"Zatoichi": un singular filme de Takeshi Kitano

Para el gran público este filme sobre un masajista ciego (samurai y timbero, para más datos) ubicado en el siglo XIX, puede impresionar como otro filme de artes marciales común y corriente. Sin embargo, detrás de esta propuesta (que en su momento obtuvo el León de Plata al Mejor Director en el Festival de Venecia 2003 y el Premio del Público en el Festival de Toronto) se encuentra Takeshi «Beat» Kitano, cineasta que ha generado una entusiasta corriente de culto que trasciende fronteras.

Un cinéfilo más conocedor del tema recordará títulos como Sonatina, El verano de Kikujiro, Violent cop y la emblemática Flores de fuego que lanzó a Kitano a la fama internacional aunque, en su país ya era ampliamente conocido como una suerte de hombre orquesta (conductor televisivo, humorista, escritor y músico, además de director cinematográfico).

En este caso, el director de Dolls la emprende   por encargo   con una popular «leyenda» nipona sobre un hábil esgrimista ciego que, a partir de la década del 60, generó una veintena de filmes y más de cien capítulos televisivos interpretados por el actor Shintaru Katsu. Su personalísima visión del tema, por supuesto, resulta transgresora y va más allá del uso de la violencia como herramienta estética al mezclar elementos que hacen al cine musical (¡!) con el humor delirante de los Tres Chiflados, aunque parezca increíble.

Es que Zatoichi (El ciego Ichi) no se agota en un argumento que enfrenta a bandas rivales mientras unas supuestas geishas buscan venganza por el exterminio de su familia sino que, a partir de esta idea central, el ejercicio fílmico que imprime Kitano se expande desde el claro homenaje (Coppola, Kurosawa y, probablemente, al largometraje Yojimbo interpretado por Toshiro Mifune) hasta una despreocupada propuesta lúdica que no pide permiso a los clisés del género.

Intentar definir al justiciero Zatoichi   entonces   resulta complejo. Alguna crítica ya ha señalado que puede hablarse de un híbrido posmoderno donde, bajo el ícono de un espadachín no vidente que desarrolla una invencible técnica marcial, se encuentra una diferenciada concepción antiheroica; una mezcla del espíritu del comic e, incluso, del western spaghetti. Todo es posible. Kitano maneja la leyenda con desenfado y hasta se permite el lujo de bromear con el tradicional carácter de este tipo de largometrajes de acción.

En definitiva, el estilo kitanesco de la película se hace evidente incluso en los momentos más caóticos (o en los más violentos, donde algunas escenas alcanzan picos de notable estilización como la del combate bajo la lluvia). A modo de resumen podríamos decir que la propuesta (¿una humorada sangrienta, un divertimento épico, un musical marcial?) acumula, desprejuiciadamente, espacios sangrientos que chocan con el anticlímax risueño de varias secuencias hasta cerrarse en un inesperado (y surrealista) número musical que rompe todos los moldes. Quien vaya desprevenido recibirá más de una sorpresa. Vale.

Zatoichi (Japón,2003). Dirigida por Takeshi Kitano. Guión: Takeshi Kitano sobre texto de Kan Shimozawa. Fotografía: Katsumi Yanagishima e Hitoshi Takawa. Música: Keichi Suzuki. Con Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michivo Oguso y Yui Natsukawa. *

GUSTAVO IRIBARNE

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