EN CINEMATECA 18 SE ESTRENA HOY EL FILME IRANI "EL SILENCIO", DEL REALIZADOR MOHSEN MAKHMALBAF

El mundo como un fenómeno estético

Esta segunda situación sonora sólo se diferencia de la primera en que no llevan en sí un fin estético sino económico: es el dueño de la casa que busca cobrar un alquiler retrasado. El motivo musical reaparece en varias ocasiones (incluso gran parte de esta obra musical) pero a través de distintos soportes de ejecución: unas veces instrumentos musicales, otras herramientas de trabajo cotidiano.

Jarshid es un niño ciego de 10 años de edad, vive con su madre en una humilde casa de la que están por desalojarlos y trabaja como afinador del taller de un fabricante de instrumentos, un luthier. Cada día, una amiga del niño lo acompaña hasta su lugar de trabajo; ella es la mirada sólo óptica del niño, aquello de lo que carece, ya que éste reconstruye su visión de otra manera.

La riqueza de la película reside en su manera de mostrar poéticamente el acontecer diario de un ser particular en un lugar específico. Aquí no hay una progresión dramática clásica, sino que del principio al fin se muestra una sucesión de pequeñas acciones que se independizan unas de otras y que no hacen otra cosa que presentar actos de la vida del trabajo y del esfuerzo.

El filme se propone reconsiderar el mundo como fenómeno estético, a partir de los sonidos de un niño. Guiado por su joven acompañante, el pequeño Jarshid se pierde en una multitud por seguir una bella melodía de algún músico ambulante. Retienen aquellos sonidos que lo configuran como ser humano: los de su trabajo como afinador, los de la calle con las voces de la gente, los de melodías que lo atraen donde vaya, los del agua del lago, los de animales y los sonidos del silencio. Gracias al silencio que el personaje se impone a través de algodones en los oídos o directamente con sus dedos, puede evocar todos los sonidos que han encontrado eco en él. Por eso el silencio no se presenta como contrario al sonido, como un vacío, sino que es un medio de evocación mediante el cual el niño halla reminiscencias de sonidos ausentes. Desde su composición formal, poética e ideológica, el filme se convierte en una proclama en favor de lo auditivo sobre lo meramente visual, la invitación a repensar el uso del sonido en el cine para que no se lo relegue a un pobre segundo puesto.

De ahí que la opción por Beethoven no sea casual. Debido a su paulatina sordera, el músico alemán no hacía sino recordar y evocar los sonidos ausentes que eran realmente importantes para la composición de sus obras. Igual que Jarshid cuando retiene las melodías cotidianas de la naturaleza por no poder acceder a ellas visualmente, Beethoven hacía de su silencio interno un modo de acercamiento a sonidos intangibles. Como el niño del filme hace de los sonidos percibidos una forma de recomponer el mundo visual perdido. Otro filme mayor del director Makhmalfaf (el de Gabbeh y Salaam cinema), y otro descubrimiento del cine iraní, en este caso protagonizado por Tahmineh Normatova y Nadereh Abdelahyeva.

La película obtuvo importantes galardones, entre ellos, el premio CinemAvvenire, mención especial Sergio Trasatti y medalla de oro de la Presidencia del Senado Italiano en el Festival de Venecia 1998. *

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