el que incluye una canción del músico brasileño Carlinhos Brown. Pero es un hecho que no faltará «Veinte Años», de María Teresa Vera (1895-1965), exquisitamente interpretada con Buena Vista Social Club. Aunque todavía realiza algunos ajustes para su viaje a Chile y Argentina, Perú y Brasil ya están confirmados para deleitarse con la voz de a quien llaman en Cuba la «novia del feeling». Su disco incluye boleros, canciones de la trova tradicional cubana y guajiras.
«Tenemos muchas cosas interesantes. Espero que les guste todo lo que vamos a llevar», dijo la cantante, poco antes de salir al escenario instalado en el jardín de la Uneac. Omara integró el proyecto Buena Vista Social Club, que reunió a veteranos de la época de oro de la música popular de la isla, rescatados del olvido en 1996 por el cubano Juan de Marcos y el estadounidense Ry Cooder. Entre ellos leyendas como los cantantes Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, el pianista Rubén González, el cantante Eliades Ochoa y el trompetista Luis ‘Guajiro’ Mirabal. Sus ojos se apagan de pronto. Ibrahim Ferrer, la voz cálida del grupo, murió el pasado 6 de agosto, dos años después de que fallecieran Compay Segundo, compositor y autor de «Chan Chan», el 13 de julio de 2003, y Rubén González el 8 de diciembre de ese mismo año. «Lo de Ibrahim fue muy fuerte, inesperado. Fue una pérdida irreparable como la de Rubén y la de Compay, lo que pasa es que con él no pensábamos que iba a suceder», expresó. A diferencia de los tres, Omara supo desde temprano lo que fue la fama cuando integró el cuarteto D’Aida, creado en 1952 y donde actuó por quince años junto a Moraima Secada, Haidée Portuondo, su hermana, y la fallecida Elena Burke. Con Ibrahim coincidió en Europa, poco antes que sobreviniera la muerte del cantante. «Cada uno haya condiciones, como mis compañeros, voy a permanecer cantando hasta el momento que sea, hasta que llegue la hora, hasta que tenga voz», afirmó. *
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