Tiene la palabra

Para dejar de fumar

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens:

* Como ex fumador, con mi salud severamente afectada por esta adicción, me tomé la libertad de escribir las reflexiones que adjunto sobre las medidas adoptadas por el gobierno.

Voy a comenzar por presentarme: nací en 1959, comencé a fumar en 1976, me afilié al PS en 1984, y dejé de fumar en 2003.

Entre 1988 y 1996 sufrí cuatro neumotórax espontáneos, y dejé de fumar en todas y cada una de estas oportunidades, pero la abstención me duraba poco, unos tres meses en promedio (la última no más de 15 días).

Desde 1996 fui plenamente consciente de la necesidad urgente de dejar de fumar, pero me resultó muy difícil: al contrario de lo que sucede con otras drogas, incluyendo el alcohol, no existen muchas instituciones de autoayuda para fumadores (existe alguna, pero de difícil acceso en el Interior), y no existían programas accesibles de cesación.

Actualmente, tengo enfisema, EPOC, asma, bronquitis crónica, y una capacidad respiratoria poco superior al 30%. Mi calidad de vida, a los 46 años, se ha visto seriamente limitada. Los peores días no puedo siquiera bañarme sin ayuda, por lo que estoy afectando además la calidad de vida de quienes me rodean. Agradezco a Dios que aún puedo trabajar, gracias al poco esfuerzo físico que exige mi empleo.

Por eso, habiendo militado tantos años para que hoy tuviéramos este Gobierno, me siento tremendamente satisfecho de que el mismo haya asumido una lucha seria contra el tabaquismo. Estoy convencido de que el mismo tiene no sólo la facultad, sino también la obligación ética de hacerlo. Además, está dando cumplimiento a convenios internacionales en la materia suscritos por Gobiernos anteriores.

Me felicito por lo tanto de que mi militancia y mi voto hayan contribuido para que tengamos en la actualidad un Gobierno que se tome el tema en serio.

Sin embargo, todo esto no me impide marcar algún matiz, alguna diferencia, con las medidas concretas anunciadas.

En primer lugar, no creo en las prohibiciones. Cuando fumaba, las prohibiciones sólo me llevaban a enfrentarme con quien prohibía… aún si se tratara de mi propia conciencia. Tampoco me afectaban los aumentos de precio; era un adicto, y había otras cosas que podría sacrificar antes que el cigarrillo. En el peor de los casos, fumaría cigarrillos de contrabando, pero no dejaba de fumar.

Cuando la izquierda trata otros temas, adopta criterios o estrategias anti-represivas, como en el caso de la delincuencia juvenil, donde se opone a la reducción de la edad para la imputabilidad. La izquierda apunta a cambios sociales estructurales que permitan reducir la delincuencia.

Con todo respeto, creo que el Gobierno se contradice al aplicar en el caso del tabaquismo una estrategia opuesta, es decir, represiva y prohibicionista.

Mientras fumé, no hubo prohibición que valiera, incluyendo la de médicos, familiares, amigos, el creciente deterioro de mi salud, y hasta mi propia conciencia.

Los dos grandes dramas de mi vida fueron haber comenzado a fumar… y dejar de hacerlo. Comenzar fue fácil; la publicidad y los valores de la época me hacían pensar que sería más «hombre», «exitoso», «importante», no sé qué, si fumaba.

Difícil fue dejar de fumar; lo logré gracias a un programa al que no se accede en todas las IAMC, porque no es obligatorio, y a un medicamento que no forma parte del vademécum de las IAMC, y que es bastante caro (bupoprion).

Por lo tanto, creo que el énfasis debe ponerse en estos dos puntos críticos: por un lado, la prohibición absoluta, en todos los medios, a toda hora, de toda forma de publicidad de cigarrillos y similares, para evitar que haya nuevos fumadores. Los únicos lugares donde podría aceptarse serían los comercios en que se venden cigarrillos. Esto debe acompañarse con educación, especialmente a los más jóvenes.

Por eso creo demasiado tímidas las medidas adoptadas en este sentido. Los venenos no pueden publicitarse… y punto. Publicidad cero, a toda hora, en todos los medios.

Por otro lado, deben ser obligatorios los programas de cesación. Deben ser incluidos en forma obligatoria entre los servicios que deben prestar las IAMC y el MSP, y en este último caso, gratuitos para todos los fumadores. Además, deben incluirse los medicamentos que contengan bupoprion en el vademécum de las IAMC y el MSP.

En este sentido, que entiendo el más importante, ya que fue el que más incidió en que me tomara tanto tiempo dejar de fumar, simplemente no se adoptó ninguna medida.

Las prohibiciones no llevan a nada, y sólo expresan una actitud de intolerancia hacia personas discapacitadas (los fumadores padecen una enfermedad, el tabaquismo, y por ser la nicotina más adictiva que la cocaína y la heroína, han perdido la capacidad de elegir libremente entre fumar y no fumar). Por eso las normas al respecto deben ser un poco más flexibles que las propuestas; está bien prohibir fumar en una oficina pública o en un shopping, pero las medidas con respecto a bares y restaurantes son exageradas, y no creo que puedan arrojar resultados positivos.

El incremento en los precios de los cigarrillos no impide, ni a corto ni a largo plazo, que los fumadores sigan fumando, ni que se generen nuevos fumadores. Parece más aconsejable hacer justamente lo contrario, reducir su precio, para (al menos) desestimular el contrabando (recordemos que los cigarrillos más baratos de contrabando son de muy mala calidad).

Por último, y precisamente debido a esto último, deberían establecerse además normas y controles de calidad sobre la producción de cigarrillos y similares, con el objetivo de reducir en todo lo posible la cantidad de sustancias tóxicas que contienen los mismos, aspecto sobre el que tampoco se adoptó ninguna medida.

Esta opinión será compartible o no, y puede tener falencias técnicas o teóricas, pero es la de alguien que sufre en grado extremo los daños provocados por el tabaquismo, aún dos años después de la cesación.

PABLO GUINOVART – [[email protected]]

 

No se debe gravar al capital; sí las ganancias

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En los últimos tiempos de la pasada campaña electoral y con el advenimiento de las nuevas

autoridades, se ha ido proclamando el concepto «que pague más quien más tiene». Creo que se ha ido modificando lentamente el sentido que tenía en un principio que era: «Que pague más el que gane más». Concepto este último más acorde con las ideas del ministro de Economía, de ir eliminando impuestos poco retiduables e ir instrumentando el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas.

Pienso de todas formas, que el Impuesto al Patrimonio no ayuda al concepto de las «inversiones productivas». Cualquier gran inversor, empresario, industrial etc., tiene que tener en cuenta en el momento que deba modernizar su industria o encarar la compra de

equipos o maquinarias, modernizar su flota de transportes, o simplemente invertir para obtener mayor productividad, si le resultara conveniente o no agrandar su patrimonio. Tiene dos alternativas: Lo hace a través de Sociedades Anónimas para luego maquillar balances, o inventar acreedores o cualquier otro truco contable, o mantiene su parque envejecido, llámense camiones o maquinarias para que no figure en su activo. O se minimice.

Si existe el Impuesto a la Renta a la Persona Física es conveniente que no exista el Impuesto

al Patrimonio. Que la gente no coloque sus bienes en Sociedades fantasmas. Que tengan todo el patrimonio que puedan tener y que no esté gravado
. En una sociedad capitalista, como la nuestra, no se debe gravar al capital. Sí, y bien gravado a las ganancias.

Hay profesionales, que su capital es su profesión y ganan fortunas. Y hay gente que poseen un patrimonio importante, y que no pueden tener la renta suficiente de ese patrimonio como para vivir decentemente.

Vivimos en una sociedad capitalista, pero perversa. Las leyes del juego no son siempre muy estables.

Por lo tanto no se debe agitar cucos que no son redituables y establecer reglas bien claras desde todos los ámbitos que nos movemos.

Sin otro particular, lo saludo a Ud. y le agradezco la posibilidad que nos brinda de poder opinar en los asuntos que nos son tan caros.

ROBERTO M.  – CI: 678.734-7

 

Sobre una solicitud de visa negada por EEUU

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Agradezco la publicación de los hechos que a continuación detallo:

El día 12 de mayo de este año, mi madre, la señora Lilia Cardoso, de 74 años de edad, tuvo una entrevista con un señor cuya firma es imposible decodificar y que no pone contrafirma, a los efectos de tramitar visa de turista para ingresar como tal a los Estados Unidos de América.

Mi mamá trabajó toda su vida para darnos a mi hermana y a mí un futuro mejor; procedente de un hogar humilde no pudo atesorar propiedades ni grandes ingresos, pero sí atesoró una familia que la ama. Hijas y nietos dispuestos a hacerle todos los gustos en estos años que le quedan.

Deseaba volver a los Estados Unidos, e inocentemente, como quien no tiene nada que esconder se presentó a la entrevista.

En el formulario que sacamos por internet no establece como requisito excluyente que tenga propiedades ni cuenta bancaria, sólo lo menciona como indicador facilitador, pero sí dice que si alguien le costea los gastos envíe una carta, y así hice, pues era yo quien le pagaba todo y para ello estuve guardando dinero mensualmente mucho tiempo. También adjunté mi título de propiedad y recibos de sueldo. Nada de esto valió; ni su edad, ni el hecho de que ya había ido y vuelto en tiempo y forma, ni que tuviera familia aquí, etc. Le negaron la visa aduciendo que no demostraba fehacientemente tener lazos afectivos que la unieran a este nuestro hermoso y sí democrático país.

Deseo decirle señor, a quien le adjunto la nota con su firma, que mi mamá tiene quien la ama y a quien amar, aquí, en Uruguay, y que usted no tiene derecho a poner en duda su palabra. Quizás para los del norte es fácil pensar en regalar un viaje, nosotros por más bien que trabajemos debemos renunciar a otras cosas para poder hacerlo y más aún para asegurarle a una adulta mayor todas las comodidades.

Usted hizo sufrir a mi mamá, se disgustó mucho, ¿tendrá usted una mamá que le haya cuidado y amado como lo hizo la mía con hijas y nietos? No podía entender su decisión. Por suerte nos tienen a nosotros que raudamente le hicimos nuevos planes y otra vez está sonriendo.

Nuestro país ha acogido permanentemente y solidariamente a quienes han venido a refugiarse por razones económicas, políticas y sociales y nosotros, los ciudadanos, siempre estamos dispuestos a ser solidarios, no tenemos un alto nivel de vida pero seguro tenemos mucho que enseñares a ustedes los del primer mundo.

Entre otras cosas a jugar claro, si no quieren permitir que personas como mi madre ingresen a su país díganlo explícitamente y no cobren previamente una visa que no otorgaron.

Atentamente

CRISTINA GONZALEZ CARDOSO – C.I: 1.398.946-3

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje