Crímenes
El cómic ha evolucionado considerablemente desde sus orígenes, en los cuales era considerado un entretenimiento barato y trivial destinado exclusivamente a los niños.
Despreciado desde el punto de vista artístico, en muchos casos no eran los mejores creadores los que se dedicaban a esta expresión estética, innegablemente redituable a nivel económico pero carente de prestigio y reconocimiento profesional.
Contemporáneamente, el cómic es considerado una forma de expresión valiosa en cuanto a su capacidad para trasmitir ideas, tanto a nivel textual como gráfico.
Sin embargo, este cada vez más valorado lenguaje, un medio en pleno auge a nivel mundial y en el cual trabajan artistas cada vez más talentosos y reconocidos, sigue sin obtener el merecido reconocimiento en el Uruguay.
A pesar de que existe un considerable número de artistas que se dedica a esta actividad en nuestro medio, nuestro país sigue omiso en el reconocimiento profesional.
Son muy limitadas las posibilidades de éxito comercial, en un país cada vez cada vez más invadido por productos de fácil consumo y paupérrima calidad.
Por ese motivo, la opción de desarrollo profesional y artístico en el mundo del cómic uruguayo pasa – como de costumbre – por destacarse a nivel internacional, lo que pocos consiguen.
Por tal motivo, es particularmente plausible la edición de «Crímenes», por constituir un esfuerzo inusual en el Uruguay, de poner a la venta un producto de impecable factura, tanto a nivel artístico como de presentación. El trabajo está a cargo de destacados artistas del medio, quienes suelen publicar sus obras en el exterior.
Este libro que será presentado mañana, a las 20 horas, en el teatro «El Galpón» reúne cinco historias, algunas publicadas con anterioridad, que giran en torno a un mismo eje temático: el crimen en algunas de sus formas.
Un valioso prólogo, a cargo de Rodolfo Santullo, así como la introducción y el guión de cada historia, nos propone una aguda reflexión en torno al fenómeno del crimen, y más específicamente sobre la particular escala de valores que motiva el comportamiento delictivo.
De las cinco historias, cuatro fueron dibujadas por el destacado artista Ignacio Calero y una por el original y profundo Richard Ortiz, quien posee un manejo fluido tanto de la línea clara como del dibujo en detalle.
El estilo de guionar de Santullo es ágil, cinemático, con clara influencia de la novela negra americana de los años treinta o cuarenta, y se vincula perfectamente con los estilos de ambos dibujantes.
El dibujo de Calero evidencia el abrevar de diversas fuentes, como ser el cómic argentino con geniales exponentes del nivel del maestro uruguayo Alberto Breccia, su talentoso hijo Enrique o el gran Solano López, dibujante de la mítica serie de «El eternauta».
Su estilo es oscuro, pastoso, con un crudo manejo de los claroscuros, cargado de detalles por momentos y minimalista en otros, pero eficaz para dar vida a los marginales personajes que protagonizan estas historias.
El estilo de Ortiz es un contraste entre impenetrables sombras y vastos blancos, logrando un eficaz contraste que nos hace apreciar la acción en relieve.
Los guiones de Santullo son concisos, de diálogos breves y cortantes, reflejando un mundo de dientes apretados, de acción violenta y veloz, de emociones contenidas y apenas insinuadas. La obra está cargada de reflexiones filosóficas y morales implícitas y, a pesar de que las historias y los personajes son diferentes, se aprecia una unidad, como si todos los artistas fueran partes de una misma criatura.
La parte del diseño de la obra, a cargo de Gabriel Ciccariello, acompaña y enriquece el espíritu sombrío y cotidianamente gris de las historias gráficas allí presentadas.
«Crímenes» es un valorable esfuerzo y una inusual apuesta al mercado uruguayo. Este trabajo colectivo es una obra disfrutable, tanto para los amantes del noveno arte como para los que aún están descubriendo su calidad y su potencial como forma expresiva.
Este trabajo de talentosos uruguayos posee, sin dudas, una innegable densidad y calidad, tanto desde el punto de vista argumental como gráfico.
(Edición del Grupo Belerofonte)
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