Saramago reconstruye su amistad con Cuba

El escritor portugués José Saramago terminó en La Habana de reconstruir su amistad crítica con Cuba, a la vez que reivindicó su «ateísmo convicto» y su derecho a opinar sobre lo que conoce. Con la presentación pública de su novela «El evangelio según Jesucristo», el Premio Nobel de Literatura 1998 puso los últimos tornillos a su relación ideológica y política con el gobierno de Fidel Castro, dañada en la primavera de 2003. Desde su llegada a La Habana por invitación del ministro de Cultura, Abel Prieto, Saramago se presentó con su desenvoltura habitual en la Universidad de La Habana y la Casa de las Américas, para hablar de su obra, y aclarar que sigue siendo «amigo» de la Cuba de Fidel Castro. «No estoy de acuerdo con lo que ha pasado en Cuba. Pero yo estoy en Cuba y el gobierno cubano no me ha dicho que me vaya», dijo Saramago en su primera presentación, en referencia la distancia tomada en el 2003 por el encarcelamiento de 75 disidentes y la ejecución, tras juicio sumario, de tres secuestradores de una embarcación. Agregó que «podemos estar en desacuerdo y lo decimos con franqueza y lealtad (…) pero siempre pensamos que el país es vuestro y tenéis el derecho de decidir», dijo el escritor, de conocida filiación comunista. *

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