Barenboim: "Otra manera de pensar y de sentir"
Fue ovacionado como pocas veces en el Solís tras la ejecución de la Quinta Sinfonía de Beethoven (un cambio en el programa) y la Primera Sinfonía de Mahler, seguidas de cuatro bises a todo tren culminados en un fragmento clásico de Carmen de Bizet. Para la ejecución de esta última se retiró del podio y dejó a la orquesta sola, aunque pudimos verlo tras bambalinas y se le escapaban los gestos de director. En todo momento dedicó los homenajes a su juvenil orquesta, la hizo poner de pie en su conjunto y por bloques de instrumentos. Venía en una gira iniciada en en el teatro de la Maestranza de Sevilla, seguida por conciertos en Oviedo, Peralada y Almería, España, habiendo actuado en la víspera en San Pablo. De nuestra capital volaron hacia Buenos Aires, con dos conciertos en el Colón (en el primero ejecutarán el preludio y muerte de Isolda, de Tristán e Isolda de Richard Wagner, para seguir por el Albert Hall de Londres, el Usher Hall de Edimburgo, un concierto en el Musikfestival de Wiesbaden, Alemania, para culminar el 21 de agosto en Ramalá, territorio palestino. Sobre el escenario del Solís, el intendente Ricardo Ehrlich le entregó el título de visitante ilustre de Montevideo, realzando su esfuerzo permanente por el entendimiento y la fraternidad entre los pueblos. Barenboim retribuyó con expresiones muy cálidas sobre Montevideo y su gente («nací a unos minutos de vuelo de aquí», dijo en una retrasada conferencia de prensa pasado el mediodía) y resumió en pocos minutos algunos conceptos básicos expuestos en la misma.
A la salida los jóvenes músicos con sus instrumentos cruzaron en tropel la Plaza Independencia rumbo al hotel, algunos comiendo manzanas, mientras una luna finita despuntaba sobre el horizonte.
Una experiencia inédita
¿En qué consiste la originalidad, el carácter inédito de esta experiencia, quizá irrepetible en su forma actual? En 1999, el argentino israelí David Barenboim y el palestino Edward Saïd (fallecido en 2003) concibieron la creación de la orquesta West-Eastern Divan, reuniendo a músicos árabes (palestinos, sirios, jordanos, egipcios, libaneses), israelíes en un porcentaje similar, y a ejecutantes de Andalucía, una tierra que desde hace siete u ocho siglos es espejo de convivencia armoniosa de musulmanes, judíos y cristianos, y cuyo gobierno viene prestando un apoyo sostenido al proyecto, independientemente de las variaciones en el gobierno español. El primer taller para constituir la orquesta tuvo lugar en Weimar, Alemania, ciudad de rica tradición cultural que en 1999 fue capital cultural de Europa. Ese año se celebraba además el 250º aniversario del nacimiento de Goethe, que vivió en Weimar y a edad avanzada, después de descubrir la poesía persa, comenzó a estudiar árabe y escribió una serie de poemas titulados West-östlicher Diwan, que en inglés se tradujo como The West-Eastern Divan y dio nombre a la orquesta.
Barenboim explica el contenido esencial del proyecto con conceptos muy precisos. Los pueblos palestino e israelí están inextricablemente unidos en la misma faja de territorio. En ese sentido su conflicto se diferencia de todos los demás, y no tiene una solución militar. Hay que despertar entre unos y otros, palestinos e israelíes, el deseo de comenzar a pensar de una manera nueva. Hoy la ignorancia sobre el otro es simétrica. Hay que suscitar por ambas partes la curiosidad sobre la racionalidad y el sentimiento del otro, para que cada uno no se encierre en su relato, con su lógica propia. Antes en esa misma tierra vivían unos y otros. ¿Por qué ahora, cuando nos deshicimos de las fuerzas extranjeras, no puede seguir siendo así? Los israelíes deben reconocer los sufrimientos de los palestinos en un territorio ocupado, los palestinos deben reconocer los sufrimientos de los judíos durante tantos años. La idea es compartir ese pequeño pedazo de tierra. Es un concepto simple: lo que sea bueno para los israelíes debe ser bueno para los palestinos, y recíprocamente. Pero el peso de las ideas preconcebidas impide su plasmación.
En ese sentido –prosiguió– los jóvenes músicos de distintas nacionalidades, árabes, judíos y andaluces que componen la orquesta están en veinte o treinta años adelantados a su tiempo. La forma en que ellos piensan, actúan, hacen música juntos y comparten la vida hoy, es lo que deberá prevalecer en un futuro. Un futuro de hermandad, de comprensión profunda del otro. Estoy orgulloso de estos jóvenes músicos, que en su vida común demuestran su apertura de espíritu. No se trata de suavizar los aspectos conflictivos (dijo en respuesta a otra pregunta) sino de llegar hasta el fondo y comprender cabalmente las vivencias del otro. Podemos hacerlo desde ahora. Sin sobreestimar la importancia de nuestro proyecto, pero podemos asegurar que para los 500 a 600 músicos que pasaron por la orquesta en estos años, el nivel de odio se redujo a cero. ¿Cómo sienten los músicos de la orquesta? Al trabajar juntos en la música, entienden en forma muy profunda la condición humana. Ven la integración de los pueblos con el mismo sentido en que hacen música. Entienden el mundo a través de la música. Se ven el uno al otro en estilo contrapuntístico. Eso es posible sólo a través de la música.
Marian, la viuda de Saïd, destacó a esta altura (en inglés) la importancia de la educación y de los intercambios culturales entre recíprocos, y además de los diversos pueblos árabes entre ellos. Barenboim afirmó que ella goza de autoridad en el mundo árabe, como acontecía con su marido.
Culminación en Ramalá
El director señaló el papel que debiera jugar Europa en este proceso, en particular España y Alemania, y que no desempeña por falta de visión. Sobre todo en materia de inversiones en cultura y educación. El 85% del pueblo palestino tiene menos de 35 años. Destacó sí, el papel positivo desplegado, antes y ahora, por el gobierno de Andalucía, fiel a sus tradiciones de convivencia.
La gira culmina el 21 de agosto en Ramalá. Dice Barenboim que es un acto simbólico con la sociedad civil palestina. Hay gente que no está contenta, ni en Ramalá ni en Israel. El gobierno español dotó de pasaportes diplomáticos a todos los integrantes de la orquesta, para obviar dificultades. Vamos al centro del conflicto, más complejo imposible. Es un acto de solidaridad humana. *
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