El rock progresivo ha significado libertad
El tecladista británico Rick Wakeman, uno de los monstruos del rock progresivo en el mundo y ex integrante del grupo Yes, dijo en La Habana que ese tipo de música ha significado para él poder liberarse de los intereses comerciales. «Para mí el rock progresivo ha significado libertad. El músico toca lo que quiere tocar, no lo que le dice el ejecutivo o el comercial que haga», dijo Wakeman en conferencia de prensa previa a los tres conciertos que ofreció en la Cuba. Desenfadado, con mucho entusiasmo por estar en la nación caribeña, país que quería visitar desde hace veinte años Wakeman sedujo a su auditorio integrado casi a partes iguales por periodistas y músicos locales. «Los músicos progresivos, los músicos de jazz, quieren tener la libertad de decir lo que quieran decir», enfatizó el tecladista, nacido en 1948. La afirmación fue acogida con entusiasmo por el cubano Carlos Alfonso, director del grupo Síntesis, quien reconoció que la música de Wakeman ha sido siempre fuente de inspiración de su banda. «Me alegro mucho cuando habla de libertad en la música, porque es la forma más justa de clasificar este estilo, dijo Alfonso, quien dirige uno de los dos grupos de rock progresivo de Cuba. El otro es Arte Vivo.
Wakeman actuó este fin de semana en el teatro Karl Marx, el mayor de Cuba con capacidad para unas cinco mil personas, y estuvo acompañado por el grupo suizo Cross Fires y el británico New English Rock Ensemble. Su última actuación en La Habana fue anoche (sábado) en la Plaza Antimperialista José Martí, ubicada frente a la sede de la Sección de Intereses de Estados Unidos, ocasión en la que subió al escenario con la agrupación cubana Síntesis. Wakeman proviene de la música clásica y comenzó su carrera profesional en 1963, cuando se unió a Atlantic Blues, para integrar posteriormente el grupo Yes, con el que grabó Frágil y Close to the edge, ambos en 1972, los que lo lanzaron a la popularidad. Como solista tuvo grandes éxitos discográficos con trabajos como Las seis esposas de Enrique VIII (1973) y El rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda (1975). Señaló que piensa llevarse mucha música cubana y estudiarla, para cuando regrese a Cuba realizar presentaciones conjuntas con artistas locales. «Esta mezcla de dos culturas diferentes siempre da como resultado una tercera cosa distinta», apuntó. Interrogado por el editor de una publicación musical que quiso obsequiarle ron o puros cubanos, el músico dijo con un dejo de aflicción: «Desafortunadamente ya no tomo, ya no fumo, pero sí lo hacía. No se me permite hacerlo ya, pero muchas gracias de todas formas». Los conciertos de Wakeman en La Habana fueron grabados y serán presentados en un DVD con el título Hecho en Cuba, que se promocionará en Europa, informó el Instituto Cubano de la Música. *
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