Historias de cronopios y famas a escena
La puesta en escena del CAE pretende que el humor y la poesía de Cortázar brille sobre el escenario de la Sala Atahualpa del Teatro El Galpón a partir de esta noche, con un elenco integrado por Pelusa Vidal, María Varela, Diego Rovira, Gabriel Hermano, Jimena Pérez y Pablo Grimoldi, con la dirección del propio Buscaglia.
El vestuario y los elementos escenográficos serán de Pilar González, las luces de Richard Sosa y la coreografía de Cristina Martínez.
Julio Cortázar (1914-1984), opinaba que «un escritor de verdad es aquel que tiende el arco a fondo mientras escribe y después lo cuelga de un clavo y se va a tomar vino con los amigos. La flecha ya anda por el aire y se clavará o no se clavará en el blanco».
Nació en Bruselas pero sus padres pronto se trasladaron a Buenos Aires. Estudió en la Escuela Normal de Profesores, fue profesor de Lengua y Literatura francesa en varios institutos de la provincia de Buenos Aires, y más tarde en la Universidad de Cuyo. En 1951 consiguió una beca para realizar estudios en París, y ya en esa ciudad pasó a ser traductor de la Unesco, trabajo que desempeñó hasta su jubilación. En 1981 se nacionalizó francés, como protesta ante la toma del poder de las diferentes juntas militares en Argentina. País en el que murió, poco después de la muerte de su tercera esposa, Carol Dunlop.
Cuenta Julio Cortázar: «Yo estaba sentado y de golpe vi. (aunque esto de ver no sé si hay que tomarlo en un sentido directamente sensorial o fue una visión de otro tipo, la visión que podés tener cuando cerrás los ojos o cuando evocás alguna cosa y la ves con la memoria) en el aire de la sala del teatro, vi flotar unos objetos cuyo color era verde, como si fueran globitos, globos verdes que se desplazaban en torno mío.
Pero, insisto, eso no era una cosa tangible, no era que yo los estuviera «viendo» tal cual. Aunque de alguna manera sí los estaba viendo. Y junto con la aparición de los objetos verdes, que parecían inflados como globitos o como sapos o algo así, vino la noción de que esos eran los cronopios. La palabra vino con la visión.» Cortázar para leer y ahora para ver, escuchar y sentir, en la sala Atahualpa de la institución galponera. *
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