Por el camino de los trovadores
Pedro Guerra editó Bolsillos, su séptimo disco, cuando se cumplen diez años de la grabación de su primer álbum y lo presenta nuestro país y en Argentina
Hace diez años, Pedro Guerra nacido en Tenerife, aterrizó en Madrid. Viajaba desde las Islas Canarias con un buen puñado de canciones en la maleta, que ya cantaba desde los 16 años. Ese mismo año de 1994 recibió el Premio Ondas a la mejor canción del año por «Contamíname», que Víctor Manuel y Ana Belén convirtieron en éxito superlativo.
A finales de diciembre de 1994, Pedro Guerra grabó diecisiete de sus canciones durante un concierto en directo que pasaron a formar parte de su primer disco: Golosinas. El público que asistió a la grabación se sabía las canciones de memoria y las cantó con él, como lo había hecho tantas veces en clubes como el madrileño Libertad 8. No fue un mal año el de 1994 para Pedro Guerra, que encabezó una nueva generación de cantautores que se atrevieron a reclamar un lugar propio difuminado durante muchos años.
Hoy, diez años después de sus comienzos, Pedro Guerra aparece con Bolsillos el séptimo disco de una carrera que ha situado al cantautor canario como una de las referencias indispensables de la música española en el cambio de siglo. Este nuevo disco contiene catorce canciones compuestas, cantadas, arregladas, programadas y producidas por Pedro Guerra en su madrileño Estudio del Piso de Abajo. Junto a él, en algunas canciones del álbum han participado los músicos Vicente Climent (batería), Marcelo Fuentes (bajo), Osvi Greco (guitarra), Rodney D’Assis (percusión), Joan Albert Amargós y Kitflus (arreglos), Andreas Prittwitz (clarinete), Cuco Pérez (acordeón).
Sus influencias se puede rastrear en Ray Loriga, el folclore canario, versos de diferentes artistas (Luis Llach, Bob Dylan, Caetano Veloso, Páez, Bob Marley, Jacques Brel, Eduardo Falú, Silvio Rodríguez), la telebasura, las tendencias, las miserias de la cultura occidental, la represión franquista, el consumismo insolidario, la generación cómoda… Es la mirada comprometida de Pedro Guerra sobre lo que pasa a nuestro alrededor y que se niega a permanecer en un silencio cómplice. Musicalmente, Bolsillos es un disco variado que recorre estilos. Algunas canciones tienen aquella intimidad tranquila de sus primeros tiempos, mientras otras buscan ritmos más vivos. Sí ha cambiado la posición de Pedro Guerra a la hora de componer. Su actitud actual está más cerca del cronista que canta lo que ve, lo que pasa, en lugar de enseñarse desde dentro. *
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