Interrogatorio en Elsinore

En el prólogo a la edición de esta obra, estrenada en 1983 (Ministerio de Educación y Cultura, Instituto Nacional del Libro, 1991) Ruben Castillo escribió que el autor con esta y otras obras «…en el período de la dictadura realizó un teatro caracterizado por la significación de la entrelínea…»; aún encuentra Castillo que la obra tiene un «plano de lectura» referido al autoritarismo.

Un inquisidor medieval, para mejor contrahecho, que exige a un preso, «submarino» mediante, nombres de «conspiradores», era fácilmente asociado en 1983 con la rutina de la «máquina»; pero como ocurrió con «Paternoster» de Jacobo Langsner, hoy, a 22 años del estreno, la referencia a las torturas y al autoritarismo resulta muy tenue. Faltas de ideología y de la referencia inquietante de una dictadura fundada en el terror, ambas piezas perdieron peso y parecieran desvanecerse en el aire (no ocurre lo mismo, por su densidad conceptual, con «El señor Galíndez» de Eduardo Pavlovsky). Es notorio que «Interrogatorio en Elsinore», quizás demasiado satisfecha de su mensaje clandestino, ensambló muy mal la historia del interrogador y su víctima con la de Hamlet, príncipe de Dinamarca; quizás el fin fue que se ensamblaran mal, y que la detonación alumbrara al mensaje. No obstante, el supuesto mensaje no va mucho más allá de una noticia de lo que todos sabían, tanto en 1983 como ahora; y por otra parte, para apreciar a la pieza como fue concebida y estrenada en 1983 nos faltan las circunstancias históricas.

El ingenioso y artesanal Leonel Dárdano, al frente del teatro Eslabón de Canelones, se ha propuesto una versión donde agregados «artísticos» deberían compensar la endeblez de la trama. Con una puesta en escena que recuerda a la inolvidable «Un cuervo en la madrugada», de Carlos Maggi, Dárdano transforma al «Interrogatorio en Elsinore» en una especie de ópera o ballet, que incluye títeres que no lo son del todo, canto, coros, luces magistrales y vestuario brillante. Nada de eso es teatro, sino plástica y música; pero además los destellos imaginativos de Dárdano se agotan y pronto queda al descubierto la escritura, tan verbosa como desvalida, que no va a ninguna parte. No hay en «Interrogatorio en Elsinore» una conclusión; pero, dados los orígenes de la obra, no era razonable que la hubiera. *

 

INTERROGATORIO EN ELSINORE, de Carlos Manuel Varela, por teatro Eslabón, con Carlos Sorriba, Nelson Castillo, Soraya Olivera, Nancy Degiovanangelo, Federico Rodríguez, Laura Córdoba, Patricia Pereira, Rodrigo Sugo, Martín Morales, Matías Rodríguez, Jorge Gallero y Andrea Gonzatto. Música de Alfredo Fernández, iluminación de Oscar Correa, vestuario de Elisa Tabárez, Lucía Delbracio y Elisa Uriarte, escenografía de Oscar Correa y Leonel Dárdano, dirección general de Leonel Dárdano. Estreno del 29 de junio, teatro El Galpón, Sala Atahualpa.

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