Tiene la palabra

Donde termina el odio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Sabemos quién asesinó a Jean Menezes por equivocación en el metro londinense. El prejuicio y el pánico que nos impide distinguir al verdadero enemigo lo mató. Antes de escribir esta reflexión, imaginé ser la madre del muchacho brasileño de veintiséis años asesinado en Londres al ser confundido con un terrorista. Pensé entonces en mi hijo saliendo de una extraña casa en un extraño país para ir a trabajar en medio de extraños. Lo veía vigilado por Scotland Yard mientras preparaban sus malditas armas para dispararle, y cuando lo inmovilizaron antes de acribillarlo de ocho balazos a quemarropa –siete en la cabeza– y sinceramente no pude seguir.

La ira desatada reproduce víctimas hasta el infinito y a algunos les toca el papel de inefables verdugos como a los policías que mataron un inocente. Según la lógica de la repulsión irracional, el hombre reducido aún podría volar a todos en pedazos si era un suicida. Pero la violencia del hambre, el destierro la emigración, la pobreza… ¿quién la inventó? La historia dice que los mismos que hoy se quejan de sus efectos. ¿Acaso George Bush y Tony Blair permitirían intromisiones en la soberanía de su país? Si logramos identificar a los primeros genocidas tendremos medio camino andado hacia la paz.

El terrorismo es la manifestación desesperada de naciones que no tiene paridad de condiciones para enfrentar una defensa ante la prepotencia imperialista y homicida que les invade. El opresor nos ha adiestrado a ver como culpables a quienes defienden su identidad y su derecho a ser, o al otro simplemente por ser de diferentes rasgos, color o nacionalidad.

«Ahora este mundo, que hierve de indignación, asusta a sus autores», dijo Eduardo Galeano.

Al tiempo que el cuerpo llegaba a Brasil para ser velado y enterrado, organizaciones de DDHH acusaban al gobierno británico de doble moral por autorizar la venta de armas a países a los que critica por sus atropellos a los derechos humanos. Blair pretende endurecer la legislación antiterrorista, lo que afectará a más de un millón y medio de musulmanes que viven en el Reino Unido pues existir, ya los torna sospechosos. Israel sigue masacrando palestinos con la anuencia de Bush. Irak es un nuevo Vietnam.

El tratado de libre comercio de EEUU buscando mantener dominios generará más pobreza en los países adheridos, y por lo tanto mayor inmigración.

Luego expulsarán a quienes antes depredaron.

¿Por qué mejor no dejar de tiranizar otras culturas, de someter inteligencias, de ingerir en asuntos internos, de saquear economías? ¿Por qué la ley del más fuerte si decimos que hemos alcanzado el paradigma de la civilización? Fomentar el miedo, siempre fue necesario para los que se sirven de las personas como piezas de un maquiavélico juego donde el premio es el poder y siempre ganar ellos.

Hoy sin embargo, la explotación se vuelve contra sus mentores bajo la forma de inmigración y muerte colectiva sin aviso.

Menezes fue doble víctima: lo arrancó de los suyos la indigencia y lo mató una guerra ajena.

Por más que se haya transformado en un remordimiento de conciencia internacional, ya no reviviremos al brasileño injustamente asesinado. En tanto humanos, nos involucra la obligación de buscarle final a este odio acérrimo que tiene al mundo contra las cuerdas.

Lo bueno es que el futuro está para hacer.

SUSANA ANDRADE – WWW.ATABAQUE.COM.UY

 

Mi desacuerdo con Buscaglia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Me dirijo a usted para presentarle un cuestionamiento que creo que corresponde hacerlo:

En LA REPUBLICA del día 8 de agosto del presente año, en «La columna amarilla» de Horacio Buscaglia, leí con gran desagrado las expresiones de este periodista que quiere ser chistoso.

En un tiempo lo fue y mucho, personalmente lo conozco desde que era un muchacho joven.

Pero las consideraciones religiosas que él plantea en su columna, son verdaderamente desagradables, no sólo para mí como cristiana, sino para muchas personas por mí consultadas, cristianas o no.

Algunas de las cosas que él comenta las sé yo desde joven, pero creo que él no es quién para tomarlo en jauja.

Le ruego disculpe mis quejas y tengo la seguridad que usted sabrá arreglar el asunto.

Muy agradecida desde ya, saluda a usted muy atentamente:

S.B.de LOPEZ – C.I: 660.403-2

 

Carta al columnista Jorge Scuro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Solicito pueda publicar en el diario de su dirección la siguiente carta dirigida a su columnista Jorge Scuro, director del colegio Jesús María.

Me llamo Laura y soy madre de dos varones de 6 y 4 años, maestra hace 17 años y estudiante. Espero te des cuenta que a veces no tengo mucho tiempo de leer el diario, pero el otro día mi esposo lo compró y encontré un artículo escrito por ti que me sorprendió por su contenido tan bien elaborado y analizado por una persona con algo poco común en estos días que vivimos: el sentido común.

El artículo se llama: ¿Quién educa en valores morales? No quiero ocupar mucho espacio en esto pero realmente me pareció muy pero muy bueno lo que se plantea allí y sus conclusiones.

A veces, aunque la gente no toda pueda comprar el diario, es bueno que seamos reproductores de ciertas cosas que no llegan, pero sí pueden llegar por los que tenemos interés en difundirlas.

Esta lectura, va a ser el comienzo de mi próxima reunión de padres y la voy a poner en la cartelera de los maestros de mi escuela para que todos puedan leerla.

Agradezco mucho tu aporte, me gustaría siempre poder leer artículos sobre este tipo de reflexiones. ¿Te parece posible que los padres piensen que sus hijos van a encontrar en la escuela todo lo que necesitan para crecer en valores morales? Es así, muchísima gente nos culpa de no enseñarlos, de no ser lo que ellos quieren que seamos, es una carga un poco pesada para un docente y bastante cansadora por cierto.

Si no se tira parejo para el mismo sentido, los niños terminan como un pajarito caído del nido, sin sentido de orientación, es difícil, habría tanto para decir que es imposible en un pequeño espacio. Gracias.

LAURA URTIAGA

 

El Teatro Solís y sus magníficos espectáculos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lamento que la señora quejosa en cuanto al teatro donde se puso la ópera de Mozart, se me haya adelantado, pues iba a hacerlo también, pero en una actitud absolutamente inversa. A poco de comenzado el espectáculo nos invadió una sensación de orgullo, público, músicos, personal de sala (todos uruguayos -creo- con excepción del director, el argentino Antonio M. Russo).

El lleno fue total y todo salió muy bien, no incursiono en la parte de crítica pues seguramente se ocupará quien le corresponda. En cuanto a la no utilización del Teatro Solís debe tenerse presente la otra puesta que se estrena hoy, «La Bohème».

No creo recordar, que en otra ocasión hubiera -en Montevideo- tantos espectáculos de tamaña calidad, en forma simultánea. Pero según recuerda Ud., ya encontrará la bienvenida lectora -como se le menciona- algún otro motivo de queja. Saludos cordiales.

ABOGADO MAT. 1815-1960

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