Tiene la palabra

Carta abierta al director de Tránsito y Transporte de la IMM, Felipe Martín

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Nos dirigimos a Ud. para plantearle la preocupación existente entre los vecinos, comerciantes, Hospital Maciel, Zona de Plaza Independencia y adyacencias por el proyecto de modificación de los trayectos que realizan las empresas de transporte en dicha zona.

Los que vivimos y trabajamos hace años en la Ciudad Vieja, recordamos un intento de llevar a cabo algo similar, con nefastos resultados para todos los involucrados.

Ante esta experiencia vivida, es que queremos hacerle llegar nuestras inquietudes para que sean evaluadas por quien Ud. considere pertinente, a saber:

Costo Social; como es de su conocimiento estos recorridos son los que llegan desde diferentes zonas, siendo su trayecto ya muy extenso, y al cual hay que agregarle el tiempo de trasbordo, castigando así al trabajador. En la esquina del Hospital Maciel descienden más de 600 personas diariamente en busca de un número para la atención médica, y ese contingente humano llega en horas de la madrugada (usuarios sin recursos, como para poder costearse otro tipo de transporte) como así también llegan otros para ser atendidos, retirar medicamentos, etc, en diferentes horarios. También médicos, enfermeras, personal en general y acompañantes de los internados en dicho nosocomio.

Los mismos tienen que sufrir diariamente no sólo las inclemencias del tiempo sino también por los asaltos en la calle, los cuales suceden a menos de media cuadra del hospital donde descienden del ómnibus. Ahora, con el nuevo proyecto, tendrán que atravesar un trayecto más largo, lo cual va a incrementar el número de delitos, ya que estarán mayormente expuestos. Y a la vez, la pérdida de tiempo que va a ocasionar el mismo, va a hacer peligrar el ingreso económico del personal, ya que el llegar tarde hoy, les implica una sanción muy severa.

Los menores y escolares, los cuales hasta ahora son acompañados por un mayor hasta la parada de ómnibus, con el nuevo proyecto podrán tener grandes dificultades en lo que hace a su seguridad personal, para llegar al destino. El retiro de los ómnibus de zonas comerciales, como la calle Colón, donde existen decenas de comercios, con cientos de empleados, pone en riesgo dichas fuentes laborales.

Consideramos que se debería tener en cuenta lo importante que es conservarlas en un momento tan difícil para los trabajadores y también para los comerciantes, que están apostando nuevamente al país, abriendo nuevos comercios. Conclusión: Las Zonas Comerciales podrían desaparecer o verse gravemente afectadas, con el consiguiente perjuicio a cientos de empleados y empresarios, cuando una de las políticas socioeconómicas del Gobierno es la de generar fuentes de trabajo y no la de perderlas. En este momento en el cual existe un Plan de Emergencia Social, que pretende proteger el más necesitado, este proyecto se contradice por perjudicar directamente a este nivel de población.

La Ciudad Vieja es un centro neurálgico de Montevideo, hacia donde llegan miles de personas diariamente, existiendo allí, ministerios, juzgados, puerto, bancos, Registro Civil, Hospital Maciel, iglesias, Mercado del Puerto, Comercios, etc.

Entendemos que las empresas de transporte tengan que buscar una solución para modificar la cantidad de entradas a la Zona, pero, sacar el 60% de los recorridos de las mismas, creemos que no es el camino adecuado, como así tampoco, que en beneficio de éstas, se perjudique a la población, al comercio establecido, Plaza Independencia, etc.

Racionalizar las entradas de las diferentes líneas, y que las mismas ingresen a la Ciudad Vieja por la Calle Cerrito hasta Lindolfo Cuestas, volviendo por la calle 25 de Mayo y retomando Colón como se realiza actualmente, difiriendo los tiempos entre las mismas líneas. De esta manera no existiría el trasbordo. La Plaza Independencia mantendría el nivel acorde a lo que fue realizada. El Hospital Maciel tendría una parada de ómnibus en la puerta, no existiendo problemas de seguridad y demás. La calle Colón no perdería su carácter comercial, como hasta ahora. Las empresas de ómnibus reducirían en forma muy importante la entrada.

Para concluir, recordamos a Ud. las palabras siguientes pronunciadas: «Lo más importante es la opinión de los usuarios y a ellos nos debemos…». Con las cuales estamos totalmente de acuerdo, y agregamos: el transporte debe estar al servicio de la gente, y no la gente al servicio del transporte.

VECINOS DE CIUDAD VIEJA

 

A la opinión pública, medios de comunicación y dirigencia del Casmu Nº 2

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por la presente deseamos expresar nuestro agradecimiento al personal médico, técnico y de servicio del Sanatorio Casmu Nº 2, piso 2 sector B por su cordialidad ante la mayoría de nuestras necesidades mientras duró nuestra internación entre el 26 de mayo y el 7 de junio del corriente año. No obstante, sentimos la necesidad de expresar algunas interrogantes, asombro y temor ante la Dirección de la Institución que surgen a raíz de nuestra experiencia y atribuimos a los que entendemos como una aparente falta de coordinación que parecería imperar en la Institución.

Nuestros padecimientos se acrecentaron ante ciertos percances que creemos evitables y deseamos se tomen en cuenta para evitarlos a otros pacientes.

El día 26 de mayo, permanecimos 12 horas en urgencia esperando ser ingresados a internación. De allí se nos trasladó a la habitación (nos enteramos que la misma había estado libre la mayor parte de nuestra espera). A las 9.30 del día 27 se nos condujo a Impasa para realizarnos una tomografía, pues el tomógrafo del Casmu estaba roto. No entendemos la hora del traslado ni las casi 3 horas de espera en Impasa. Nuestra intervención se realizará cuatro días más tarde. Cuando el día 31 se nos condujo al block quirúrgico, el ascensor para movilizar a los internados estaba roto. Continuó descompuesto y todos los pacientes fuimos trasladados ese día a la mesa de operaciones en el único ascensor disponible: el general, de uso público. ¿Por qué esta exposición de una situación de riesgo para un operado? En nuestro caso, a las 48 horas de la intervención, comenzamos a tener fiebre, y cuando se nos realizó la curación teníamos unos cuantos puntos infectados. ¿Casualidad?

El día 2 de junio, luego de la operación y ante un muy fuerte ardor en el escroto, malestar que nada tenía que ver con el motivo de nuestra intervención, solicitamos atención médica. Se nos recetó un antimicótico de amplio espectro. Como nuestras molestias persistían, reiteramos nuestro pedido de que nos viera un dermatólogo. Se nos informó que el médico externo dispone de un plazo de 24 horas luego de recibir el pedido.

En nuestro caso, la espera se triplicó y cuando finalmente nos examinó el especialista, dictaminó que no era de hongos sino quemaduras debidas a una consecuencia del acto quirúrgico.

¿Por qué estas innecesarias demoras que agregan padecimiento al paciente?

A la larga espera, se añade entonces una medicación inadecuada.

Deseamos que desinteligencias como las que sufrimos se corrijan, en bien de todos los asociados y de la propia institución, cuya imagen pierde credibilidad ante hechos como los ocurridos.

Atentamente:

CI: 818.492-5

CI: 902.486-3

CI: 368.332-3

 

Denunciemos siempr
e, y no sólo cuando se puede sacar tajada

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ante la situación generada en torno a la suspensión transitoria de los tratamientos de Radioterapia Oncológica en el Hospital Pereira Rossell y la reacción de distintos representantes de los partidos internacionales, habiendo presenciado el debate televisivo en el canal privado, entre los doctores Luis Gallo y Javier García, entre otras manifestaciones. Así como lo expuesto por el señor presidente de la República doctor Tabaré Vázquez.

En tanto mi profesión de médico, sin pretensión de conocer a fondo la especialidad, pero sí por el hecho de que un familiar mío muy allegado recibió atención oncológica entre los años 1995 y 2000 en el Instituto de Oncología. Así como atención mutual posteriormente al 2000, me tomo el permiso de puntualizar:

En el nivel público, si bien la atención fue muy buena, en cantidad de oportunidades reitero, entre los años 1995 y 2000, debí tomar contacto con encargados de servicio e integrantes de la dirección dada las dificultades en conseguir en tiempo y forma un medicamento (bloqueante hormonal) que es imprescindible para determinados tratamientos oncológicos. Medicamento éste muy costoso, por cierto. En una ocasión inclusive concurrí a un medio de prensa y a un canal privado de televisión a denunciar la falta de dicho medicamento. La periodista de este último medio me mencionó que ellos concurrían a recabar información y que los responsables del caso «negaban» que hubiesen problemas.

¿A qué apunto con todo esto? Es evidente que en esas instancias, a los medios y muy especialmente los señores políticos blancos y colorados no les preocupaba demasiado (¿les preocupaba?) el hecho de que se produjeran interrupciones en los tratamientos oncológicos, que llegaron a ser de 2, 3 y hasta 4 semanas: drogas como la mencionada (Goserelina) que debe administrarse cada 28 días exactamente.

Por otra parte, entre los años 2002 y 2003, ese familiar mío pasó a ser atendido en una conocida mutualista, donde en varias ocasiones pude constatar: exámenes importantes no solicitados (por lo costosos) y hechos estos en forma diferida y ante mis requerimientos. Lo mismo sucedió ante la reanudación del tratamiento oncológico en ese centro mutual, momento en el cual los especialistas eligieron una droga que según dichos colegas figuraba en Protocolos Terapéuticos de otros países, pero que casualmente costaba 20 veces menos casi que los otros medicamentos que yo tenía la información eran los realmente indicados. Lo grave fue que la droga mencionada y utilizada (Tamoxifeno) no dio resultados positivos, y recién entonces se cambió para una de esas mucho más caras.

Como ve, señor Director, en ese período de gobierno de coalición (y cabe acaso poner más énfasis en el sector público), también había dificultades muy serias en la correcta atención del paciente oncológico, como la hay y hubo en el caso de otros pacientes crónicos. Cosa que conozco bastante bien porque trabajo en un hospital público.

Los hechos demuestran con clara evidencia que los señores representantes de los partidos tradicionales, blancos y colorados, de entonces y de hoy, se manejan con pautas de reacción ante hechos como los mencionados utilizando esas mismas situaciones en la búsqueda de obtener un beneficio político. Es penoso porque no reparan en que estén de por medio cosas tan sensibles a la comunidad como la salud de la población.

Y no se trata de no denunciar situaciones irregulares, sino de hacerlo y haberlo hecho en todos los casos. No sólo cuando se pude sacar tajada.

Atentamente:

J.G.M. – CI: 1.172.883-5

 

Carta al Servicio de Salud de Asistencia Externa del MSP

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Días pasados nos tocó vivir una triste y dolorosa situación consecuencia de un desenlace esperado. El fallecimiento de la Sra. Rosa Corrales C.I: 568.025-5 era solo cuestión de tiempo, dicho pronóstico fue realizado por su médica tratante de Salud Pública (crónicos) quien diagnostica días antes y nos informó del triste desenlace. Hasta acá todo bien normal si se quiere, lo que no fue normal es lo que sigue. Producido el fallecimiento el día 10 de junio a las 19.20 hs. me comuniqué con el 105 de Salud Pública solicitando se constatara el fallecimiento donde se me informó que estaban saturados de llamadas y que iban a demorar. Luego de esto me comunico con la empresa que realizaría el sepelio (Bordino del Cerro) a quienes le comuniqué la situación, me toman los datos de la Sra. pidiéndome me presentara en la empresa o los llamara cuando tuviera la constancia de fallecimiento.

Y aquí comenzó la espera del médico certificador, 8, 9, 10 de la noche y nada, tenemos la suerte de contar con vecinos de aquellos, de los de antes, quienes demostraron su valía como tales, personas todas ellas mayores de 50, 60 y 70 años. Estas vecinas y vecinos fueron quienes nos acompañaron y contuvieron durante la espera del médico certificador en especial a mi madre, de quien era familiar directa la Sra. fallecida.

A la hora 22 de ese día reclamo al 105 y la respuesta es, su solicitud está tomada pero estamos saturados y va a demorar. 22.30 me llama la empresa fúnebre queriendo saber qué había pasado y les comuniqué de la situación quedando en llamarlos cuando tuviera la constancia. 23 hs: reclamo con igual respuesta, la operadora se enoja y me corta la llamada. 24 hs. igual respuesta, minutos después vuelve a llamar la empresa fúnebre queriendo saber algo.

A la 1 de la mañana del día 11 reclama mi padre y nada, tomamos entonces la decisión de llamar al 911 presentándose próximo a la 1.30, les expliqué la situación y me respondieron que no podían hacer nada que llamara al 105. Les expliqué el por qué los llamábamos tenemos una persona fallecida hace 6 hs. y nadie hace nada, nadie nos da una mano, entonces radiaron a la base solicitando apuraran al 105, luego de lo cual nos solicitaron los datos de la persona fallecida y sin descender del vehículo nos preguntaron donde se encontraba esta persona, en qué posición estaba y para que lado estaba mirando no aceptando pasar a verla y comprobar retirándose luego.

Volvimos a llamar a las 2 de la mañana con igual respuesta, también lo hizo la empresa fúnebre a pedido mío, finalmente llamamos nuevamente a la hora 3.10 donde se nos comunicó que salían para el lugar. El móvil llegó a la hora 3.40 del día 11; 8 horas y media después de solicitada la constatación del fallecimiento. Cuando la Dra. procedía a constatar el deceso, tocó a la paciente preguntando a qué hora había fallecido la Sra., a lo que respondimos 19.20 de ayer limitándose con asombro a llenar la constancia de fallecimiento en la cual se puede leer claramente: H Recibido 3.17 H de Salida 3.18. Se constata fallecimiento 3.41.

Quién es responsable, quién se hace cargo, suerte tuvimos de contar con vecinos incondicionales que mostraron su valía acompañándonos, conteniendo y confortando a mi madre.

¿Esto estuvo bien? Es justo que además de estar un día entero viendo agonizar un ser querido nos hagan pasar 8 horas y media con el cuerpo con la sola respuesta de «estamos saturados». Nosotros vivimos en el Cerro en la calle Portugal entre Ecuador y Holanda a 12 cuadras del Centro Coordinador del Cerro y a 2 cuadras de la calle Grecia, principal arteria.

¿Ustedes creen que 8 horas y media está bien?, quienes nos acompañaron pueden atestiguar la hora de su fallecimiento, alguien se tiene
que hacer responsable.

MARIO BORTOLOTTI – C.I: 1.956.805-7

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje