HOY Y MAÑANA LA BANDA CATUPECU MACHU PRESENTA "EL NUMERO IMPERFECTO" EN NUESTRO PAIS

El contramundo de la imperfección

Desde sus comienzos (a mediados de 1994) la banda integrada por Fernando Ruiz Díaz (guitarra y voz), Gabriel Ruiz Díaz (bajo y coros), Miguel «Abril» Sosa (batería y percusión) y el recién llegado «Macabre» (teclados) siempre se preocupó por no dejar al azar (y se subraya en vivo) ningún detalle: vestuario, escenografía, luces o sonido, no hay rubro que se escape de sus manos. Catupecu es una banda que siempre supo mestizarse en sí misma hasta conformar una especie de androide que combina una estética roquera glamorosa con un sentido costado popular.

«Somos muy cuidadosos en la estética de la banda, desde el sonido, la escenografía hasta lo que nos ponemos. Hay un pedal por ejemplo que lo uso para un solo tema, y es que me gusta experimentar y lograr un buen sonido. Nuestra actitud más que nada se basa en una búsqueda musical continua. Esto también ayuda a que cada quien se identifique con Catupecu como más le guste.

A nuestros recitales va desde el más punk hasta el más melódico, gente joven o grande, es muy disímil. Intentamos lograr un lenguaje universal» afirmó Fernando Ruiz Díaz.

El momento de irrupción en la banda fue clave. En forma independiente, comenzaron a distribuir gratuitamente y entre sus desperdigados fans un «demo» titulado Lavatuto. Después de crear su propio sello discográfico (Mueve) comenzaron a redactar la leyenda con Dale (1997), el polentoso alive A morir (1998), Cuentos decapitados (2000, sin dudas el disco que sacudió el tablero, con clásicos como «Y lo que quiero es que pises sin el suelo» o «Perfectos cromosomas») para clausurar una etapa con Cuadros dentro de cuadros (2002).

El panorama rocanrolero argentino siempre se mantiene en una constante con su particular «rock barrial» donde reinan Los Piojos o La Renga por ejemplo. Pero así como fue Soda en los ochenta o Divididos en los noventa, Catupecu pertenece a una nueva generación que no desecha el revisionismo antecesor del rock «argento» (imposible no pensar en Sumo y Pescado Rabioso) y zigzaguea en una permanente búsqueda de un sonido novedoso.

«El número imperfecto es como una etapa que se cierra y otra que se abre. Tiene algo de lo visceral de Dale, tiene la precisión de Cuentos decapitados y tiene mucho de la experimentación de lo que fue Cuadros dentro de cuadros. Ahonda mucho en la melodía. Esta presentación de todas formas va a tratar de ser muy personal.

Yo venía a Uruguay en mi niñez a tocar con mi padre y tengo recuerdos muy gratos. Vamos a presentar básicamente el nuevo disco y a repasar toda nuestra discografía. Hace mucho que no veníamos. Había ganas de un reencuentro con los uruguayos» declaró finalmente el vocalista de la banda.

Esta noche entonces, que hable la música. Y para no dejar espacio a dudas, nada mejor que disfrutar a Catupecu, en carne propia. *

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